La obra de Miguel Hernández, un niño autodidacta que se rebeló contra su destino de pastor de cabras, es sobre todo una reivindicación social, la asunción de un compromiso con los pobres y los desheredados que el régimen de Francisco Franco (1939-1975) quiso acallar a través de la censura, tanto con el poeta en la cárcel y como después de muerto.
Tras luchar en la Guerra Civil (1936-1939), alistado voluntariamente en el bando republicano, Hernández fue detenido y enviado a la cárcel por los franquistas. En 1940 fue condenado a muerte, pero la intercesión de intelectuales amigos logró que le conmutaran la pena por 30 años de cárcel.
Sin embargo, lo sentenciaron la bronquitis, el tifus y la tuberculosis: con jóvenes 31 años falleció en la prisión de Alicante el 28 de marzo de 1942.
"Podían haber evitado el final, pero nadie quiso. Le dejaron caer. Lo suyo, por falta de apoyos, fue un asesinato", consideró Serrat.

Para dejar un comentario es necesario estar registrado.
Regístrese sin cargo, o si ya está registrado ingrese aqui..
Último Momento | Ovación | Cartelera | Participá | Multimedia | Clasificados | La Ciudad | Política | Economía | La Región | Información Gral | Salud | Escenario | El Mundo | Policiales | Página Solidaria | Turismo | Mujer | Señales | Educación | Comunas y Vecinos | Estilo | Guía de Restaurantes de Rosario | Venta y alquiler de propiedades e inmuebles en Rosario