Los cultores del tacticismo a ultranza defienden la idea de que el partido perfecto es el que termina 0 a 0, ya que por lo general en esos casos no hay errores defensivos groseros. En la otra mitad de la biblioteca están los que pregonan que un encuentro que tiene una ráfaga de cuatro goles antes de la media hora de juego es lisa y llanamente un partidazo. Estas dos visiones antagónicas a la hora de analizar el fútbol bien pueden confluir conceptualmente para explicar el gran clásico que ayer entregaron leprosos y canallas. Porque en ambos bandos hubo impericias en la última línea, pero es irreprochable que los dos equipos fueron al frente y entregaron un derby emocionalmente fantástico.
En especial en el primer tiempo el clásico rompió todos los esquemas. No es frecuente que en partidos de voltaje tan alto los delanteros le ganen el duelo a los defensores con la facilidad que ocurrió ayer en ambas áreas. A favor de Sensini y Cuffaro Russo se puede decir que ambos salieron a ganar, que mandaron a sus equipos al frente y que no negociaron la idea de ser protagonistas. El déficit, también compartido, fue que ayer no hubo solidez defensiva, algo que era una de las virtudes de auriazules y rojinegros.
Con esquemas diferentes (ver infografías) cada uno tuvo aciertos y defectos. Y luego de un primer tiempo de palo y palo llegó el emparejamiento del final.
Por el lado de Newell’s fueron llamativos los desacoples defensivos de la línea de tres defensores. En el primer tiempo Schiavi, que se lo notó disminuido desde lo físico, salió a romper muy lejos y varias veces quedó pagando. Además Barrientos nunca encontró la brújula y Formica insinuó más de lo que concretó. Y cuando los encargados de manejar los tiempos fallan la tenencia de la pelota es una lotería. Al local ayer lo salvó un Achucarro iluminado y un Boghossian despierto.
En la vereda de enfrente Central salió a jugar lejos de Broun. El canalla fue utilitario en la salida prolija del medio a través de Méndez y Paglialunga y causó estragos en ofensiva (en la etapa inicial) terminado las jugadas por los costados, vía Jonatan Gómez y Gervasio Núñez. Gomito, comenzó en carril derecho y culminó en el izquierdo, arrancó para comerse la cancha y terminó sin gravitar.
Al final Sensini arriesgó con tres delanteros y Cuffaro apostó por la experiencia de Astudillo en el medio. El empate estaba escrito hacía rato. l

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1.
canarinho
23-11-2009 16:09:31 hs
SI LOS 2 TÉCNICOS SALEN A GANAR, CUFFARO YA LO HABIA CONSEGUIDO, ERA CERRAR LA MEDIA CANCHA Y LOS PECHOS ESTABAN LISTOS
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