El drama de las bolsas de pegamento. Frecuentemente suelen verse por las calles de Rosario menores que deambulan aspirando tóxicos. (Foto: F. Guillén)
Los jóvenes de toda época supieron escuchar alguna vez a un adulto decirles: "Cuidado con lo que te dan de tomar cuando vas a bailar", una advertencia basada en el mito urbano que sostiene que ante un descuido suele aparecer "gente que vaya a saber qué le ponen al vaso". Pero una encuesta realizada con 400 jóvenes de entre 15 y 35 años revela que el consumo de sustancias ilegales —cocaína, marihuana, psicofármacos (sin receta) y paco— no comienza en el boliche, sino esencialmente en la casa de los amigos (29,17%), luego sí sigue la disco (24,68%) y en tercer lugar la calle (14,74%).
"Que la casa de los amigos sea el lugar donde más les ofrecen sustancias a los jóvenes nos permite dimensionar que la problemática de las adicciones es básicamente social y que, además del acento que ponga el Estado en las políticas públicas, existe una responsabilidad en cada uno de los ciudadanos y en especial en los adultos", analizó uno de los impulsores del trabajo, el vicepresidente segundo de la Comisión de Prevención de Adicciones y Control de Narcotráfico en la Cámara de Diputados de la Nación, Fabián Peralta (Coalición Cívica).
Antecedente. Esta encuesta forma parte de un trabajo anterior realizado con la misma población y franja etárea pero con drogas lícitas como el alcohol y el tabaco. En ese relevamiento, publicado en marzo por La Capital, se daba cuenta de que el 85% por ciento de los jóvenes bebe alcohol en forma regular y que la edad de iniciación promedio es a los 15 años en paralelo al consumo de tabaco. "Las bebidas alcohólicas suelen ser previas a las sustancias psicoactivas que los jóvenes comienzan a consumir un poco más tarde, entre los 15 y los 18 años", señaló Peralta.
En el segundo sondeo, realizado en colegios públicos y privados, espacios verdes y en la peatonal Córdoba con jóvenes de distintas clases sociales, surgieron otros datos relevantes. Como el que señala que a 8 de cada 10 jóvenes rosarinos les ofrecieron drogas alguna vez. Y uno más que sostiene que 9 de cada 10, de entre 14 y 21 años, ya consumió paco, pegamento, pastillas, marihuana, cocaína o varias de estas drogas a la vez.
El trabajo se basó en una encuesta similar realizada por la Fundación Friedrich Ebert de Alemania. "Pedimos permiso para tomarla como base del relevameinto que obviamente debimos adaptar a nuestra realidad", remarcó Peralta.
Pregunta. "¿Por qué los jóvenes consumen drogas?", se preguntó. Un 31% respondió que lo hace "para experimentar". Y este resultado fue seguido por un 13 por ciento que confesó que lo hacía por "por problemas familiares".
Las respuestas develan acciones privadas sobre drogas ilegales. "Las encuestas son anónimas y no las enfocamos hacia el caso personal, sino al entorno de los encuestados. Por ejemplo, les preguntamos cuándo creen que sus amigos o compañeros consumen tal o cual cosa, para que no se sientan intimidados. No obstante, no hemos tenido resistencia por parte de los chicos, sino todo lo contrario", comentó Peralta.
Las interrogaciones también giraron alrededor del
imaginario de los adolescentes sobre el daño que produce cada sustancia. Así, ubicaron al paco, la
cocaína y al pegamento "como muy perjudiciales" para la salud y sólo un 33 por ciento caracterizó
como contraproducente a la
marihuana.
Una encuesta de alcance nacional realizada en 2007 por la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) reafirmó esta visión de los jóvenes. Sólo un 15 por ciento de los chicos de entre 13 y 17 años expresó el daño que provoca fumar un porro (cigarro de marihuana).
Cuántos años. La edad de inicio es otro aspecto preocupante de la encuesta realizada por el equipo de Peralta. Las respuestas arrojaron una franja de entre los 15 y los 18 años como la edad de iniciación. Más del 70 por ciento de los consultados afirmaron haber probado una sustancia psicoactiva en este sector etáreo. Si el margen se amplía entre los 14 y los 21 años de edad, el consumo asciende al 90 por ciento.
Las diferencias sociales entre los jóvenes también marcaron
diferencias. "La droga termina siendo una mercancía que se rige por las reglas del mercado. Las
clases con menor poder adquisitivo consumen la droga más barata y de peor calidad. El paco es la
mejor muestra de ello, es la basura que surge del procesamiento de la cocaína y aparece en las
villas, pero no circula tanto en Rosario en comparación con Buenos Aires", aseguró el
legislador. l

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