Rosario se sumó a la protesta nacional contra el tarifazo

Unas cinco mil personas se manifestaron frente a Litoral Gas. También hubo concentraciones en barrios de la ciudad

Miles de personas se movilizaron ayer en Rosario y en todo el país contra el aumento de las tarifas en los servicios públicos, lo que constituyó la primera manifestación masiva contra el gobierno de Mauricio Macri. En la ciudad, el epicentro fue en Mitre y San Lorenzo, frente a la sede de Litoral Gas, donde alrededor de cinco mil personas se sumaron al ruidazo contra el tarifazo. También hubo protestas en varios puntos de la ciudad.

La reacción al tarifazo comenzó a encontrar su caldo de cultivo casi desde el inicio del gobierno de Macri en una sucesión de medidas, de marchas y contramarchas, que encendieron los ánimos de la gente y se corporizó ayer con una ruidosa protesta que hizo foco en el presidente y en su ministro de Energía, Juan José Aranguren, a quien le piden la renuncia.

Si bien la protesta se comenzó a gestar desde las redes sociales, en la ciudad hubo referentes sindicales y políticos, enrolados en la Multisectorial de Rosario, que se pusieron al frente del reclamo.

La jornada comenzó a las 18.30 en la peatonal Córdoba, esquina Mitre, donde se juntaron firmas para pedirle a la Corte Suprema de Justicia que no convalide los brutales aumentos en los servicios públicos, sobre todo en el gas.

Desde allí, con una bandera argentina al frente, se movilizaron hasta la empresa Litoral Gas, donde los esperaba un nutrido grupo de manifestantes, que hicieron ruido con todo lo que tenían a mano: pitos, cornetas, silbatos, petardos y bombas de estruendo. También hubo ruidos de metal, pero en la estética de la protesta se prescindió de la cacerola, un símbolo de reacción más indentificado con las manifestaciones que le hicieron al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. De ahí que el rótulo fue "ruidazo" y no el clásico "cacerolazo".

Entre los manifestantes hubo mezcla de personas autoconvocadas por la indignación y militancia política activa, estos últimos identificadas mayormente con partidos de izquierda. No se pudo observar entre la multitud de banderas y símbolos identitarios del kirchnerismo, aunque sí se los vio entreverados con la gente a algunos de sus dirigentes más icónicos. Ya, sobre el epílogo de la jornada, tronó el "oh, vamos a volver", un hit que se empezó a entonar desde que Cristina dejó el poder.

Si bien hubo cabezas visibles que motorizaron la protesta, no se escucharon discursos que amplificaran la bronca y el descontento. Estos mensajes de expresaron en carteles y banderas, muy pocas con identificación partidaria. "El agua, la luz y el gas no es un negocio, son un derecho", resumía una mujer desde un papel trazado con fibrón negro. Aparte de los anatemas hacia Macri, gran parte de la bulla pública se la llevó el ministro Aranguren, a quien le recordaron su participación accionista de la petrolera Shell, una empresa que debe controlar desde su posición de gobierno.

Poco después de las nueve de la noche, comenzó la lenta desconcentración. Había rostros de satisfacción entre los manifestantes y casi la certeza de que se verán las caras otra vez si el gobierno no retrocede en su política tarifaria.

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