25-01-09 | Por Eugenia Langone / La Capital
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El cruce de los Andes terminó la primera etapa y avanza hacia Chile

Con más de 30 centímetros de nieve a más de cuatro mil metros de altura, ríos caudalosos, tormentas, algunas mulas perdidas en el camino, varios expedicionarios evacuados y temperaturas que no superaban los dos grados, los más de cien expedicionarios que se sumaron al 11º Cruce de los Andes que organiza la Asociación Sanmartiniana de Rosario terminaron de recorrer ayer el tramo argentino de la expedición.

El punto de llegada fue el Monumento del Manzano Histórico, emplazado en Los Chacayes, a 40 kilómetros de Tunuyán (Mendoza). "El terreno es el más difícil de todos los cruces, pero es emocionante", aseguró a LaCapital desde la cordillera Víctor Hugo Rodríguez, presidente de la asociación y participante de las once travesías realizadas desde Rosario.

El punto de llegada fue el Monumento del Manzano Histórico, emplazado en Los Chacayes, a 40 kilómetros de Tunuyán (Mendoza). "El terreno es el más difícil de todos los cruces, pero es emocionante", aseguró a LaCapital desde la cordillera Víctor Hugo Rodríguez, presidente de la asociación y participante de las once travesías realizadas desde Rosario.

Para los sanmartinianos, la ruta realizada este año tiene características particulares y no sólo por las extremas dificultades que presenta el terreno. "Este paso es el octavo que realizó San Martín y fue la última vez que cruzó los Andes", indicó Rodríguez y apuntó que "en esa oportunidad hizo el viaje como civil, cuando ya había renunciado a todos los honores. Así, en 1824 y con 43 años, hizo nuevamente ese camino con un sombrero de paja, botas y en una mula zaina, sólo acompañado por cuatro arrieros, dos mucamos y dos sirvientes. Así llegó al lugar donde está el manzano histórico, donde hoy (por ayer) estaremos nosotros", relató Rodríguez.

Esa misma travesía es la que comenzaron el 18 de enero los 105 expedicionarios que salieron desde Rosario y que ayer pasaron su última noche en la montaña, en el refugio Scaravelli. Hoy algunos volverán a Rosario, mientras otros emprenderán mañana el segundo tramo en territorio chileno, que se extenderá hasta el 31 de enero (ver aparte).

Los obstáculos. El primer tramo de la travesía, con Iván Nasatsky a cargo de la expedición montada, se extendió durante ocho días y tuvo como punto de partida el Regimiento de Infantería Nº 11 General Las Heras. El refugio Scaravelli fue la primera parada, y en ese camino pasaron por el Valle de Llaretas y el Portillo, para luego ascender al "Paso de Piuquenes" y bajar hasta el refugio Real de la Cruz para emprender el descenso final.

A lo largo del camino los obstáculos no fueron pocos. Temperaturas de dos grados, tormentas y nevadas, caminos muy empinados, hasta 30 centímetros de nieve y ríos caudalosos que sólo pudieron ser cruzados con sogas de una a otra orilla y la ayuda de una decena de baquianos.

"Es el terreno más difícil de los once cruces que realicé", aseguró Rodríguez y apuntó que "esto demuestra por qué el propio San Martín perdió 95 hombres y más de cinco mil mulas en la travesía. El mismo decía «No me preocupa el enemigo, los que no me dejan dormir son los montes»".

Por esas dificultades, 12 expedicionarios debieron ser evacuados y regresaron a Rosario. "Hubo oficiales que sufrieron la patada de una mula y otro se quebró una mano en una caída. Otros se cayeron, pero pudieron seguir", relató.

Los animales tampoco aguantaron todos. La expedición rosarina perdió una veintena de mulas y por tramos avanzaban de a diez metros parando para recuperar el oxígeno, por la altura en la que se encontraban. Los platos de lentejas y carnes, pero siempre con mucha pimienta y cebolla, fueron casi todos los días el mejor combate contra los apunamientos.

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