Transportistas rurales llegaron a un acuerdo tras cuatro días de paro

El sector mantuvo una huelga en reclamo de una recomposición tarifaria. La paz llegó anoche luego de una jornada de tensión

Luego de cuatro días de huelga, y en medio de una creciente tensión, los transportistas rurales acordaron con las entidades de producción y el gobierno nacional un aumento del 23 por ciento en la tarifa de cargas. Con ese incremento y la puesta en marcha de una mesa de negociación permanente para tratar la problemática del sector, la medida de fuerza se levantó a las 23 de anoche en todo el país.

La Federación de Transportadores Rurales Argentinos (Fetra) y la Cámara del Autotransporte de Cargas (Catac) iniciaron el lunes pasado una medida de fuerza por tiempo indeterminado en apoyo al reclamo de un aumento tarifario del 30 por ciento, el traslado a los dadores de cargas de tasas municipales y derechos de playa, el subsidio a los peajes y mejores condiciones de seguridad en los lugares de descarga, entre otras reivindicaciones.

El sector, que cuenta con una tarifa de referencia nacional desde 2012, acordó en febrero con las entidades de producción agropecuaria un aumento del 30 por ciento, pero ese incremento quedó superado rápidamente por subas siderales en el precio del gasoil, la tarifa de peajes y el costo de los insumos. "Somos paria en un mar de riqueza", dijo el lunes el titular de Fetra, Ovidio Rodríguez, para subrayar que a los camioneros de granos no les habían derramado los beneficios que el gobierno nacional les dio al sector.

Con esa convicción, iniciaron una huelga que fue ganando en tensión a medida que pasaban los días. Los gremios de transportistas denunciaron incidentes ayer en Venado Tuerto, donde los efectivos cercaron el Centro de Camioneros. El miércoles, en Junín, el presidente de Catac, Ramón Jatip, dijo que fue "brutalmente golpeado en el rostro por los efectivos que avanzaron contra los manifestantes en momentos en que no estaban cortando la Ruta 7 y el tránsito era fluido".

También el vicepresidente de Fetra, Pablo Agolanti, había advertido anteayer que "en el cordón del Gran Rosario y en Ruta 8, donde se encontraban los manifestantes, también se hizo presente Gendarmería nacional y las fuerzas de seguridad con la clara intención de amedrentar a través de la violencia".

Pesadilla. En el medio de la pelea, y cuando los empresarios de estaciones de servicio denunciaban faltantes de combustible por la medida de fuerza, la polémica tomó temperatura.

"El campo, que no quiere dialogar, nos metió en esta pesadilla", renegó Jatip, quien responsabilizó ayer al sector agropecuario por la medida de fuerza que mantuvo paralizada la actividad cerealera, generando pérdidas millonarias.

"El campo arbitrariamente nos metió adentro de esto. Su dirigencia cerró las puertas de las negociaciones; no quiso ni quiere llegar a consensuar una tarifa superadora", se había quejado el dirigente.

El miércoles, el tercer día de paro, enviados del gobierno nacional se comunicaron con los dirigentes transportistas para iniciar el diálogo. Pero recién se convocó a una reunión para ayer, la que finalmente destrabó el conflicto.

Pasadas las 16 arrancó una reunión en el Ministerio de Agroindustria, que se extendió hasta las 23. Participaron las entidades que representan a los empresarios agropecuarios, las cámaras que agrupan a los dueños de camiones y funcionarios de los Ministerios de Transporte y Agroindustria.

Los transportistas de cereales pedían que la tarifa nacional pase de 73 a 97 pesos por kilómetro, porque aseguran que el aumento de 56 a 73 pesos de febrero último no fue suficiente para absorber las subas de combustibles, peajes y neumáticos. Finalmente, se cerró un acuerdo para llevar el costo del flete a 90 pesos por kilómetro. Pero además se dejó abierta una mesa de negociación para discutir todos los puntos que Fetra y Catac llevaron como reclamos del sector.

La paz llegó a tiempo en un conflicto que escalaba con el correr de las horas, con cruces entre camioneros y Gendarmería. La protesta demoró la carga de unos 120 barcos en los puertos de la región, ya que redujo el ingreso de camiones a las terminales portuarias en un 98 por ciento. Como consecuencia de El Niño, la cosecha se demoró este año y, contra lo habitual, queda mucha mercadería sin trasladar.

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