Economía
Domingo 23 de Abril de 2017

La crisis económica pega más duro en el territorio

Cualquier almacén o autoservicio de barrio es por estas horas la estadística viva de la caída del consumo popular

Lejos del relato oficial, la crisis muestra fotos que hace muchos años no se veían. El presidente de la Asociación de Industriales de Panaderos de Rosario reconoció esta semana que el consumo de pan cayó 30% en un año, un nivel similar al que registran sus pares del resto del país. Cualquier almacén o autoservicio de barrio es por estas horas la estadística viva de la caída del consumo popular. También el incremento de la demanda de alimentos en los comedores escolares. Los debates sobre la confiabilidad de las mediciones públicas quedaron superados. La calle habla cada vez más por sí sola y discute día a día contra los supuestos brotes verdes que se festejan como goles en sectores puntuales que compulsan contra una muy mala base de comparación.

La inflación de Santa Fe, de 2,8% en marzo y 7,8% desde diciembre, confirma el rebrote del alza de precios en el primer trimestre del año. La particularidad, esta vez, es que los precios suben a un mayor ritmo en las provincias. Esto es porque se van equiparando los aumentos de tarifas de servicios públicos y también por el aumento en los alimentos y los gastos de la salud. Los puntos que le suma el Estado a esta escalada potencian una imagen que, mas allá de cualquier relato, no se veía desde los años previos al 2001. Comercios que cierran por el aumento en las facturas de luz y gas, establecimientos que comienzan a endeudarse en el pago de estos servicios y otros impuestos, morosidad en el cumplimiento de obligaciones.

Pocos esperan a esta altura que la meta inflacionaria del Banco Central, a la cual sólo se llegaría profundizando la recesión a niveles muy peligrosos, se cumpla. El rumbo de la política económica ya asusta a gurúes de la city, como Miguel Angel Broda. El FMI también se corre de las proyecciones del oficialismo. Sólo la estrella de Cambiemos, la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, insiste en someter a los docentes a una paritaria humillante del 19%. En su loca vocacion por convertirse en la Tatcher argentina, se encerró en una estrategia que depende casi exclusivamente de la extraña empatía que un sector duro del electorado tiene con la represión.

La táctica de la paciencia ensayada por el colectivo gremial de los maestros pone a prueba la belicosidad oficial. Los alumnos están en clase, los docentes siguen cobrando sueldos desfasados respecto de una inflación eficiente, y la escuela itinerante se convirtió en un escenario masivo y permanente de apoyo a sus reivindicaciones.

Pero al mismo tiempo, y mientras el presidente Mauricio Macri se empecina en resistir la orden judicial de convocar a la paritaria nacional, otras provincias van logrando acuerdos salariales con los docentes, con una pauta del 25%. Son más de cinco puntos por encima de lo que propone Vidal.

En Santa Fe, el gremio aceptó la oferta oficial. La disputa económica y política se despliega en el territorio en varias dimensiones. El salvataje de la fábrica de llantas que pertenecía a Mefro Wheels, que defenderá más de 100 puestos de trabajo, fue una batalla ganada a la versión más salvaje del nuevo modelo económico nacional. El gobernador Miguel Lifschitz y el secretario general de la UOM, Antonio Donello, capitalizaron en forma legítima el traspaso de la firma a una pyme santafesina. En cuatro meses, trabajadores, gremio y provincia dieron vuelta un partido perdido. Sobre el final, la Nación abandonó su desinterés inicial para participar con fondos del rescate y salir en la foto.

El hospital de campaña en el que se convirtió durante los últimos 15 meses el ministerio de Producción de la provincia, que conduce Luis Contigiani, elevó el costo de la estrategia del gobierno nacional de dejar de caer empresas industriales por no ser competitivas.

La proximidad de las elecciones interpela la eficiencia del discurso ortodoxo en una provincia golpeada por el desempleo. El entusiasta apoyo del poderoso complejo oleaginoso, que convirtió esta semana al acto del remate del primer lote de soja, en una plataforma de apoyo a Cambiemos, quizás no sea suficiente para neutralizar la creciente inquietud del resto de los mortales por el deterioro de la economía.

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