Economía
Domingo 19 de Febrero de 2017

La estrategia de la disculpa permanente

El análisis político sobre el capital electoral de Cambiemos se tornó por estas horas una tarea demasiado difícil y quizás casi un ejercicio para dejar al campo de la psicología.

El análisis político sobre el capital electoral de Cambiemos se tornó por estas horas una tarea demasiado difícil y quizás casi un ejercicio para dejar al campo de la psicología.

La pulverización sistemática de los derechos de aquellos votantes que hace casi un año y medio decidieron que querían un cambio y apostaron por Mauricio Macri, marcha al mismo ritmo del proceso de acumulación voraz cada del capital en favor de los grupos más concentrados de la economía.

Tal vez el "pido disculpas y corrijo" o "si me equivoco doy un paso atrás" _ frases que el presidente utilizó como explicación ante el escandaloso caso del Correo, en el cual el gobierno pretendía condonar al grupo Macri una deuda de 70 mil millones de pesos y frente al intento de rebaja de las jubilaciones_ operen desde lo simbólico como la justificación del perdón hacia el verdurgo y aún funcione en términos electorales.

La imagen del presidente calificando como un equivocación a cada decisión que fue refrendada por sus técnicos y avalada por él, está más cerca del cinismo que de la improvisación, que si así lo fuere, ya es imperdonable a más de 13 meses de gestión.

La estrategia del "si pasa, pasa" que viene utilizando el gobierno y que en los hechos termina siendo siempre un arrebato de conquistas a los sectores asalariados _en su gran mayoría los que lo acompañaron en las urnas_ ya termina mojándole la oreja a sus aliados políticos y amenaza el equilibrio al interior de Cambiemos. El desquicio que manifestó la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, en medio del recinto cuando se conoció la decisión por decreto de modificar la fórmula de cálculo de la ley de movilidad jubilatoria, acusando al gobierno de "falta de ética" fue apenas una muestra de los dientes que luego mostraron otros aliados como Sergio Massa quien pidió la renuncia del titular de Ansés y reclamó un poco de "sensibilidad" a Macri para con los sectores más vulnerables.

Pero pretender ubicar como yerros decisiones estratégicas de política económica como la modificación de la ley que regula el régimen de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (para garantizarles la pax del patrimonio a los empresarios); la actualización irracional en las tarifas de los servicios públicos (sin pedir explicaciones sobre inversiones y costos); la eliminación de los planes de cuotas con tarjetas sin interés (asegurándole más renta a uno de los sectores más beneficiados de la economía); el sistemático proceso de endeudamiento externo; o últimamente, la rebaja de las jubilaciones cumpliendo un expreso mandato del Fondo Monetario Internacional que lo sugirió en su último informe de consulta; termina siendo un insulto a la inteligencia de sus votantes o una provocación a sus socios políticos, cuyo sustento terminará midiéndose en las elecciones legislativas de este año.

Pero mientras eso ocurra y la campaña comience a transitar, es momento de empezar a visualizar que el combustible político que le permitió al gobierno salir airoso tras un año recesivo, inflacionario y con una profunda pérdida del poder adquisitivo del salario fue la recurrente referencia a la "pesada herencia" del kirchnerismo. Sólo que de cara a 2017 la herencia ya no es ajena, sino propia y el resultado de los desaciertos políticos o en todo caso, de un modelo que acelera la concentración, plancha los ingresos, extranjeriza la matriz productiva y endeuda al país.

Lo preocupante, en todo caso, es que el propio presidente siga utilizando el mismo libreto, para otra obra. "El punto de partida fue un país quebrado", dijo en la conferencia de prensa del jueves, cuando entre otras cosas, hasta fines de 2015 el stock de deuda pública argentina sobre el PBI estaba en 38% luego de haber llegado ese año al 43,7%. Y durante la gestión macrista este porcentaje trepó a 47% sólo medido al primer semestre del año y superó el 50% sobre fin del año pasado. Mientras que la producción industrial cayó 4,9% en 2016 con respecto a 2015. Cuando el diagnóstico es taimado, el remedio nunca es acertado.

Comentarios