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Sábado, 17 de octubre de 200901:00

Peronismo en el sur

Hace años escribimos, con el profesor Eduardo Seminara, un libro titulado: "Para entender Santa Fe"(Ed. Homo Sapiens). Era un análisis de los gobernadores peronistas y la potencialidad del territorio. Ahora advierto que aquello era suave e indulgente. Las potencialidades muchas, los yerros cada día mas visibles. El despilfarro, la consecuencia.

Por Raúl Acosta

Hace años escribimos, con el profesor Eduardo Seminara, un libro titulado: "Para entender Santa Fe"(Ed. Homo Sapiens). Era un análisis de los gobernadores peronistas y la potencialidad del territorio. Ahora advierto que aquello era suave e indulgente. Las potencialidades muchas, los yerros cada día mas visibles. El despilfarro, la consecuencia.

La provincia de Santa Fe dilapida el 11 por ciento del país que por derecho le pertenece. Muchos de sus dirigentes se acobardan o se convierten en subalternos de un poder ante el que deberían, por honestidad de mandato, rebelarse. Al menos conservar independencia de criterio y de voto. Si está no la exhiben. No se advierte independencia federal. En algunos casos ni siquiera orgullo personal. La dirigencia peronista, particularmente, muestra anemia y resignación.

En cuanto a la "región sur", sobre la que hace años escribo planteándola, ora como sumisa, ora como esquiva, finalmente egoísta, creo que tiene un peronismo que no se puede calificar de tonto. Tampoco de distraído. La región toda debería examinar su conducta, hay quien acepta la sumisión y la convierte en alegre esclavitud. En puro egoísmo. No es bueno individual y colectivamente. En todos los escritos insisto: sin el sur no hay futuro regional posible.

En esta región sur el radicalismo no es sumiso, no se inclina ante Santa Fe. Reducido a una pequeña cuota se resiste, sigue, crece. Mantiene independencia territorial, casi cantonal.

El socialismo es independiente tanto de la burocracia patricia como del poder central, al punto que logró consagrar un gobernador y establecer una idea: regiones. Los nodos debilitan la burocracia capitalina. Certifican su muerte a plazos.

Algunos dirigentes del peronismo sureño parecen no entender la liberación territorial como una llave de crecimiento, de poder real; aceptan la sumisión como su estándar. Es una mala resultante de la historia.

Con el anuncio del retorno de la democracia, antes de 1983, los nombres de Osella Muñoz, "tito" Rodenas, Silvestre Begnis, llenaban el peronismo posible, pero el almanaque y la biología lo impidieron. Ellos entendían la integración entre Santa Fe, Rosario y Buenos Aires. Construían, después avisaban (miren el Túnel, compañeros, miren el Túnel, sin permiso de la Nación)

Sobre 1983 los nombres que ofertó el peronismo en el sur fueron, José María Vernet, Luis Rubeo, Eduardo Cevallo, Juan Carlos Taparelli, Liliana Gurdulich y flía, Saturnino Danti Aranda, Ángel "yayo" Baltuzzi, Oscar Lamberto, Antonio Vanrell, el célebre doctor Héctor Cerruti, los hermanos Lassús, los hermanos Weissburd, Rodolfo Vacchiano, "el negro "Dunda, Domingo Colassurdo, Gualberto Venesia (siguen los nombres).

Toda esa dirigencia, toda, partía de un supuesto: tengo los votos del sur, no los entregaré fácilmente. Buscaba consenso, construía en el territorio, antes que el territorio se convirtiese en esto que somos: la altiplanicie del choripán y los cien mangos por acto.

Hoy (atención esta es la diferencia entre la vida y la esclavitud) muchos dirigentes plañen por un paraguas nacional, acaso otro de la ciudad de Santa Fe, para obtener algún cargo. Muchos, hay excepciones, pertenecen a la generación de dirigentes ricos, justicia social faltante y poblaciones empobreciéndose jornada tras jornada. No parecen darse cuenta. No les interesa construir en Rosario una alternativa para que la ciudad/región sea oída y no vendida como mercancía barata. Buena parte de ellos se afligen por la silenciosa actitud de Reutemann ("ay, no habla… si al menos nos dijese algo…). No decodifican los galimatías de Jorge Obeid y se asombran de la obediencia debida de Agustín Rossi con el palacio K.

A los dirigentes peronistas del sur debe pedírsele una actitud de crecimiento endógeno para luego si, brincar desde Rosario hacia la provincia. No son Reutemann y Obeid los dirigentes que se volverán felices con la independencia del sur, de la región sur. Tampoco el grupo K. La oposición, el FPCyS, también los prefiere débiles. Agradece bien la gentileza.

Los dirigentes con mando delegado (por el pueblo) que tienen afincamiento en Rosario deberían encabezar una mínima cruzada unificadora para sostener el territorio. Mencionemos algunos: Marcelo Gastaldi, Norberto Nicotra, Alejandra Vucasovich, Luis Rubeo (h), Arturo Gandolla, Agustín Rossi, "Canchi" Silvestre Begnis, (hay mas nombres) No son los únicos ni son culpables. Repito: hay más nombres.

Cualquier dirigencia del mañana tiene su origen en aquellos que llegaron hasta 1983, la generación que llegó a la democracia. La generación siguiente es la que cayó derrotada con el vendaval Vanrell, exabrupto que trajo a Reutemann como salvador y aplastó la militancia partidaria como argumento de construcción política. El sur no logró reponerse del estropicio del vicegobernador con juicio político. La ley de lemas terminó con las jefaturas y el debate. El sur no se repuso de aquella trastada y nadie se preocupó, no se pudo, no se quiso conducir un proceso regenerativo de construcción partidaria. Cien pesos, choripán, spots televisivos, puestito. Único método. Conozco gente que vive hablando del peronismo, su mística, su militancia y tiene cargo público desde… ¡ 1983! Si llegasen a citar para una reunión de base no estarían presentes ni sus hijos. Les encanta citar en nombre del Lole, de Néstor, de Duhalde, de Obeid, de alguien. Viven el peronismo como un padrenuestro.

Los dirigentes gremiales con domicilio original en Rosario son muchos, de todos ellos hay datos desde 1983, algunos desde mucho tiempo antes. Lo que no hay es historias personales grandes, importantes, dentro del peronismo, en cualquiera de sus variantes. No hay cría de Luiz Inacio Da Silva (Lula) por estos pagos.

La cohesión socialista dio una intendencia. La alianza radical/socialista, ante el previsible fallo de Obeid, dio una gobernación.

Un peronismo sumiso entregará nuevamente el sur por poquitos puestos en una lista para 2011 hecha con el dedo… y perdedora. El futuro independiente se construye día por día, desde ayer.

Tags: opinion P20

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