Detrás del diálogo, Néstor tiene un plan
Tanto tiempo (años) reclamándoles a los dos gobiernos kirchneristas (el de Néstor y el de Cristina) que la primera condición que debe imperar en un sistema democrático es el diálogo, convierte a las reuniones formalizadas en las últimas horas entre opositores, sectores empresarios y sindicales en una buena noticia.
Tanto tiempo (años) reclamándoles a los dos gobiernos kirchneristas (el de Néstor y el de Cristina) que la primera condición que debe imperar en un sistema democrático es el diálogo, convierte a las reuniones formalizadas en las últimas horas entre opositores, sectores empresarios y sindicales en una buena noticia.
De la lectura profunda de algunos análisis de medios porteños puede llegarse a una conclusión peligrosa: a veces parecen convertirse (furibundos analistas anti-K) en émulos de la fábula de la gata Flora. Criticar ahora que "solamente algunos" kirchneristas entendieron el mensaje del 28 de junio es obviar el trazo grueso. La primera condición a la hora del análisis político es evitar cualquier actitud candorosa o ingenua, por eso nadie tampoco puede trepidar en que los movimientos oficiales obedecen a la necesidad, que es hereje pero a veces pone las cosas en su lugar. Y para este gobierno dialogar es una afrenta.
Los más eufóricos por la reunión del miércoles con el ministro del Interior, Florencio Randazzo, fueron los socialistas santafesinos. Los muchachos y muchachas del PS también tienen necesidades de caja y desean que de una vez por todas se deje de lado el clima de pesadumbre que reina por los despachos oficiales tras la derrota comicial.
¿Sabrán los socialistas que el gobierno central cree ver en el sistema de primarias instaurado por el gobierno de Jorge Obeid una de las llaves para mantener vigente la idea de que Néstor Kirchner sea candidato presidencial compitiendo contra Mauricio Macri, Carlos Reutemann y/o Julio Cobos.
Créase o no, hay quienes aún sueñan con incorporar dirigentes socialistas "made in Santa Fe" a las filas del kirchnerismo.
"Kirchner siempre creyó que (Miguel) Lifschitz terminaría peleado con el binnerismo y marcharía a refugiarse en sus brazos. Es más, alguien vio al intendente rosarino haciendo antesala en el despacho del ex presidente en Puerto Madero", reveló a este diario una fuente calificada.
Claro que eso fue hace tiempo y nadie en sus cabales pensaría que Lifschitz puede decidir marchar al desierto para que lo alimenten con anchoas. Aunque Julio De Vido haya dicho que "es el más peronista de los socialistas".
El gobierno perdió, sabe que perdió y necesita tiempo. Si Perón decía que para que algo no avanzara había que formar una comisión, el kirchnerismo llama a opositores, empresarios, sindicalistas pero no se priva de ningunear a la mesa de enlace, invitada sí a la reunión de ayer. Cristina se mostrará apacible, pero Néstor no dejará de actuar como un chico travieso que se mete en lugares ajenos sin se invitado. Si no, que se lo cuenten al gobernador chubutense, Mario Das Neves, furioso porque el santacruceño hizo una reunión política sin avisar y tras llegar a la provincia en avión oficial.
Es tan endeble la oposición que ni siquiera debería englobarse como tal. Hay opositores de toda laya, pero a ninguno se le cae una idea. "Estos mordieron el anzuelo; pobre país si les toca gobernar", se le escuchó decir a un ministro mientras los invitados saludaban a Randazzo. ¿Acaso no leyeron el brillante informe de La Nación sobre el impresionante crecimiento patrimonial de la familia K?
Hablar de reforma electoral en medio de la crisis, los desaciertos para frenar la gripe A y el fantasma del desempleo suena surrealista. Sin embargo, poco dijeron los opositores sobre la cuestión.
En Santa Fe, a Hermes Binner se le ocurrió convocar a una mesa de diálogo con las fuerzas que tienen representación parlamentaria y colar allí una probable reforma constitucional. ¿Serán tan ingenuos los peronistas locales para comerse esa zanahoria?
El senador Juan Carlos Zabalza admitió el lunes en un programa periodístico que si Reutemann es candidato presidencial (y sin que Binner pueda sea reelecto) se podría producir un "efecto arrastre" en la Casa Gris y en los grandes municipios de la provincia.
El mismo presentimiento que tienen los peronistas, aunque se les escapa algo: no hay por ahora quién pueda seducir a los santafesinos y, mucho menos, a los rosarinos. Deberán hacer como Jorge Griffa y Marcelo Bielsa en la época en que rastreaban talentos para llevarlos a Newell’s Old Boys.
Al tiempo que el gobierno nacional se vuelve "dialoguista", la verba de Aníbal Fernández empieza a tallar. El nuevo "superministro" le dará una impronta distinta a la Casa Rosada: siempre tiene una respuesta a mano sacada de una galera que pareciera que tiene conejos pero está vacía.
A Sergio Massa lo esmeriló Kirchner, Randazzo es lo que Néstor quiere que sea y el sureño, en tanto, les pone los pelos de punta a los mismos analistas que critican "el estilo moreno" pero también el llamado al diálogo. Se escribió aquí: aunque se vaya Moreno seguirá la morenización, y algunos opositores le levantan las acciones a "Patota" cada vez que lo ponen en el centro del ring. Al fin, entonces, el gobierno admitió la derrota, convocó a la oposición, sueña con la transversalidad y cree que puede haber "idiotas útiles" que alfombren el deseo de Néstor de volver a la presidencia.
Para ganar, lucubran, necesitan tener enfrente en 2011 a Mauricio Macri, demonizarlo con esas anquilosadas categorías de "noventista", "menemista" y tildes por el estilo, soñando en una construcción "transversal" que pondría a Julio Cobos como vice del jefe de Gobierno porteño y a las fuerzas "progres" bregando por un segundo mandato de Kirchner.
Parece el armado de mentes afiebradas, pero con Kirchner (debería aprenderlo el manojo de opositores) el que se durmió, perdió.
