Economía
Viernes 14 de Julio de 2017

Violenta represión y desalojo a trabajadores despedidos de Pepsico

A través de un enorme despliegue policial desalojaron a los obreros que habían tomado la planta de la multinacional para defender su trabajo

Un ejército de policías desalojó con gran violencia a los trabajadores que ocupaban la fábrica de la multinacional Pepsico en la localidad bonaerense de Vicente López, en defensa de sus puestos laborales. La compañía decidió a mediados de junio cerrar esa planta y despedir a 536 empleados, en un contexto de despidos masivos en los principales centros industriales del país.

La represión fue avalada por el gobierno nacional y la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal. En cambio, despertó el repudio de trabajadores, organizaciones sociales y sindicales y partidos de la oposición. Hubo movilizaciones en distintos puntos del país. En Rosario, hubo una masiva protesta unitaria en Corrientes y Córdoba. En Buenos Aires, hubo una momentánea interrupción del servicio en el ferrocarril Sarmiento, por un acto en solidaridad con los obreros reprimidos.

Frente a la ola de indignación, finalmente se pronunció la conducción de Confederacón General del Trabajo (CGT), que prometió realizar una movilización para dentro de un mes. También hubo repercusiones en el Congreso.

Ayer por la mañana, más de 500 efectivos de la Gendarmería y la Infantería de la Policía desalojaron por la fuerza la planta de producción de snacks salados de Pepsico, que cerró el 20 de junio.

Los efectivos lanzaron gas pimienta e ingresaron de forma violenta. Trabajadores que resistieron el desalojo desde los techos de la fábrica lanzaron objetos contra los policías. Unas 21 personas, entre obreros y agentes, resultaron heridas y otras 3 fueron detenidas.

El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, aseguró que "la policía actuó como tiene que actuar". En el mismo sentido se manifestó la ministra nacional de Seguridad, Patricia Bullrich. La gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal justificó la represión porque eran "de izquierda".

Dirigentes de partidos políticos y sindicatos acudieron al lugar de los incidentes para defender a los trabajadores. La diputada Myriam Bregman denunció que el desalojo se llevó a cabo "con una brutalidad increíble". También estuvieron Luis Zamora y Nicolás Del Caño. Este último fue increpado por el jefe del operativo. "Deje de hacer populismo", le espetó a modo de declaración político policial. El delegado Edgardo Carrizo dijo que la policía les apuntó a la cara y los amenazó con molerlos a palos.

El desalojo fue pedido por el fiscal Gastón Larramendi, quien argumentó el delito de invasión a la propiedad privada y por riesgo ambiental. La jueza Andrea Rodríguez Mentasti hizo lugar al pedido y ordenó la represión.

La multinacional de alimentos informó que tomó la decisión de cerrar la planta porque su localización en un barrio residencial le impedía ampliar o modernizar la planta, además de "la inviabilidad económica derivada de su alta estructura de costos y las dificultades logísticas de acceso y traslados". La compañía explicó que trasladará la producción a su planta de la ciudad de Mar del Plata, 400 kilómetros al sur de Buenos Aires.

Pepsico inició un procedimiento preventivo de crisis y dispuso el pago de haberes y aguinaldos hasta el 31 de julio a las 536 personas que serán despedidas. El fiscal que dispuso el desalojo indicó que cerca del 85 por ciento de los trabajadores arregló su indemnización con la empresa.

El jefe del Sindicato de la Alimentación, Rodolfo Daer, justificó el cierre de la planta en la caída del consumo que se registra en el país.

El cierre de esta planta se enmarca en una compleja situación social, con una tasa de desempleo en alza.

La represión contra trabajadores formales e informales es una tendencia en crecimiento del gobierno de Mauricio Macri, que inauguró su gestión con el ataque a los obreros de Cresta Roja y a los empleados públicos bonaerenses. Este año se atacó a los docentes que montaban la escuela itinerante en Buenos Aires y a los obreros que protestaban en la Panamericana durante el último paro nacional. La militarización del conflicto de los choferes de Córdoba y la golpiza a los trabajadores de la economía social que reclamaban en Desarrollo Social fueron los antecedentes inmediatos de la violencia de ayer.

La gobernadora de Buenos Aires defendió la represión con el argumento de que había dirigentes de izquierda

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