Economía
Domingo 07 de Mayo de 2017

La irracionalidad de todos los días cuando los pesos no tienen el mismo valor

Se sabe decir que el dinero es a la economía lo que la sangre al cuerpo, o el combustible a la maquina. El circulante es en definitivas lo que moviliza la economía

Intro

No importa cuánto dinero tengas, mucho o poco. Cuando hablamos de dinero, pensamos que estamos actuando con pleno conocimiento de las elecciones que realizamos y sin caer en idea de las contradicciones en las que habitualmente caemos. No todos los $ tienen el mismo valor, va a depender de tu escala y métrica personal.

Desarrollo

Se sabe decir que el dinero es a la economía lo que la sangre al cuerpo, o el combustible a la maquina. El circulante es en definitivas lo que moviliza la economía. La historia de la moneda es rica y fascinante. Desde la sal, las aceitunas, las monedas de oro, hasta los patacones. Sólo para darte una idea nuestro país cambio más de una decena de veces el símbolo monetario y otro tanto la cantidad de veces que se han quitado los 0 a la moneda. Salvo las excepciones, y siempre la Argentina es un país de vanguardia en materia de distorsion de valores, la moneda cumple básicamente tres funciones:

• medio de cambio: sirve para intercambiar generar el intercambio de bienes y servicios libremente (evitando el trueque),

• reserva de valor: (excepto en argentina que te queman los pesos) y

• para medir el valor de las cosas. Lo que llamamos precio y que representa el valor de las cosas.

En tu economía de todos los días tenés tu propia "contabilidad mental". Este sistema de contabilidad es menos riguroso de lo que creemos y una misma transacción o decisión puede tener múltiples formas de ser entendidas.

Esta cuestión ha aplicado a la vida familiar cuando llegué al fin de semana y decidiste ir a ver tu equipo preferido:

Llegas y te das cuenta que perdiste la entrada que cuesta unos $ 300. La reacción desde ya que será lógica. ¿Qué haces, comprás otra entrada? Pensarlo fríamente unos minutos...

Idéntico escenario, pero en vez de perder ahora la entrada lo que perdiste son los $ 300 por algún lado mientras ibas al estadio. ¿Qué haces, comprás otra entrada? Pensarlo fríamente unos minutos...

Según la ley de los grandes numeros y estudios científicos que avalan el resultado indican que la mayoría de las personas no vuelven a comprar las entradas en el primer caso, pero sí en el segundo.

En términos económicos el dilema es exactamente el mismo. En ambos casos sos $ 300 más pobre que antes.

La pregunta es ¿ Por qué si el problema es el mismo, las decisiones que se toman son opuestas?

Te sumo otro ejemplo.

En los días de "outlet de precios" estás por comprar un celular 4G que cuesta unos $ 9.000. Mientras lo estás pagando un amigo te dice que otro store a 10 minutos tiene el mismo equipo a $ 8000. ¿Qué haces? ¿Vas a la tienda que cuesta menos?

Misma situación solo que en vez de un celular​, es un TV Led que cuesta 18 mil. Otra vez aparece tu amigo y te dice que el mismo equipo cuesta 17 mil en un store cercano. ¿Qué haces? ¿Vas a la tienda que cuesta menos?

Resultado de estudios del comportamiento indican que la mayor parte de las personas responde de manera positiva a la decisión del celular en búsqueda de la tienda más económica. Pero no así con la segunda situación.

Conclusión: para la mayor parte de las personas no todos los pesos tienen el mismo valor.

Quizás una de las explicaciones sea que cada uno de nosotros tendemos a organizar el dinero en una serie de categorías distintas y a tratarlos en función de su procedencia (no es lo mismo remarla que te la regalen o mucho menos que la encuentres en la calle).

De la misma forma que escalonamos las decisiones de compras en función de la procedencia, idéntico la pensamos para el modo que la guardamos....no vas a tener el mismo cuidado y pensar estos fondos de cara a futuro si los encontraste o sudaste la gota para conseguirlos.

En definitivas son la misma moneda y tienen el mismo valor.

¿Qué nos hace pensar distinto?

Cada uno de nosotros aplicamos "cuentas mentales"según las matemáticas (que poco tienen que ver con la ciencia exacta que alguna vez nos enseñaron).

El modo en que gestionamos mentalmente estas cuentas explica nuestras elecciones incoherentes y el distinto valor que en determinadas circunstancias le atribuimos a la misma suma de dinero.

Volvamos al 1º ejemplo del partido de fútbol (recordá que habíamos perdido la entrada). Nuestra codificación mental coloca esta pérdida en "diversión". Volver a comprar la entrada implica que la sumamos al gasto ya realizado siempre con el objetivo de la diversión (total $600). Puede sonar alto por un rato de fútbol.

En el segundo escenario (perdimos la plata), puede y nos disgusta pero solo marginalmente.

Ahora vamos al 2º ejemplo el de la adquisición del celu en vez del Led. El valor que atribuimos al dinero que podríamos ahorrar yendo a otro store cambia con relación al gasto general: $1000/9000 es más de un 11%, cuando $ 1000/18000 es un poco mas de un 6%.

Que quiero decir con esto. Que en nuestra cabeza el dinero no es en absoluto una entidad abstracta, exacta y absoluta. Todo lo contrario, tendemos a atribuirla un valor relativo, que siempre se condiciona por las experiencias y las emociones que asociamos a él.

Somos propensos a considerar y gastar de diferentes maneras el dinero de la paga extra, el que encontramos por sorpresa en el bolsillo del pantalón que lo usamos hace tiempo y por aquel billete que hemos sudado tanto por conseguirlo.

Hacemos distintos cálculos para la adquisición de un libro o un ticket para el teatro o para ir a un boliche o comprarte un helado. Un detalle adicional e importante y es que cuando hemos decidido invertir una parte considerable de nuestros ahorros en algún bien costoso, acabamos no reparando en gastos (aquellos que sean marginales) respecto de los gastos que nos disponemos hacer.

Este fenómeno de las cuentas mentales (estudiado por Richard Taler, economista de Chicago) aporta datos a la tesis de la fungibilidad (definir el concepto) del dinero. Esto quiere decir que $100 ganados en la loteria, $100 de tu sueldo y $ 100 de una herencia deberían tener el mismo valor monetario.

Este hecho antes descripto nos lleva a pensar que nuestra cabeza razona en realidad de manera poco respetuosa de la teoría económica. Este es un fenómeno invasivo y también pernicioso.

Asignar un valor relativo a un dinero que mentalmente consideramos "diferentes" pero que en terminos absolutos tienen el mismo poder de compra puede llevarnos fácilmente a ser demasiado rápidos en gastar y demasiados lentos a la hora de ahorrar.

Somos económicos, somos emocionales, somos irracionales y lo demostramos cuando los mismos pesos no tienen el mismo valor.

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