Economía
Domingo 17 de Septiembre de 2017

Llegan dólares que potencian los negocios financieros en pesos

La economía productiva se ve amenazada por un tipo de cambio bajo, tasas altas, impuestos elevados y suba de costos energéticos.

En Argentina llegan dólares que potencian los negocios financieros en pesos. La economía productiva se ve amenazada por un tipo de cambio bajo, tasas altas, impuestos elevados y suba de costos energéticos.

La economía argentina vuelve a recibir una oferta masiva de dólares. En primer lugar, el tipo de cambio retrocede y en el mayorista se ubica en el piso de la banda de precios en $ 17. Los bonos en dólares a 5 años rinden el 4,5 por ciento anual, que es un valor record. La Bolsa cotiza muy cerca de sus máximos con posibilidades de seguir subiendo.

La conclusión es que los dólares que llegan hace que los negocios sean más en pesos que en moneda dura. Las Lebac en pesos a distintos plazos entre 30 y 240 días renta el 27,3 por ciento anual, el bono en $ PR15 renta el 30,0 por ciento anual y el bono Boncer 2021 que ajusta su capital por inflación rinde el 5,7 por ciento anual.

Claramente el ingreso de dólares generó una externalidad positiva en las inversiones en moneda doméstica. Las reservas del Banco Central se ubican en u$s 50.890 millones. Sin embargo, el stock de pasivos del Banco Central en Lebac suman $970.000 millones. El martes vencen un total de $466.000 millones de Lebac, que seguramente serán absorbidos por el Banco Central ofreciendo tasas de interés en torno del 27,5 por ciento anual.

Si el Banco Central absorbe la totalidad de los vencimientos, seguiremos en el escenario de tasas de interés elevadas, y un dólar tranquilo. Si no logrará dicho objetivo, liberaría pesos al mercado, lo que podría generar una inyección de liquidez que podría desplazarse a precio o tipo de cambio.

Desde nuestro punto de vista, creemos que el martes se renovaran todos los vencimientos, y aconsejamos colocarse a plazos largos para poder capturar una tasa de interés elevada, si la comparamos contra la inflación esperada a futuro, nos daría una tasa de interés real en torno del 10 por ciento anual. Si no esto no es bicicleta financiera, la bicicleta donde está.

El dólar a diciembre de 2018 se lo estima en torno de $20,70, contra los $17,30 que vale el dólar minorista, tenemos de cara a los próximos 15 meses y 15 días una devaluación esperada del 20 por ciento, cuando las Lebac ofrecen el 27,5 por ciento anual, esto implica ganancias muy altas en términos de dólares.

Hasta aquí la economía financiera. Sin embargo, estas variables impactan muy negativamente sobre la economía real. El tipo de cambio bajo no es bueno para las economías regionales, ya que no generan exportaciones y le quitan rentabilidad a la economía primaria. Altas tasas de interés son nocivas para la producción que siguen teniendo crédito caro y a plazos muy cortos. Si a esto le sumamos tasas de imposición fiscal muy altas, la producción está en problemas.

El gobierno está estudiando la posibilidad de permitir a las empresas actualizar sus activos por la inflación, si bien se requiere una serie de requisitos básicos para llevarlo adelante, para poder cumplimentar dicha actualización se debería pagar una multa o una tasa por la actualización.

Esta medida es positiva para las empresas capital intensivas que cotizan en Bolsa, que tendrán como beneficio una suba del activo y consecuentemente una mejora patrimonial, esto le permitiría acceder a más financiamiento y mejor tasa de interés, por otro lado, la amortización que realizará sobre los bienes le permitiría pagar menos ganancias.

La multa que el Estado obtenga servirá para poder financiar el déficit del sistema previsional argentino que ronda los $ 146.000 millones al año. Lo que se va a realizar es una especie de blanqueo de los activos no ajustado por inflación en los balances de las empresas.

El presupuesto 2018 vería incrementar los ingresos fiscales vía este tipo de ingresos nuevos. Por el lado del gasto, el gobierno pretende bajar subsidios a la energía eléctrica y el gas, con el fin de trasladar lo que hoy paga el Estado al sector privado.

La mirada financiera es que tendrás que ponerte a comprar acciones que cotizan en bolsa que sean capital intensiva, o estén ligada a la energía.

La mirada productiva es que no todas las empresas están en condiciones de actualizar sus activos y pagar la multa, por otro lado, el nuevo mix de costos energéticos podrían traer una externalidad negativa a la producción el comercio y los servicios. Si bien las empresas comienzan a ver brotes verdes, una suba de los costos energéticos serían una helada temprana para dichos brotes. Eso podría ocurrir pasadas las elecciones del 22 de octubre, por ende, las empresas deberían comenzar a prepararse para ver como absorber estos costos, y si ello no ocurre, un mix de recesión e inflación nos marcara el escenario de lo que va a suceder en el año 2018. Una vez más, la economía financiera 4, economía productiva 0, y sigue en el fondo de la tabla.

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