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Sábado, 01 de diciembre de 201201:00

El incomparable mérito de ser elegido "el mejor compañero"

A Facundo Namuche Zúñiga sus amigos de escuela lo reconocieron dos años seguidos por ser "solidario" y "muy buena onda" amigos de clase

Por Marcela Isaías / La Capital
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Facundo Namuche Zúñiga tiene 12 años, le quedan pocos días para terminar el 7º grado y apenas unos meses para arrancar la nueva etapa del secundario. Como todo pibe que deja la primaria lo hace con recuerdos imborrables, únicos. Pero en él se dan mucho más: por segundo año consecutivo fue elegido "el mejor compañero" de la clase. Un bello reconocimiento a los mejores valores humanos.

La tarde es más que calurosa. La puerta del salón del 7º grado de la Escuela Nº 610 República de Bolivia (La Paz al 3000) se abre y allí está el grupo de chicos con su maestra Analía Felices.

El imaginario de chicos de 12 años sobresaltados por el calor y los últimos días del calendario escolar se desvanece al instante. La maestra está sentada al frente del salón, distendida, compartiendo en voz alta la lectura de una novela policial: "Octubre, un crimen", de Norma Huidobro.

El encanto que provoca la lectura en voz alta (y de la que el afamado escritor Mempo Giardinelli tantas veces la describiera como "la más amorosa" y "el mejor camino para formar lectores" ) sólo se diluye con la entrevista de LaCapital.

Diálogo. Enseguida comienzan las preguntas, las corridas para ponerse los guardapolvos para la foto y todos se acomadan casi naturalmente dejando ver a Facundo, en este momento sentado en silencio, casi inadvertido, en las últimas mesas del salón.

No deja de sonreír, pero de manera serena. El diálogo con Facundo es breve pero intenso. "Me pareció raro que me eligieran dos veces seguidas el mejor compañero. Raro, sólo eso. Claro que estoy contento", confiesa.

Los que no son nada tímidos son sus amigos y amigas de clase. Ni hace falta que se les pregunte qué consideraron a la hora de elegirlo. Ezequiel es el primero que arranca y dice: "Es solidario y ayuda en todo". Le sigue Lautaro, quien agrega: "Es el más tranquilo del grupo".

Y enseguida llegan las otras voces desde todo el salón que adjudican a Facundo valores inconmensurables. "El no tiene problemas de nada, vos le decís algo y si te tiene que ayudar te ayuda"; "Siempre está dispuesto a dar una mano"; "Es muy positivo" y "Es re buena onda".

Las razones se mezclan con anécdotas de cómo se intercambian ayuda en las distintas materias, y hasta lo que pasa a la salida de la escuela. Aquí interviene Dana, una alumna de cabellos rizados y recogidos que con algo de melancolía y agradecimiento recuerda cómo compartían algunas cuadras a la salida de la escuela con Facundo conversando. "Se pasaba dos cuadras más pero siempre llegaba hasta la puerta de mi casa", cuenta Dana, y sin quererlo regala una imagen más de esas inconfundibles que hacen a los recuerdos de la escuela pública.

Facundo —es hincha de Boca— va a la República de Bolivia desde primer grado, ya se anotó en una técnica para seguir el secundario el año que viene. "Me quedo con todos", responde cuando se le pregunta qué recuerdo elige de su primaria, y asegura que en sus planes figura seguir siendo "como siempre, solidario, tranquilo...".

La familia. La que tiene ahora la palabra es su maestra de lengua, Analía Felices: "Como dijeron los chicos, Facundo es muy tranquilo, pero también es muy solidario, muy colaborador, es positivo, siempre está pendiente de colaborar". Y agrega algo que considera sustancial para la vida de un alumno: "Muy bien su familia. Eso es importantísimo, siempre lo apoyan, lo acompañan".

¿Y por qué es bueno mantener estas prácticas escolares como la de elegir al mejor compañero? "Como práctica es formidable; subyace —se lo reconozca o no— una cierta ética, en el modo de comportarse en el aula y fuera de ella, que los demás chicos reconocen al elegido y suelen llamarlo «compañerismo»", opina el doctor en psicología y maestro Ovide Menin, al ser consultado por este medio.

"Para los días donde la violencia se ha instalado en mil formas de acción directa, física o simbólica, esto se ha vuelto saludable. Hay que fomentarlo, apoyarlo, aunque nos parezca baladí", añade e invita de alguna manera a que los maestros, los chicos, los adolescentes y los directivos se vuelvan "líderes sociales, en favor del cambio constante".

La entrevista colectiva va terminando, pero no las opiniones de los chicos: "Poné que siempre está escuchando lo que uno dice", "y también que es muy buen amigo".

Hace pocos días, en un acto escolar, a Facundo le entregaron una medalla y un diploma de reconocimiento por ser el mejor compañero. "No me acuerdo bien qué dice el diploma", se sincera sin hacerse mucho problema. Después de todo, sabe que lo imborrable es su paso por la escuela pública y el interminable abrazo que recibió de sus amigos al ser elegido "el mejor compañero".

Tags: educacion P08

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