Economía
Domingo 23 de Julio de 2017

Un "veranito" que busca generar la economía oficial está atado con alambre

Un estudio privado señala que la apuesta a la reactivación por obra pública se ve complicada por la tensión cambiaria.

La política económica oficial busca generar un "veranito de San Juan" de cara a los comicios de octubre. Aumento de la obra pública y descenso de la inflación son los caballitos de batalla de la gestión nacional, pero el diablo metió la cola y la corrida del dólar mete presión.

El impulso a la obra pública motorizó el incremento de la actividad de la construcción por tercer mes seguido, generando 20.000 puestos de trabajo desde diciembre del año pasado y traccionando a las industrias proveedoras (minerales no metálicos, metales básicos), detalla un informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso).

La partida de obras públicas posee la mayor ejecución presupuestaria y, junto a las transferencias corrientes a las provincias, se concentran en distritos oficialistas (Jujuy, +122%, Buenos Aires, +101%, Caba, 92%), donde el gobierno nacional busca afianzar su dominio político territorial.

La segunda pata del programa económico electoral estaba constituida por el descenso esperado de la inflación que, en el contexto de las subas salariales pactadas en paritarias, prometía recomponer el consumo interno. De esa manera, el oficialismo proyectaba compensar el impacto económico de las pérdidas de puestos de trabajo en los sectores industriales más golpeados por la apertura importadora y llegar a las elecciones con una economía en movimiento ascendente.

Sin embargo, la corrida sobre el dólar parece ensombrecer el clima económico. Su previsible impacto inflacionario potenciado por las subas en combustibles, promete llevarse puestos los aumentos salariales dejando en espera la reactivación del consumo. La suba de tasas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) para contener la escalada del dólar, encarece el crédito al consumo contribuyendo también a su estancamiento. De esa manera, el programa económico electoral queda rengo y descansa únicamente en el impulso de la actividad de la construcción por medio de la obra pública, detalla el informe.

El estimador mensual de la actividad industrial mostró el primer dato positivo (+2,7%) desde la asunción de Mauricio Macri a la presidencia. Los sectores, sin embargo, muestran fuertes disparidades. Los que aportaron al crecimiento, principalmente se encuentran traccionados por la obra pública o la automotriz (metalmecánica, caucho y plástico).

En el caso de la construcción, el impulso proviene del salto de la obra pública resultado del año electoral, siendo su partida, como aclaramos anteriormente, una de las que posee mayor ejecución presupuestaria en lo que va del año (+49% del acumulado hasta mayo). También se destaca el aumento de transferencias para obras a las provincias en mayo (+32%). Ambos desembolsos siguen el ritmo del año electoral, principalmente en distritos oficialistas (Jujuy, +122%, Buenos Aires, +101%, Caba, 92%).

En el caso de la industria automotriz, la misma se vio impulsado por el aumento de la demanda externa. Las ventas al exterior crecieron un 36% en junio respecto al mismo mes del año anterior, según Adefa.

Ciertos sectores que no presentan mejorías parecen ser los que han sido más perjudicados por el actual modelo económico: papel y cartón (-10,2%), textiles (-12,3%) y ediciones e impresión (-11,9%)

Los grandes se pasan al dólar

La emisión del bono a 100 años marcó la señal de largada de la última corrida cambiaria. La interpretación financiera fue que el oficialismo no esperaba una mejora en las condiciones crediticias del país en, por lo menos, un siglo. Así lo ratifico Morgan Stanley, al negar al país la categoría de emergente, pinchando la especulación con un incremento en el valor de los bonos públicos.

Comenzó así la típica dolarización de las carteras propias de un período electoral, incentivada adicionalmente por la expectativa de una previsible devaluación correctora del retraso cambiario tras 18 meses de una inflación acumulada del 60%. La acumulación de 5 meses con déficit comercial puso su contribución adicional al desnudar que el financiamiento externo de la economía descansa únicamente en la colocación de deuda en los mercados externos.

