Economía
Domingo 27 de Agosto de 2017

La energía y el auto eléctrico

Los coches sin conductor, el desarrollo del car sharing (auto compartido) y la mejoría del transporte público ayudarían a alcanzar estas cifras, que llevarían a que el 93% de los vehículos sean eléctricos en 2042.

Un documento de trabajo de tres investigadores del Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la introducción de vehículos eléctricos provocará una revolución energética, que podría llevar al barril de petróleo a bajar hasta los uSs 15 por barril (a precios corrientes) a partir de 2040, con lo que la evolución del precio y del mercado del crudo en las próximas décadas podría parecerse a la que tuvo el carbón a principios del siglo XX.

El estudio, elaborado por los expertos Reda Cherif, Fuad Hasanov y Aditya Pande prevé dos escenarios: en el primero, los vehículos eléctricos aumentarían a un ritmo del 30% de media anual en los próximos 25 año). Los coches sin conductor, el desarrollo del car sharing (auto compartido) y la mejoría del transporte público ayudarían a alcanzar estas cifras, que llevarían a que el 93% de los vehículos sean eléctricos en 2042.

No obstante, los autores no descartan un crecimiento más lento del vehículo eléctrico, de forma que su proporción a principios de 2040 rondaría el 40% del total. n su opinión, las trabas que existen en el mercado del vehículo eléctrico podrían desaparecer igual de rápido que en el caso de los teléfonos celulares.

Otra clave será su precio, ya que la experienciamuestra un fuerte incremento de la demanda de coches a comienzos del siglo XX, cuando su valor se redujo a una cuarta parte, después de los avances de Ford.

Factores adicionales, como el crecimiento del consumo de energía eléctrica de fuentes no fósiles en países en desarrollo como China o India, llevarán a que el petróleo se convierta en el "nuevo carbón", tanto en lo que se refiere a la demanda como al precio.

Los investigadores del FMI señalan la tendencia del carbón en la primera mitad del siglo XX: entre 1918 y 1944 pasó de aportar el 73% de la energía primaria al 50%, debido al avance del crudo y del gas natural.╠Entre 1944 y 1960 se produjo el descenso total del mercado del carbón, mientras se producía un avance paralelo del petróleo, y desde el triunfo del crudo frente al carbón el precio de éste se mantuvo en torno a los u$s 15 por el equivalente a un barril de petróleo.

Según el estudio, tanto en el escenario en el que se espera más de 90% de coches eléctricos como en el más conservador, el consumo de petróleo para transporte caería un 24% en los próximos 15 años.

En este horizonte su precio tendería a converger en torno a u$s 15 por barril (a precios de 2015) con los valores del carbón y del gas natural.

Qúo Vadis BCRA?

El esquema de metas de inflación es una herramienta moderna y potente y, contrariamente a lo que opinan muchos, su aplicación en Argentina está teniendo un éxito notable en disminuir la inflación. Pasar del 40 al 25% de un año a otro, con sinceramiento cambiario y de tarifas de servicios, es un logro muy importante, en línea con lo que puede esperarse de este instrumento, diseñado para pasar de un régimen de alta inflación, de manera gradual, a uno de baja fijando objetivos intermedios.

Sin embargo, las opiniones que circulan indican que la política antiinflacionaria del gobierno está fracasando. Esto es consecuencia de la fijación de una meta intermedia para este año demasiado ambiciosa. Pasar del 40% al 14,5 % (la meta es 12-17%: 14,50 más/menos 2,50%) en un solo período requiere una reputación y credibilidad que el Central no tiene. Luego de décadas de políticas irresponsables y de alta inflación, el BCRA está comenzando a construir, pero lejos está de obtener, su reputación antiinflacionaria.

La inflación en el largo plazo, es un fenómeno estrictamente monetario. La suba de los precios converge hacia la tasa de expansión monetaria no deseada. Esto implica que a la tasa de crecimiento del dinero hay que restarle la suba de la demanda de dinero para obtener la tasa de crecimiento de precios. La inflación no baja todo lo rápido que quisiéramos porque la demanda de dinero sube lenta. Si el BCRA tuviera la reputación mencionada, la demanda de dinero podría subir junto con la baja de la inflación, disminuyendo la inflación de equilibrio e ingresando en un círculo virtuoso de baja inflación y más demanda de dinero.

Otro motivo por el que no aumenta la demanda de dinero es por la falta de coordinación entre políticas monetaria y fiscal. Una meta del 14,50% no es compatible con una expansión monetaria del 30%. Además la política monetaria actúa con rezagos sobre los precios. Esto significa que la expansión monetaria se traslada a los precios de manera gradual.

Los rezagos pueden ser tan largos como dos o tres años. No se trasladan simétricamente, sino que fluctúan junto con el comportamiento de la demanda de dinero, cuya inestabilidad tiene que ver con los cambios en el humor social.

En el corto plazo, la inflación actual es consecuencia del sinceramiento cambiario y tarifario y de la expansión monetaria de años anteriores. No hay modo de evitar las consecuencias de esta realidad.

Una meta del 25% para el primer año, compatible con una expansión monetaria del 30% y un crecimiento moderado de la demanda de dinero hubiera sido más realista y creíble, aunque no hubiera eliminado las consecuencias de la parsimonia del gobierno en el frente fiscal.

Comentarios