Economía
Domingo 02 de Abril de 2017

Palazzo: "Hay una decisión presidencial de consolidar la inequidad"

El dirigente que lidera la Corriente Federal aseguró que el gobierno no sólo busca poner techo a las paritarias sino ir contra los derechos laborales.

El paro general del 6 de abril que lanzó la CGT y a la que se sumaron todos los gremios y distintos sectores políticos y sociales aunó la resistencia —con sus diferencias— frente al modelo económico del gobierno de Mauricio Macri, que lejos de pecar de improvisado mostró un plan claramente estructurado de transferencia de ingresos hacia el sector empresario. "Esta medida será un punto de inflexión en varios sentidos, no sólo en términos de poner un techo a la negociación paritaria sino además en la intención de avanzar sobre los derechos laborales y la apertura de las importaciones", dijo el secretario general de la Asociación Bancaria, Sergio Palazzo, quien está convencido de que "hay una imposición presidencial de consolidar la inequidad, la injusticia y la pobreza".

El referente de la Corriente Federal de Trabajadores —un espacio que nació el año pasado y que se define a sí mismo como un ámbito para construir una nueva hegemonía política que trascienda el simple reclamo gremial— estuvo en Rosario para acompañar al Movimiento Sindical Rosarino en el "frente antimodelo" que busca resistir desde varios frentes la política del gobierno nacional, pero además para respaldar la presentación de las cinco seccionales de la Asociación Bancaria santafesinas como querellantes en la causa por vaciamiento del ex Banco Provincial.

El paso por la región a través de estas actividades le permitió al dirigente seguir militando en la construcción de ese espacio plural en el que convergen distintas organizaciones sindicales y sociales en los últimos meses y de cara a las elecciones de medio término. Aunque consideró que el paro del 6 de abril "debería haberse tomado con más anticipación" y convencido de que con la CTA "se podría haber confluido en una sola medida" porque en estos momentos "hay que buscar lo estratégico más que lo inmediato", Palazzo cree que el paro debe ser "disciplinador para el gobierno" a la hora de ponerle un límite al modelo. "Tiene que decir: hasta acá llegamos", dijo enfático.

Durante la charla que dio el martes en el Sindicato de Luz y Fuerza había reafirmado que el paro general "no debe ser un día para quedarse a tomar mate" sino una huelga activa que obligue al gobierno a reflexionar sobre los malos resultados de la política económica, en respuesta a un dirigente del triunvirato de la CGT que había deslizado esa posibilidad. Reafirmó esos dichos al día siguiente en el plenario de secretarios generales y delegados del gremio en Rosario, aunque evitó cargar las tintas al interior del movimiento obrero. "Claramente tuvimos diferencias con el triunvirato de la CGT, por eso no integramos el consejo directivo, pero en una instancia donde hay que priorizar confrontar con el gobierno y el poder económico, yo prefiero quedarme con eso y las críticas las haré en el ámbito del comité central confederal", aclaró, aunque sí consideró que "el paro debería haber sido con movilización", razón por la cual la Asociación Bancaria dejó liberada a las seccionales a participar de las movilizaciones que crean convenientes, según detalló.

− El paro será un punto de inflexión en esta decisión del gobierno nacional de ponerle un techo a las paritarias o anclarlas a la inflación?

— Tiene que ser un punto de inflexión en varios sentidos. El primero en ese de las paritarias ya que claramente el gobierno sigue impulsando esos acuerdos «Vidal» como le llaman, de 18% en cuatro cuotas y hay organizaciones que lo están firmando. Las paritarias tienen que ser absolutamente libres. Hace poco el presidente Macri en una entrevista dijo que él pagaba hasta la inflación, creo que ese fue el término que usó. Frente a eso, hay que decir que primero se arroga para sí una facultad o un poder que no tiene, porque la paritaria es entre el sector patronal y los trabajadores. En todo caso, el es paritario en la administración pública. Lo segundo, es condenar al 60% de los argentinos a que no salga de la pobreza. Hoy los propios números oficiales dicen que necesitás más de 12 mil pesos para no ser pobre y tenés el 60% de la Argentina que cobra por debajo de 9.000 pesos, con un presidente que dice que paga hasta esa inflación. Esto significa que cristaliza la inequidad y la injusticia. Hay una imposición presidencial de consolidar la inequidad, la injusticia, la pobreza poniéndole un tope a la paritaria. En eso el paro será un punto de inflexión, para que no sigan avanzando.

