Policiales
Lunes 25 de Julio de 2016

Ecos de un caso similar ocurrido en 2011

El crimen de Nadia Gisela Schachner generó en Esperanza una conmoción similar a la ocurrida en 2011 cuando un ingeniero asesinó a su ex mujer y a un amigo de ella. Por el hecho, en septiembre de 2013 Javier Nicolás Noroña fue condenado a 26 años de prisión en un juicio abreviado.

El crimen de Nadia Gisela Schachner generó en Esperanza una conmoción similar a la ocurrida en 2011 cuando un ingeniero asesinó a su ex mujer y a un amigo de ella. Por el hecho, en septiembre de 2013 Javier Nicolás Noroña fue condenado a 26 años de prisión en un juicio abreviado.

Noroña fue condenado por el crimen de Viviana Eberhardt, de 38 años, y Guillermo Munarriz, de 30. El hecho que conmovió a la comunidad esperancina ocurrió la madrugada del 29 de octubre de 2011 cuando Noroña ingresó a una casa de Lehmann y Paso y disparó contra las víctimas, quienes se encontraban en una habitación del primer piso.

Munarriz murió en el lugar y la mujer fue trasladada al Hospital Cullen de Santa Fe donde antes de fallecer alcanzó a relatar lo sucedido a la policía. Además hubo vecinos que oyeron los disparos y vieron a Noroña escapando saltando tapiales.

El ingeniero fue procesado por doble homicidio calificado por el vínculo y por alevosía. Si bien el caso se encaminaba a un juicio oral, defensa, fiscalía y querella acordaron en un procedimiento abreviado una pena a 26 años que fue homologada por el juez de Sentencia Enrique Alvarez.

Noroña y su ex tenían dos hijos pequeños en común, estaban separados desde hacía tiempo y él vivía a la vuelta en la casa de su padre. El trágico episodio conmocionó a la comunidad esperancina no sólo por la violencia sino porque el acusado pertenece a una tradicional familia de la ciudad —es hijo del médico policial de la zona— e incluso poco tiempo antes había incursionado en política como candidato a senador departamental.

Según testimonios reflejados entonces por la prensa, Noroña nunca había asumido su divorcio y estaba pendiente de los movimientos de su ex mujer, quien había conocido a Eberhardt y Munarriz se habían conocido poco tiempo antes en un local de bowling donde el muchacho trabajaba y encaraban una incipiente relación.

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