Economía
Domingo 15 de Enero de 2017

Trabajo: verano caliente

El año arrancó con gran cantidad de cesantías en todo el país. Cómo se paran los gremios locales y qué esperan para el mundo laboral en 2017.

Incertidumbre, preocupación y escasas o nulas perspectivas de reactivación económica. Así perciben los gremios locales y de la región _o al menos la mayoría de éstos_ la situación del empleo para este año, reviviendo con amargura los 90. Un empleo que ya acarrea despidos y los engañosos retiros voluntarios, con un desangrado a gotas de puestos que se mantiene y que de perdurar en el tiempo y sin incorporaciones, terminará teniendo el impacto de una hemorragia. De no frenarse con la reactivación del mercado interno, el sistema laboral se terminará moldeando al gusto del secretario nacional de Empleo, Miguel Ponte, para quien contratar y despedir "debería ser tan natural como comer y descomer".

El sindicalismo vaticina para este año unas paritarias duras y complicadas teniendo en cuenta la meta inflacionaria del 17% que se fijó el gobierno y la realidad del salario en caída. Y advierte que es muy probable que la lucha termine en conflicto y represión. De allí en más, "ya no sabemos qué es lo que puede pasar", expresó Carlos Crucella, investigador y docente de la Facultad de Ciencia Política de la UNR, quien no ve "ninguna posibilidad de que la economía crezca más de un 2 o 3 por ciento en 2017, lo cual no es suficiente para incorporar mano de obra al mercado".

De los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) se desprende que el nivel de empleo en la industria profundizó su deterioro en el tercer trimestre de 2016 comparado con el mismo período del 2015, al caer 2,6%, y las horas trabajadas descendieron 3,9%. Además, los obreros industriales perdieron más de 10 puntos de poder adquisitivo en el último año, mientras que los salarios aumentaron en el tercer trimestre 31,4% en forma interanual contra una inflación superior al 40%.

Según el Indec en el primer trimestre del año pasado la caída en el nivel de empleo fue 0,7% y en el segundo 1,6%. El Indice de Obreros Ocupados muestra que la cantidad de trabajadores ocupados cayó en los primeros nueve meses un 1,6%. El Indice de Horas Trabajadas también bajó 2,2%.

"Los tiempos se acortan, la situación es crítica sobre todo en la línea blanca, calzado y textiles", advirtió el ministro de la Producción santafesina, Luis Contigiani. Santa Fe tiene casi 500 mil empleos en blanco, de los cuales 118 mil corresponden al sector manufacturero industrial y 94 mil al comercial, minorista y mayorista. El año pasado el Ministerio de Trabajo provincial intervino dictando 150 procedimientos de crisis, lo que evidencia un ajuste laboral concreto.

□El arranque de 2017 no muestra signos de mejoría. A la pérdida de 140 mil empleos privados registrados, que llegan a más de 400 mil en todo el universo de los trabajadores, se le suman con el inicio de año cesantías que venían "postergadas" por procesos de suspensiones, vacaciones forzadas o ajustes de horas trabajadas.

En la primera quincena de enero se egistraron 500 despidos en el sector textil, según denunció el gremio del sector. Cerrron plantas de esa actividad, de golosinas y de cerámica en San Luis y Buenos Aires. En el Gran Rosario, la suerte de la metalúrgica Mefro Wheels, con 170 trabajadores, se convirtió en la nueva línea Maginot contra el desempleo. El gremio metalúrgico, junto con el gobierno provincial, transitan una estrategia de salvataje frente al intento de los nuevos dueños alemanes de cerrarla. La UOM Rosario denunció que el año pasado se perdieron 800 puestos de trabajo en el sector en la región, una cifra que se estira si la mirada se extiende a los despidos encubiertos por mecanismos como retiros voluntarios, desvinculaciones o bajas de personal contratado.

"Se supone que el empleo tendría que estar un poquito mejor que 2016, espero que de alguna manera se recomponga a través de la obra pública, que es lo que más inmediatamente podría generar puestos, aunque no sería suficiente", consideró Crucella.

Para el investigador es preciso frenar la importación "que cambia empleo nacional por importado" y una recuperación del salario real "para que pueda aumentar el consumo y reactivar por lo menos algunos sectores de la industria". Para ello, "las paritarias deberían cerrar con porcentajes un poco más altos que la inflación estimada por las consultoras serias, porque el 17% calculado por el gobierno no me lo creo".

