Empleo
Domingo 25 de Septiembre de 2016

Economistas, entre el ajuste y la viabilidad política

"Esto es lo que tenemos y hay que apoyarlo". La frase de Orlando Ferreres sobre el gobierno de Mauricio Macri y su política económica resume las tensiones que atraviesan al círculo rojo de los economistas ortodoxos.

"Esto es lo que tenemos y hay que apoyarlo". La frase de Orlando Ferreres sobre el gobierno de Mauricio Macri y su política económica resume las tensiones que atraviesan al círculo rojo de los economistas ortodoxos.

Una mesa de expertos en el Congreso de Economía Provincial organizado por la Fundación Libertad expuso la duda existencial del sector: seguir a rajatabla las recetas de ajuste o apostar a la viabilidad política del proyecto restaurador de cara a las elecciones de 2017.

Miguel Angel Broda lo explicó así: "Hemos cambiado el paradigma, hay tipo de cambio flotante, metas de inflación y libertad cambiaria, hay que entender que hubo un cambio indiscutible de la hoja de ruta".

El problema, dijo, es que el gobierno "eligió el gradualismo" en materia de ajuste del gasto público. "Hay inconsistencia entre una política fiscal expansiva y una política monetaria restrictiva", dijo antes de recordar que el gobierno de Macri llevará el déficit fiscal del 4 por ciento del PBI en 2015 al 4,7 por ciento en 2016.

Broda explicó que el único cambio que realizó la cartera de Hacienda en esta materia fue "sustituir fuente de financiamiento del gasto público, de la emisión a la deuda".

"Esto puede durar mientras haya financiamiento pero eso genera atraso cambiario", alertó.

La relación entre deuda y déficit fiscal es una preocupación compartida. José Luis Espert advirtió: "Este experimento de financiar déficit con deuda ya lo vimos y no termina bien".

La cuestión del déficit, para este grupo de economistas, es clave. Broda lamentó que el presidente haya elegido el gradualismo. Espert se quejó de la histórica resistencia a bajar el gasto público. Ferreres no se anduvo con vueltas: "El gasto no baja porque 17 millones de personas que viven del Estado entre empleo público, jubilaciones y planes sociales".

Con un ojo puesto en las elecciones del año próximo, los economistas mira con fastidio ya no sólo a los candidatos sino a los electores mismos. "Con los cambios que están haciendo, Macri es Gardel en el mundo pero el problema es que sociedad argentina no piensa como piensa el mundo".

La denuncia o de una suerte de sociedad intrínsecamente prebendaria es parte de la "batalla cultural" que sugieren dar los restauradores. "Macri tiene un relato y sabe manejar el poder, no es De la Rúa; el problema es cultural, pasa por ver si la sociedad argentina está preparada para el cambio", dijo Walter Castro, economista de la Fundación Libertad. Espert completó: "Ahora nos asustamos porque entraron un par de chucherías y queremos cerrar las importaciones".

Los riesgos para el programa de ajuste también vienen de afuera. Los países centrales van en dirección distinta a la del gobierno argentino. "No es un mundo muy amistoso para hacernos normales", dijo Broda, quien enumero que el mundo crece muy poco, cae el comercio internacional y crecen las tendencias proteccionistas.

"Argentina entró a jugar en este esquema como quien siembra y no paga la primera cuota del seguro contra granizo", advirtió el economista. Ferreres lo suscribió: "El contexto global no ayuda porque el mundo no está andando".

Más allá de estas circunstancias, ambos economistas proyectaron crecimiento económico para 2017. Broda aseguró que ya se ven "brotes verdes" en distintos sectores de la economía.

Se trata, señalaron, de un rebote que habrá que sostener con medidas económicas "de largo plazo". Espert puso allí su agenda: abrir la economía, bajar el gasto público y flexibilizar las relaciones laborales.

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