− ¿Hay otros?

— Sí. Ellos están impulsando un proyecto para avanzar con reformas laborales muy parecidas a las de los años 90. Tienden a reducir las cargas impositivas de las empresas sin la contraprestación de generar puestos de trabajo. Es decir, el Estado graciosamente deja de percibir dinero de la seguridad social en función de mejorar la tasa de rentabilidad de las empresas y sin obligarlos a que esa mejora la vuelquen en mayor empleo. Esto acompaña otros proyectos como subir de tres meses a un año los períodos de prueba sin cobro de indemnización. Son todos proyectos muy parecidos a los de los 90 que terminaron con la precarización y la tasa de desocupación más alta de la Argentina que fue del 24%. Entonces, la medida tiene que ser un punto de inflexión, no solo en paritarias, sino en derechos laborales y un reclamo del movimiento obrero para que haya un control respecto de la apertura de las importaciones que está perjudicando seriamente a la industria.

− ¿Como impacta este ajuste y la situación de crisis del empleo en la propia estructura gremial?

— Golpea por dos cosas. Por un lado, en la cantidad de afiliados, pero además, en la cantidad de trabajadores que más allá de la agremiación se quedan sin empleo. Por otro lado, porque apunta a disciplinar ya no por vía de una resolución judicial sino de hecho. En la medida que hay una pérdida del poder adquisitivo no necesitás una rebaja salarial por decreto, como en la época de la Alianza, ya que en concreto la inflación superó a la paritaria el año pasado y de hecho te produjeron la rebaja salarial. Si a eso le agregás la caída de la actividad económica, caída del consumo y por ende, caída del empleo, también es un disciplinador de la conducta social que tiene el trabajador cuando desde el sector empresario le dicen «te vamos a desmejorar tus condiciones porque hay un ejercito de desocupados afuera o tenemos mano de obra mas barata». Claramente este gobierno vino a bajar el costo laboral y lo que busca es arremeter contra los derechos de los trabajadores para actuar en un nivel de competitividad con las mismas condiciones laborales de los países asiáticos desde donde se están importando productos, muchos de ellos condenados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por trabajo esclavo.

− Pese a este contexto, el gremio pertenece a un sector como el financiero, que es uno de los ganadores del modelo ¿van a poder mantener las reinvindicaciones alcanzadas?

— Si bien el sector financiero es un sector que sigue ganando _y con el gobierno anterior fue cuando más ganó_, aún en las peores crisis los bancos siguen ganando plata ya sea porque mutan el negocio o porque el Estado los sigue asistiendo cuando tienen pérdidas como en el 2001, cuando el Estado argentino les salió a cubrir el déficit que dejaron. Por eso tratamos de explicarles a nuestros compañeros bancarios que es una cuestión de tiempo. Porque independientemente tengamos una buena paritaria, por encima de lo que el gobierno pretendía y de los acuerdos que se están firmando, y quizás el nivel de empleo no nos golpee con relación a otras actividades, es cuestión de tiempo. Si el propio Estado reconoció que se perdieron en 2016 más de 120 mil puestos de trabajo formales eso significa que los bancarios tenemos 120 mil cuentas sueldos menos que administrar, 120 mil préstamos menos que dar, o 120 mil tarjetas de crédito que posiblemente incursionen en mora porque el trabajador se quedó sin empleo. Y finalmente nos tocará. Por eso, no sólo alentamos la posibilidad de confrontar con este modelo pidiéndole a la CGT un paro, sino que lo hacemos por responsabilidad social y también en defensa propia. Sería estúpido ver la misma película de los 90 con el mismo final sin haber hecho algo antes.

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