"No vemos que la reactivación económica llegue, y menos con una perspectiva de inflación del 40%", opinó el secretario general de ATE Rosario, Raúl Daz, quien aseguró que "en el Estado hoy la mano de obra está congelada. No hay ingresos".

Para el dirigente, las paritarias de este año se darán "con mucha pelea, y serán muy similares a las del año pasado, con propuestas muy mezquinas del gobierno nacional y provincial. A las claras necesitan profundizar este modelo tendiente a más desigualdad social".

"Están matando a la clase media", alertó el titular de la UOM, Antonio Donello, quien advirtió que "lo que está sucediendo ahora es el principio y no el fin". Para el dirigente las paritarias en el sector metalúrgico "van a ser duras porque los patrones cuando tienen que solucionarle los problemas a los trabajadores sacan ventaja de donde pueden. Así que vamos a tener serios problemas".

En el cordón industrial si bien no hubo despidos masivos a excepción de Arzinc (ex Sulfacid) en Fray Luis Beltrán (400 despedidos) y American Colors (30 cesanteados), "hay un desangre permanentes con retiros voluntarios mentirosos de uno a dos empleados por planta al mes", comunicó el secretario general de la CGT Regional San Lorenzo, Edgardo Quiroga.

"No hay ofrecimiento laboral, entonces hay un estancamiento en los puestos que empieza a ser un problema: están aumentando los niveles de desocupación", advirtió el dirigente, y adelantó que "el gobierno va a intentar utilizar todo esto para flexibilizar, precarizar y el empresariado va a querer bajar los salarios".

"Esta va a ser la pelea de las organizaciones sindicales de la región", que se están preparando para la discusión del Copa (salario mínimo regional), que "sigue vigente pese a todo", dijo.

En el sector calzado, uno de los más golpeados por la crisis, las ventas en Santa Fe cayeron un 35% y las importaciones subieron un 23%. "El 2016 cerró mal, con fábricas cerradas, y no sabemos cómo vamos a arrancar en este 2017; a nivel nacional hubo más de 4 mil despidos encubiertos y a nivel provincial, 200", informó Miguel Fuentes, titular de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado del Gran Rosario.

Para el dirigente, "no queda otra que esperar, no se sabe qué va a pasar de acá a marzo, cuando arranca todo después de las vacaciones y ahí se verá qué vamos a hacer y qué camino tomar".

En el rubro maderero, la baja de las ventas ocasionó una caída del 35% al 40% e la producción, aunque para el titular de la Unión de Obreros y Empleados de la Industria de la Madera, Ernesto Rodríguez, "entre las bajas y las altas producidas en 2016 no ha habido un desfasaje importante como para decir que la crisis nos afectó", en cuanto al nivel de empleo.

Rodríguez aseguró que en el sector no se produjeron cierres de fábricas ni despidos masivos en la provincia, y que hoy por hoy "las empresas están aguantando, manteniendo a sus trabajadores esperando que la situación mejore de una vez por todas. Habrá que pasar marzo para ver si se encamina".

En tanto, los ceramistas están alarmados por "la incertidumbre por la inflación, el aumento de impuestos, las importaciones y la obra pública, que a nosotros nos afecta, y estamos llenos de ladrillos que no se venden". Así renegó el secretario general del Sindicato Obrero de Cerámica, Porcelanas y Azulejos, Juan Domingo Moreyra.

El sector registra 120 despidos en Buenos Aires mientras que en San Luis hay una fábrica en riesgo de cerrar sus puertas. En l Santa Fe no se registran despidos pero "sí suspensiones en Fighiera y Arroyo Seco", informó el dirigente, y calculó que las suspensiones en el rubro alcanzan a un 50% de los trabajadores en el país.

En Arroyo Seco, además de éstas, "hubo reducciones horarias a la fuerza por el temporal, para arreglar paredes, techos y maquinarias". La crisis del sector gastronómico con el cierre de centenares de locales en todo el país "nos afecta seriamente. Verbano, por ejemplo, hace porcelana básicamente orientada a ese rubro", indicó.

"Hay una incertidumbre muy grande porque no hay obra pública ni privada, la baja en el mercado, el aumento de impuestos y los problemas con la importación: no podemos competir nunca con extranjeros en mano de obra, así nuestros trabajadores fueran esclavos. En China trabajan hasta en las cárceles fabricando piezas de porcelana. El camino no es precarizar el salario, lo nuestro no se toca", remató Moreyra.

