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Domingo, 20 de diciembre de 200901:00

Los impuestos provinciales y municipales abren una puja entre sectores económicos

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En un contexto de caída de participación en el reparto de los recursos coparticipables, provincias y municipios vienen incrementando su propia presión tributaria para hacer frente a sus obligaciones. Aunque en muchos Estados hay en marcha reformas destinadas a equilibrar las cargas, lo cierto es que el sector comercial es el que lleva el mayor peso de esta búsqueda de autonomía fiscal. Sobre todo, porque soporta la carga de la aplicación del impuesto a los ingresos brutos, que representa el 70% de los recursos propios de las provincias.

  Según un trabajo presentado la semana pasada, por el director de Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), Nadin Argarañaz, la carga tributaria global promedio del sector comercial en las provincias llega al 2,5% de las ventas brutas netas de IVA. Si a esto se suma una presión promedio de 0,6% derivada de la aplicación de los tributos municipales que en Rosario se conocen como Derecho de Registro de Inspección (Drei), esa carga se consolida en el 3,1%.

  La cifra encripta fuertes matices entre los distritos. De hecho, para homogeneizar la comparación el investigador conformó las tasas de ingresos brutos y derecho de inspección en un indicador de carga tributaria que despeje las particularidades de cada régimen de recaudación (alícuotas diferenciales, montos mínimos o fijos, regímenes simplificados o descuentos).

  Pero hay un elemento en común. El comercio soporta la mayor presión fiscal de los Estados subnacionales respecto de otras actividades económicas, que en algunos casos arrastran exenciones y protecciones desde los pactos fiscales de los 90.

La carga por sectores

  El informe de Argañaraz agrega que frente al 3,1% de carga tributaria que tiene el comercio, el promedio de actividades tiene una presión fiscal del 2,1%. Las actividades primarias son las que menor carga subnacional soportan (0,8%, producto del 0,3% de los municipios y el 0,6% de la provincia), mientras que la industria y la construcción tienen una carga promedio de 1,2% (0,4% y 0,9% respectivamente).

  Claro está que el estudio presentado por el director del Iaraf fue encargado por la Cámara Argentina de Comercio (CAC) y tiene toda la intención de ser utilizado como herramienta de análisis para militar una acción coordinada de las entidades comerciales tendientes a denunciar la discriminación que soportan en materia fiscal respecto de otras actividades.

  Pero también es cierto que el sector salió de los pactos fiscales del 90 como el menos beneficiado en materia fiscal frente a la industria y al agro. Y esta situación no es neutra en cuanto a la carga que soporta el consumidor. De hecho, estos temas son parte de la discusión de las reformas tributarias que desde hace al menos un año atrás vienen llevando adelante las provincias y, desde antes, los municipios.

  Frente a un auditorio de dirigentes de entidades comerciales de todo el país, incluida la rosarina Federación Gremial de Comercio e Industria, Argañaraz subrayó la discriminación fiscal sobre el comercio y llamó a avanzar sobre una armonización tributaria. Pero se quejó porque "en estos tiempos cuando se habla de armonización tributaria se habla de aumento de impuestos".

  Precisamente, armonización tributaria es el nombre del proyecto de reforma impositiva que hoy se discute en Santa Fe, como una versión atrasada de la discusión que ya se dio en la mayoría de las provincias el año pasado. Esta diferencia de ritmo se pone en evidencia en el trabajo del Iaraf. Ni la provincia ni los municipios que fueron objeto de estudio figuran a la cabeza del ranking de presión tributaria.

  Santa Fe está quinta en la tabla de carga tributaria global (impuestos municipales y provinciales) sobre el comercio, detrás de Entre Ríos, Buenos Aires, Córdoba y Misiones, con un 3,7% sobre las ventas brutas. Esto es por la suma del 2,9% de presión provincial (en esa tabla figura séptima) y 0,8% aportado por los municipios santafesinos que integran la muestra.

  Para medir la presión tributaria sobre el sector comercio, Argañaraz tomó los datos de todas las jurisdicciones provinciales y de cien municipios de relevancia. De las comparaciones surgen algunas conclusiones interesantes. Si el ranking de presión fiscal global lo lidera Entre Ríos es porque en esa provincia los municipios lideran la carga aplicada al comercio en materia de tasas de higiene o derechos de registro.

  Cuando se trata de comparar impuestos cobrados por las provincias, en primer lugar aparecen Tierra del Fuego, Buenos Aires y Córdoba. En el caso del Estado austral influye una tasa diferencial aplicada recientemente. Pero en el caso de la primera provincia argentina, la diferencia está dada por el resultado de sus últimas reformas fiscales. La alícuota general del impuesto a los ingresos brutos sobre el comercio en las tierras de Daniel Scioli es del 4,5%. En Córdoba es del 4% y luego vienen Entre Ríos, San Luis y Santa Fe con el 3,5%. En último lugar está Neuquén con el 2%.

Tributos municipales

  Cuando se analiza la presión fiscal de los municipios sobre el comercio, Paraná figura a la cabeza con el 2,44% y Rosario es el primer distrito santafesino que aparece, en noveno lugar, con el 0,85%.Unos puestos más atrás se ubica Santa Fe con 0,73%.

  Al analizar el mapa de la presión impositiva provincial y municipal, el estudio del Iaraf concluye que en la región pampeana es la que presenta una carga global mayor (3,7%), de la misma manera que el peso de los impuestos es mayor en las provincias con mayor nivel de ingreso y densidad poblacional.

  La razón, aunque no se abunda en ello en el trabajo, puede encontrarse en la estructura de ingresos fiscales de los distritos, en los que la menor carga local tiene que ver con el alto grado de dependencia de los recursos federales. De hecho, la presión tributaria más fuerte para el sector comercial viene por el lado de la Nación, con niveles del 10%.

  En este sentido, lo que pone en evidencia el estudio encargado por la Cámara Argentina de Comercio (CAC) es la puja fiscal abierta entre los distintos sectores de la actividad económica y entre los Estados subnacionales y el gobierno central.

  Argañaraz subrayó que en los últimos siete años, que coinciden con la expansión económica, la carga fiscal aumentó 50%, llegando a más de 10 puntos del PBI. Pero en ese período los impuestos provinciales y las tasas municipales no tuvieron grandes variaciones. La carrera en el interior por capturar parte de esos recursos comenzó primero a nivel de los gobiernos locales y luego se sumaron los Estados provinciales.

   "El mazazo fuerte de las provincias llega en 2009, al no discutirse un nuevo criterio de distribución de recursos con la Nación, por ejemplo coparticipando totalmente el impuesto al cheque, se desata una carrera por aumentar la carga tributaria a los mismos contribuyentes", explicó. En ese sentido, vaticinó que los aumentos de impuestos provinciales estarán a la orden del día en 2010, de la mano de la necesidad de las provincias de solventar sus déficits. Y si eso no alcanzara, la deuda, los bonos y las cuasimonedas están en las gateras. "La última bala de las provincias es la emisión de cuasimonedas, cuando lo haga una lo harán todas", dijo Argañaraz.



 

 

Tags: economia P6

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