Casi tres mil aspirantes se anotaron para rendir el examen de ingreso a los Tribunales de Rosario con la convicción de obtener uno de los 200 puestos que otorgó el Poder Judicial de Santa Fe. Con un novedoso sistema de selección, se presentaron abogados y otros profesionales, amas de casa o desocupados. Algunos pretenden iniciarse en la carrera judicial, mientras que otros se conforman con tener una obra social, aportes previsionales en regla y cobrar el salario a término.
Mientras que en 2006 hubo 1.850 aspirantes, este año se anotaron 2.856, un 50 por ciento más. Es que en tres años el mercado laboral tuvo sus vaivenes de la mano de la crisis económica. En Rosario el índice de desocupación alcanzó el 10,8 por ciento en los primeros seis meses de 2009, un 2,5 por ciento más que en igual lapso de 2008.
La prueba. Quienes pretenden entrar al Poder Judicial deben rendir un examen que consta de cuatro etapas: tipeo, evaluación de conceptos judiciales, examen de ortografía y una entrevista personal. Hasta el momento fueron evaluados unos 800 postulantes y aprobó cerca del 40 por ciento.
El primer paso es la mecanografía, una instancia eliminatoria. En grupos de 20, los aspirantes ingresan a la sala de informática del tercer piso de Tribunales. Allí, deben tipear un mínimo de 140 palabras en 4 minutos.
Pasado el tiempo, la computadora les indica cuántas escribieron, los errores de ortografía y el resultado de la prueba. Si aprueban, pasan a la segunda instancia, de lo contrario, quedan descalificados
En la etapa siguiente se deben contestar cien preguntas sobre la ley orgánica de Tribunales y en torno a contenidos jurídicos. El tercer paso es una prueba de ortografía. Finalmente, los postulantes deben concurrir a una entrevista con funcionarios de la Corte Suprema. Una vez culminada la evaluación, se publica un ránking con los mejores puntajes.
Historias. En los pasillos de Tribunales se pudieron ver ayer distintos perfiles. Desde abogados y estudiantes de Derecho hasta desocupados o jóvenes buscando su primer empleo.
"Lo importante es la estabilidad, cobrar a término, tener obra social y aportes. Hoy trabajo en un catering, estoy contratada desde hace tres años y nunca me pagaron las leyes sociales" dijo Noelia, de 28 años, mientras esperaba su turno para el examen.
Según Paula, de 23 años, una de las ventajas de ingresar en Tribunales es el horario de trabajo (de 7 a 13). "Estudio bellas artes y me permitiría tener medio día para la facultad. El sueldo no es mucho (1.800 pesos de promedio), pero hay estabilidad", añadió.
A metros de ellas Juan, un desocupado de 29 años, dijo que se arriesgó, aunque con poca preparación. "Hace un mes me echaron sin motivos de una empresa consignataria de hacienda, me enteré del concurso y vine", dijo tímidamente.
Una abogada con ocho años de profesión acababa de rendir. "Estoy amargada porque me fue mal. La idea era empezar la carrera judicial, pero otra vez será", dijo resignada. Prefirió no dar a conocer su identidad y, a pesar del traspié, ponderó el sistema de examen. "Estoy gratamente sorprendida. La verdad es que no hay margen para el error. Si no escribiste lo indicado, la máquina te avisa y listo", describió.
Lisandro, de 30 años, tipió correctamente más de 180 palabras y no podía ocultar su alegría. "Por suerte me fue bien. Soy ingeniero en sistemas y quiero entrar en esa área del tribunal", contó.

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