En Foco
Domingo 03 de Septiembre de 2017

Las usinas de respaldo político

La agenda de reformas del gobierno.

El presidente y los principales funcionarios del gobierno nacional tuvieron en agosto un exitoso paso por los foros de hombres de negocios. Idea, Consejo de las Américas, AEA, UIA. En todos y con todos ellos, se fundieron en un gran abrazo político, celebratorio por la lectura que realizaron del resultado de las Paso.

Esos foros funcionaron como usinas de respaldo, reclamo y promoción de las grandes directrices del programa que pretenden profundizar a partir de octubre: la flexibilidad laboral, la suba de la edad jubilatoria, la reforma fiscal, el recorte del gasto y el fortalecimiento de la política de disciplinamiento y represión de las protestas sociales.

El manejo que el gobierno nacional realizó del caso de la desaparición de Santiago Maldonado apuntó a reforzar este último punto, garantizando el respaldo político a los agentes de las fuerzas de seguridad que asuman activamente esta política. Para el gobierno y los empresarios que lo respaldan, este andamiaje es clave para avanzar en los otros planes sin preocuparse por la resistencia de los damnificados.

El caso de la reforma tributaria, cuyos trazos gruesos el Ministerio de Hacienda adelanta a cuentagotas, promete "bajar la altísima presión tributaria" y liberar las fuerzas productivas de los hombres de negocios. El impuesto al cheque quedó en la mira pero, sobre todo, el Estado nacional pretende avanzar sobre los impuestos provinciales, como Ingresos Brutos. La pelea federal, por el lado de los impuestos pero también por el reparto de los recursos, probablemente derive en una nueva generación de pactos fiscales, como en los 90.

Flaco favor le hizo al discurso oficial sobre la mochila impositiva la filtración de parte del listado de parientes de funcionarios, empezando por el hermano de Mauricio Macri, y empresarios ligados al gobierno de Cambiemos, que aprovecharon el blanqueo para exteriorizar activos valuados en millones de dólares que habían ocultado al fisco.

El dinero negro, el atesoramiento externo, la fuga de capitales que en la nueva administración ya suma 20 mil millones de dólares, ponen en perspectiva los airados reclamos contra el peso de los impuestos sobre las grandes fortunas del país, que son las que controlan las grandes empresas.

La simbiosis con una administración política que consideran suya los aísla de la preocupación sobre la modesta evolución de la economía, incluso en un año electoral en la que alguna parte de la deuda tomada se dedicó a financiar la realización de obras públicas que se habían paralizado en el primer año de gobierno. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y otros funcionarios, presentaron en la semana nuevas cifras sobre "brotes verdes". Bien mirados, los números de crecimiento de la industria y la actividad de la construcción, básicamente por la obra pública, no alcanzan a compensar las fuertes caídas del mismo período del año pasado.

Los datos de empleo registrado siguen mostrando la pérdida de puestos de trabajo en el sector industrial. Aun mirados con la lupa oficial que computa como empleo genuino el boom de monotributistas, el tímido avance registrado sobre los deprimidos niveles de 2016 preocupa por su modestia.

Un acotado número de actividades sobreestimuladas con reducción de impuestos y gasto público, como el agro y el negocio de la obra pública, concentran este insuficiente rebote. Suficiente para que en el día de la industria, los dirigentes de la UIA se deshicieran en elogios hacia el gobierno y profundizaran su grito a favor de bajar impuestos y salarios para ganar "competitividad". Es verdad que el mundo está duro. A contramano de la teoría oficial, el proteccionismo y las trabas comerciales están a la hora del día. El antidumping al biodiesel, la amenaza de Brasil de trabar el ingreso de lácteos, la polémica por la importación de cerdos de Estados Unidos, ofrecen un cuadro de situación más ajustado.

El déficit comercial histórico que muestra el balance de los siete meses de 2017 impacta fuerte en los territorios. El gobernador Miguel Lifschitz se reunió con el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, para analizar paliativos al impacto que tiene la medida estadounidense sobre el complejo oleaginoso en Santa Fe y los ministros de Producción de la Región Centro se reunieron con productores nucleados en Federación Agraria y profesionales del sector porcino para analizar cómo frenar el ingreso de carne porcina del país del Norte, una ofrenda del gobierno nacional al vicepresidente de Donald Trump, que implica un alto riesgo sanitario.

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