06-12-09 |
  • valorar
  • resultados

"Tengo taquicardia cada vez que voy a la obra social"

“Tengo taquicardia cada vez que voy a la obra social para tramitar algo para mi hijo”, dice María de los Angeles Sánchez. Hace una década que lucha para conseguir los tratamientos que necesita su pequeño de 10 años, que nació con síndrome de Down y trastornos en el esófago. Se alimenta a través de un tubo gástrico, tiene complicaciones cardíacas y pulmonares.
   A las 13 horas de vida lo operaron por primera vez. “Los médicos me dieron pocas esperanzas, pero mientras estaba internado me miraba como diciendo «quiero vivir»”. Tuvieron que ponerle un botón gástrico para que se alimentara. Y María de los Angeles, que se enfermera de terapia de niños, se encargó de cuidarlo. “Creo que mi profesión me fue preparando para poder ayudarlo, porque él también sufre fuertes espasmos que requieren la aplicación de oxígeno”.
   Los problemas con la obra social (Iapos) comenzaron cuando al nene se le indicó que debía comenzar una rehabilitación para poder empezar a hablar.
   “Me decían que no correspondía, me pedían papeles y siempre faltaba algo”, cuenta la mujer, agotada de sólo pensar por lo que tiene que pasar cada vez que se enfrenta con la obra social. “Te cansan para que no vayas más, para que no luches, pero en mi caso no va a pasar, porque ante el amor de madre nada se interpone”, remarca.

Maltrato. “Ir a la obra social es horrible, no sólo porque lo único que te dicen es «no», sino porque además te maltratan y no entiendo por qué”, asegura María de los Angeles, que hasta sufrió una úlcera sangrante por los trastornos que le supone la lucha burocrática para lograr que su hijo siga
vivo.
   Hace cuatro años, agotada y sin fuerzas, una amiga le aconsejó recurrir a la Justicia. Presentó una medida cautelar que hasta el momento no se resolvió, pero la obra social fue intimada a empezar a cubrir los tratamientos. Sólo así, su hijo comenzó a tener la atención de fonoaudiólogos, psicólogos y kinesiólogos. “Aprendió a decir algunas palabras: mamá y te amo”, dice emocionada María de los Angeles.

Público vs. privado. Ella trabaja en un hospital y ve las diferencias. “Ahí se le da contención a los padres, medicamentos a los niños, pañales y hasta ropa”, dice. Asegura que no pasa lo mismo en el ámbito privado. Hace una pregunta que no tiene respuesta: “¿Por qué tengo que atravesar tantas dificultades si trabajo y tengo obra social?”. Cubre turnos rotativos, por lo que trabaja de noche y de día ya que es el sostén de su casa. Y tiene una hija de 21 años que la ayuda a cuidar al nene.
   “Es un chico feliz, me abraza, me besa y siempre está contento, ¿cómo no voy a pelear por él?”, dice y sin dudar subraya: “Me podrán poner todos los obstáculos, pero no voy a bajar los
brazos”. l
 

Compartir
Escr�banos

Para dejar un comentario es necesario estar registrado.

Regístrese sin cargo, o si ya está registrado ingrese aqui..

Normas de uso


> Esta es la opinión de los lectores, no de LaCapital.com.ar
> No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes argentinas o injuriantes.
> Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

comentarios - 2

Pagina 1 de 1 -

Obras sociales que no sirven mas que para pagarles sueldos a unos cuantos jefecitos burocratas deberian desaparecer. ¨Bandidos¨

Te felicito Maria de los Angeles,eso nos demuestra que hay dos tipos de sociedades,la tuya y la de los burocratas(HdMP).Sigue adelante,suerte

Tienda Online
Beneficios La Capital
La Capital

RSS La Capital

Desarrollo: TFSLA - Departamento IT Diario La Capital.



LaCapital.com.ar