Para las aseguradoras, que últimamente registraron 700 despidos en todo el país y 25 en Rosario, el panorama es aún más complicado porque dependen de la Superintendencia de Seguros "y esa es una política que no podemos manejar ni cuantificarn", indicó Gustavo Méndez, del Sindicato del Seguro de Rosario.

Agregó que "todas las empresas tuvieron muy buenas ganancias en 2016 por lo que no deberían tener ningún problema para transcurrir este año. Sin embargo, hay empresarios que no hacen bien los deberes", advirtió el representante, que supone que en materia de empleo "el panorama va a ser neutro: no va a haber despidos ni toma de personal en líneas generales".

Sector comercial

El ministro de Producción de Santa Fe, Luis Contigiani, recordó que entre 1.500 y 1.700 negocios comerciales cerraron en la comparación interanual y hay fuentes privadas que hablan de una merma de más del 7% y 8%. "Es mucho, si a eso se le suma el aumento en los alquileres y los servicios, el golpe es grande, al sector comercial chico esto los pone en una situación muy difícil", señaló el funcionario.

Los dirigentes del sindicato de Empleados de Comercio de Rosario se mostraron preocupacos porque "si bien en el comercio no hemos sufrido bajas en los trabajadores, se está destruyendo el consumo interno a través de las importaciones".

"Los comercios están comprando muchos electro importados pero la realidad es que es el último eslabón, en la medida que no se mueva el consumo, inexorablemente nos va a llegar el colapso", advirtió la prosecretaria general del gremio, Silvana Crocci.

"Ahora estamos en una meseta. El problema se va a incrementar este año por el aumento de las tarifas, alquileres y renovaciones, especialmente en pequeños y medianos comercios, que se van a correr desde el centro hacia los barrios o en el peor de los casos, van a cerrar. No avizoramos ningún tipo de mejoras, y menos hoy con el incremento del precio de los combustibles, que se va a trasladar a los precios", señaló Juan Gómez, secretario de Asuntos Gremiales de la entidad.

El dirigente opinó que es "irrisorio" pensar en un acuerdo paritario en base al porcentaje inflacionario que postula el gobierno. En este sentido, estimó que el arreglo será en dos partes, tal como se acordó el año pasado.

Retorno a los 90

En este mardo de endurecimiento del mercado laboral, el gobierno avanzo con una agenda destinada a flexibilizar el régimen de contratación y regulación del trabajo, como fórmula para "mejorar la competitividad". Además de exhibir el cambio en el convenio colectivo de los petroleros neuquinos como modelo a seguir por otras actividades, promete profundizar el sistema de pasantías y reducir o subsidiar los aportes sociales. El oficialismo asegura que esta es la llave para crear empleo.

"Durante la convertibilidad se redujeron los costos patronales porque se suponía que iba a crecer el empleo: ni creció ni aumentaron los sueldos y hoy en día seguimos con la rebaja que se produjo en los 90 y que nunca se pudo revertir", aclaró Crucella.

Para Donello, de la UOM, no hay secretos. "Si no se frena la importación y no se incentiva el consumo interno, estamos perdidos; estamos transcurriendo los caminos de los 90, que vimos después vemos cómo terminaron en el 2001", aseguró. Y advirtió que el mundo actual es más hostil y proteccionista. "Estados Unidos se cierra puertas adentro, cuida su trabajo porque sabe que la rueda más grande de su motor es el mercado interno; acá se hace todo al revés, se abre, y le vamos a estar arreglando los problemas a otros países y no al nuestro", opinó Donello.

"Esto es el remember de los 90, cuando se decía que era la 'revolución productiva'. Ahora es la 'revolución del empleo', ni siquiera tienen ingenio para renovar el vocabulario", disparó Quiroga.

Sobre el sistema de pasantías que pretende implementar el gobierno nacional con la intención de "incorporar 300 mil puestos de trabajo", el dirigente de la CGT San Lorenzo opinó que "si uno hace un análisis muy frío no está mal como proyecto de primer empleo sobre todo para jóvenes que están estudiando, a punto de recibirse".

"El problema es que vivimos en Argentina, que tenemos el empresariado que tenemos y el gobierno que tenemos. Cuando una pasantía no debería superar los seis meses como máximo y automáticamente el aspirante convertirse en un trabajador formal de la planta donde estuvo realizándola, nosotros hemos visto que continúan durante años en esas condiciones de precariedad absoluta, con la complicidad de los gobiernos provinciales, nacionales y municipales", concluyó.

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