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Martes, 15 de septiembre de 200901:00

Menores, videos porno y hasta pesos pesados del hampa local

El nombre de Oxa inspira temor y empieza a dejar al desnudo el trasfondo de códigos de silencio que surcan la noche rosarina. Vecinos que hablan suplicando que no se publiquen sus nombres y un archivo para nada favorable, no hacen más que dejar en claro que el local ubicado a una cuadra y media de la Municipalidad y donde el domingo a la madrugada una lluvia de balas dejó cuatro heridos...

El nombre de Oxa inspira temor y empieza a dejar al desnudo el trasfondo de códigos de silencio que surcan la noche rosarina. Vecinos que hablan suplicando que no se publiquen sus nombres y un archivo para nada favorable, no hacen más que dejar en claro que el local ubicado a una cuadra y media de la Municipalidad y donde el domingo a la madrugada una lluvia de balas dejó cuatro heridos, entre ellos un sindicado peso pesado del hampa local, parece no encuadrarse mucho en lo que es un "bar con amenización musical".

Bastan tres ejemplos tomados de las crónicas publicadas por LaCapital para ilustrar los antecedentes de Oxa. Adolfo Aydar, el actual titular del boliche, quedó detenido en julio de 2004 cuando una comisión de la Brigada de Investigaciones de la policía allanó el local de Maipú al 800 y encontró a 55 menores —18 varones y 37 chicas— de entre 14 y 17 años, a quienes se les estaba vendiendo alcohol y exhibiendo una película pornográfica.

En octubre de 2002, un pibe de 13 años fue acuchillado en el mismo lugar, que por entonces se llamaba Diego Bar y que, pese a tener apariencia de cantobar, con el correr de las horas terminaba funcionando como boliche bailable.

Ya por entonces fuentes de la investigación dijeron a LaCapital que "en esa discoteca son frecuentes los problemas entre jóvenes".

En abril de 2001 se desató un escándalo en Inspección municipal por denuncias contra empleados del área a quienes varios dueños de boliches acusaron de interminables y voraces coimas. Uno de esos empleados denunciados se llamaba Maximiliano Aydar, que no es otro que el hijo y actual socio de Adolfo, el dueño de Oxa.

El caso fue denunciado a la Justicia por la propia Secretaría de Gobierno municipal, entonces a cargo de Antonio Bonfatti, y dejó al desnudo una maraña de traiciones y cajas negras que se administraban en las oficinas de Registración e Inspección.

Todo comenzó en marzo de 2001, cuando la Secretaría de Gobierno denunció a quien por entonces era el jefe de Espectáculos Nocturnos, Julio José Occhi, y a dos estrechos colaboradores, Andrés Segovia y Maximiliano Aydar, como responsables de supuestas exacciones ilegales tras haber recibido numerosos testimonios de bolicheros.

Días después, ningún bolichero incriminó directamente a Occhi y uno ni siquiera prestó declaración porque se radicó en Córdoba. Lo cierto es que este polémico funcionario y sus colaboradores estuvieron dos días detenidos por orden del juez Carlos Carbone.

Allí quedó en claro que Maximiliano Aydar no era en realidad inspector sino un empleado administrativo de la Municipalidad, y que iba a los controles nocturnos que realizaban los sabuesos de Registración e Inspección como "testigo" y para firmar las actas.

Los heridos en la balacera del domingo, en tanto, se recuperaban ayer en el Heca. Y según trascendió, entre ellos hay un reconocido integrante del hampa local con un frondoso prontuario por delitos contra la propiedad y las personas. Ese día salía de Oxa cuando alguien le asestó tres disparos.

Tags: la ciudad P04

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