Economía
Domingo 18 de Diciembre de 2016

Papá Noel y la paradoja de la elección

La multiplicidad de opciones, que a priori puede ser positiva, tiene un impacto adverso sobre las expectativas.

Se acerca fin de año y con una velocidad tal qué casi no lo fuimos percibiendo durante el año. Parte de ésta dinámica se la debemos a la tecnología que con las pantallas nos mantiene ocupados y apurados pero no siempre en actividades productivas.
Diciembre es un mes de decisiones. Vacaciones, reuniones familiares, despedidas de año, los regalos. Una fuente inagotable de stress potenciada por las innumerables ofertas y oportunidades que hacen de cada elección una verdadera odisea.
El mundo occidental exportó la idea que "tener" equivale a "ser" y que quien más tienen mejor posición social tiene. Desde ya que la concepción hace agua por donde la mires. Comprobado está que el más preciado capital es la libertad individual. Sobre esa base se consolida la economía y el Estado de derecho.
Un tal Adam Smith en "Teoría de los sentimientos Morales" (1759) decía que cuando un agente económico en la búsqueda de su bienestar generaba lo mejor para sí y maximizaba su posición generando a su vez un efecto derrame sobre otros, beneficiándose todos en conjunto gracias a lo que denominó "la mano invisible".
Siendo así me propuse unir estos puntos para decidir las compras navideñas usando la tecnología y la libertad de elección. Opté por un jean y de arranque veo que hay 5 modelos que se subdividen a su vez en 6 variantes (classic, regular, regular fit, skinny, skin, súper skinny) 44 opciones, en 5 colores y sólo del modelo regular hay 7 modelos y 32 diferentes tipos de cortes.
Así cómo nos sucede con la compra de un jean, esa lógica se aplica a múltiples mercados, las ofertas son tan variadas que decidirse es una situación de stress adicional en sí misma y nos pone a pruebas el sistema de valores.
Hablo de libertad y valores porque la tecnología amplió nuestros horarios y responsabilidades laborales desde la aparición de los smartphones.
Si vas caminando de paseo o estás en el parque con tu familia, o reunido con tus amigos estás igualmente pendiente de lo qué sucede en el teléfono. Basta mirar a tu alrededor para comprobar lo qué sucede. Todo es cuestión de elección.
Y elegir no es gratis. Tiene costos y beneficios, como todo en la vida. Por el lado de los costos, además del económico, la variedad de ofertas complejiza las elecciones. Al igual que en el caso de los jeans, si va a un restaurante que tiene 3 platos la elección es más simple que si tiene 20. ¿Cuál será la mejor opción? ¿Habré elegido bien?.
Una vez que me a decidí por un modelo y lo pagué, comencé a pensar cómo hubiera sido el resultado si optaba por alguna de las otras alternativas disponibles. Aunque haya elegido de acuerdo a mis convicciones y disponibilidad económica, este proceso de comparación es natural.
En economía a esto se le llama costo de oportunidad (elegiste y por lo tanto algo desechaste también; esto tiene su costo y lo comparás contra la decisión tomada).
Paradójicamente se da un efecto contrario en la variedad de opciones. El disponer infinitas opciones te genera expectativas muy altas y la idea es que una de ellas se ajuste perfectamente a tus expectativas. Cuando esto no se da, la decepción puede ser importante, aún cuándo tu compra te satisfaga.
Cómo señala el prestigioso sociólogo Barry Schwartz y autor del libro "La paradoja de la elección", en el mundo económico pre-web, menos opciones te generaban expectativas menores y un efecto sorpresa mayor, básicamente porque disponíamos de menos información sobre el producto que íbamos a comprar.
La tecnología nos va perfeccionando la información disponible y las expectativas sobre las experiencias de compra son tan altas que se gesta rápidamente una enorme frustración si la realidad no sé ajusta a lo esperado.
La solución, dice el sociólogo pasa por tener expectativas más bajas y que el "efecto sorpresa" nos genere la satisfacción qué tanto buscamos!
Cuando no hay opciones, elegir es más "simple" y la responsabilidad ya no es tuya. Cuando hay muchas, es más complejo y sos el responsable de la decisión para bien o mal. Sobre todo cuando las experiencias te decepcionan dado los estándares que tenemos, en ése momento te sentís culpable y arrepentido. Un efecto negativo.
Neteando los efectos positivos de contar con libertad y opciones, de los negativos, expectativas altas y realidades discordantes, puede que contar con múltiples opciones nos haga sentir "peor".
Se acerca la hora de cerrar los encargos a Santa Clauss y pienso que la economía me vuelve a dar una lección: más no siempre es mejor y las expectativas pueden explicar casi todo. De esto también se trata la economía.

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