De acuerdo al balance cambiario, a la persistente compra de dólares minorista se suma desde hace tres meses un crecimiento de la demanda de divisas de los grandes jugadores. En el mes de junio de 2017, las compras de billetes totalizaron u$s 2.370 millones, nivel similar al observado desde enero de 2017 y fueron concretadas por unos 780.000 clientes. Sin embargo, al observar la demanda de divisas las transferencias brutas al exterior sin informar el destino específico totalizaron u$s 1.568 millones, fueron efectuadas por unos 1.650 clientes, con un 85% de las compras por operaciones superiores a u$s 5 millones.

Los últimos dos saltos cambiarios argentinos (principios de 2014 y fines de 2015) generaron aceleración de las tasas de inflación. De esa manera, es previsible que el salto cambiario reciente (entre mayo y julio el dólar se apreció un 10%) también lo tenga, mucho más al ser acompañado de la habilitación de aumentos en la medicina prepaga (+6% en julio y +5% en agosto) y en las naftas (+7,2% en naftas y +6% en gasoil).

El combo de medidas inesperadas en año electoral, particularmente el alza del dólar habilitada por la inacción del BCRA, sumadas a la dinámica de precios observada por el IPS Ceso (+1,6% de variación mensual en supermercados) sugieren que en julio la inflación volverá a aumentar. Las proyecciones del Ceso estiman una suba del 2,3% para ese mes.

Los grandes se dolarizan

Desde el levantamiento de los controles de cambios se habilitaron todas las operaciones de adquisición de dólares sin un destino productivo específico. Este nuevo cambio regulatorio trajo consigo que un conjunto de actores, anteriormente excluidos de la ventanilla oficial del Banco Central de la República Argentina (BCRA), pudieran nuevamente operar. Entre ellos, la remisión de dólares al exterior por grandes montos.

Según la publicación del balance cambiario del BCRA, es posible distinguir dos tipos de operaciones de Formación de Activos Externos (FAE).

Aquellos que compran dólares y los dejan en el país (dentro o fuera del sistema financiero) que corresponden a las operaciones billete, y las otras que corresponden a transferencias al exterior que son conocidos como operaciones divisas.

Las operaciones en billetes corresponden a ahorristas que adquieren dólares en operaciones de pequeños montos y las operaciones en divisas corresponden a grandes jugadores que envían dólares al exterior.

Desde hace tres meses se registra un crecimiento de la demanda bruta de dólares, que se explica principalmente por la mayor demanda de divisas de los grandes jugadores.

En el mes de junio de 2017, las compras de billetes totalizaron u$s 2.370 millones, nivel similar al observado desde enero de 2017 y fueron concretadas por unos 780.000 clientes. Sin embargo, al observar la demanda de divisas las transferencias brutas al exterior sin informar el destino específico totalizaron u$s 1.568 millones, fueron efectuadas por unos 1.650 clientes, con un 85% de las compras por operaciones superiores a u$s 5 millones.

Esto corresponde a una mayor incertidumbre electoral, y a la señal de que el negocio de valorización en pesos se va agotando debido al volumen de vencimientos que alcanzan las Lebac. De allí la necesidad del BCRA se subir las tasas de corto plazo para desincentivar la demanda de dólares y contener el tipo de cambio.

El rol de la venta de granos

Finalizado el segundo trimestre de 2017 se puede observar que las exportaciones agropecuarias fueron menores a lo esperado. El saldo del balance comercial por intercambio de bienes al segundo trimestre de 2017 alcanzó un excedente de u$s 1.967 millones, registrando una disminución del 20% respecto al mismo trimestre de 2016, e incrementando la tendencia a su reducción. En términos históricos, el saldo comercial del segundo trimestre es el más bajo en 15 años.

Debido al perfil exportador de la economía argentina, muy concentrado en la producción de productos primarios y en especial soja y sus derivados, el volumen de exportaciones tiene una marcada estacionalidad a lo largo del año.

Esto se debe que el mayor volumen de dólares ingresa en los meses de la cosecha gruesa, cuando los productores liquidan su cosecha para atender gastos de financiamiento y recuperar su inversión.

La explicación de la profundización de esta tendencia en los segundos trimestres de 2016 y 2017 se debe a la apertura comercial. El rubro que más creció desde el cambio de gobierno fueron las cantidades importadas de bienes de consumo: automotores 40%.

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