Economía
Viernes 14 de Julio de 2017

Kicillof: "En estas elecciones se verá que el globo amarillo está pinchado"

Axel Kicillof, ex ministro de Economía y actual diputado nacional, considera que un buen porcentaje de la sociedad está arrepentido de haber votado a Macri. Asevera que el kirchnerismo hizo autocrítica. Pronósticos.

"¿Cómo me tratan en la calle? Así como hay muchísima gente que es muy afectuosa y que me reconoce y saluda —como recién en la puerta del diario— hay algunas malas caras. Puteadas, muy poquitas. Pero tiene que ver con el clima mediático, esa es la verdad. Hoy los que son partidarios del gobierno no están muy activos", dice Axel Kicillof, en el ingreso a una entrevista en la que no ahorrará diagnósticos descriptivos sobre la realidad del gobierno nacional.

"En estas elecciones se verá que el

globo amarillo está pinchado", sostiene el último ministro de Economía del kirchnerismo, quien estuvo en Rosario para apoyar la candidatura a diputado nacional de Agustín Rossi, y la de Roberto Sukerman a concejal. Kicillof está convencido de que hay muchos votantes de Macri decepcionados: "Para el tipo común la campaña de marketing era tentadora: «Podemos vivir mejor, esto es la revolución de la alegría y no vas a perder ningún derecho. Lo que anda bien sigue y lo que anda mal mejora». Si me das ese pliego, yo lo voto. Pero no pasó nada de eso".

—Ahora bien, la grieta es un formidable negocio para mantener el status quo entre ustedes y el macrismo. Dejan afuera a todos los demás.

—Pero el hecho de que se esté discutiendo con pasión la política es central, porque está hecha para transformarle la vida a la gente. Esa parte de la grieta permite discutir la política. Incluso, Macri está sufriendo eso porque apostó al sentido empresarial de la política con CEO's, empresarios.

—¿Fracasó esa idea de llenar de CEO's los puestos de administración que intentó el macrismo?

—La gente se está dando cuenta de que un empresario, por bueno que sea —que no es el caso de Macri, que tenía muchos hechos de corrupción en su familia— no tiene que ser buen presidente. Ni un gerente bueno tiene que ser buen ministro. Macri tiene una posición ideológica muy fuerte. Por ejemplo en economía. Macri es tremendamente neoliberal, piensa que el Estado no tiene que hacer nada. No dijo que venía a hacer lo que está haciendo, porque hoy entre la caída del mercado interno y las importaciones muy pocos sectores van a resistir, por ejemplo en Santa Fe. Macri cree en eso, y vino de la mano de una campaña guionada y coucheada. A Macri le dijeron: no digas lo que vas a hacer.

—¿Por qué dice que esto, así como va, "termina en un desastre"?

—No esperaba que los niveles de inflación fueran tan tremendamente grandes, que la bicicleta financiera tuviera un crecimiento tan grande, que la economía cayera tan fuerte, la pérdida del poder adquisitivo del salario en 15 puntos, el desempleo. Este gobierno es, socialmente, una tragedia. Ante eso no tienen respuesta. No sólo son profundamente insensibles, sino también incapaces. Lo escuché a Melconian, carne y uña de Macri, decir una cosa tremendista: "Ojo muchachos que se puede ir todo a la mierda". Generaron una inestabilidad financiera que la Argentina no tenía. La situación es complicada, aunque tiene solución.

—Al estar todo tan mal, ¿usted no se autocritica y dice: "Pucha, qué mal hicimos las cosas para que nos ganen estos tipos"?

—Hicimos una enorme autocrítica y estamos en pleno proceso de evaluación de qué hicimos bien y mal. Si hacemos un inventario, sacar 49 por ciento de los votos es muy bueno. Macri ganó por Córdoba, por muy poquito. Nosotros mejoramos el poder adquisitivo, las condiciones de vida de grandes sectores, lo que dio lugar a un mercado interno sólido. Los resultados del ballottage fueron muy acotados, como en toda la región. Si nosotros hubiésemos aplicado las medidas que nos recomendaba el macrismo, la realidad sería igual que la de ahora: pobreza, desempleo y aumento de precios. Esto que se aplica es un programa neoliberal, es lo mismo que me decía la jefa del FMI que yo debería aplicar. Pero no funciona. Nosotros no queríamos bajar la inflación ni abriendo las importaciones, ni generando recesión. No era nuestra receta. ¿Macri qué hizo? Abrió las importaciones, generó recesión y la inflación fue el doble.

—El gobierno dice ahora que las inversiones no llegan por el temor a que gane Cristina. Y Carrió pidió votar a Cambiemos para que vuelvan las inversiones...

—Es el cuento de la buena pipa, porque ya ganaron las elecciones y no vino ninguna. Y ahora nos pueden tener así doscientos años. Pero es mentira, vinieron las inversiones. Llegaron un montón de dólares pero era todo timba. Las inversiones no vienen porque no se generan condiciones de rentabilidad para el sector privado, algo que sí existió durante el kirchnerismo. En Cañada de Gómez habían quintuplicado la producción de muebles y ahora las pymes no llegan a fin de mes. Ahí se cae una mentira, porque nosotros no teníamos cerradas las importaciones. El 60 por ciento era nacional y el 40 por ciento importado, hoy el 70 por ciento es importado. Y no se puede vender.

—El Ministerio de Economía asegura por estas horas que en el primer semestre la economía creció el 2 por ciento...

—No son reales esos números: creció el 0,4. Eso esconde que hay algunos sectores a los que les está yendo bien y otros a los que les está yendo muy mal. En el gobierno de Macri hay ajuste y cada vez más déficit. ¿Para quién trabaja el gobierno? Favorecen determinados intereses. Lo que creció en la Argentina no es el campo, porque la economía regional está en crisis. Les fue bien a los grandes productores de soja, trigo. Hicieron una redistribución, sacaron plata de un bolsillo para dársela a otro. El único sector próspero, que tuvo revolución de la alegría y puede inflar globitos amarillos es el financiero. Ese es el gran ganador. Este modelo apunta contra la industrialización del país, con salarios bajos y malas condiciones de trabajo.

—Los analistas políticos y económicos consideran que el gobierno no va a ganar por la economía. Y, en paralelo, hay una gran ofensiva judicial contra personajes icónicos del kirchnerismo.

—La campaña electoral del gobierno es en los Tribunales de Comodoro PY. Hay jueces que no están sospechados de kirchneristas que dicen que el gobierno los aprieta. Además, lo dice Carrió de Angelici. Hay una embestida sobre el Poder Judicial y tratan de echar a una procuradora porque no es de su partido político ni amiga del presidente. A Macri el republicanismo se le quedó en la puerta de la Casa Rosada.

—¿Qué sensación preelectoral tiene?

—Hay unanimidad en todas las encuestas y análisis de que el gobierno, que sacó el 51 por ciento y soñaba con cosechar ahora el 54 por ciento de los votos, están viendo si arañan un 30 por ciento. Es decir, habrá un 70 por ciento de la sociedad que no votará por Macri. Es una elección legislativa, en la que la sociedad dirá si está o no de acuerdo con el gobierno. Las esperanzas se convirtieron en decepción: muchos que votaron a Macri, hoy no lo volverían a hacer. El gobierno no va a recibir un espaldarazo, habrá un voto opositor muy fuerte que estará dividido. Será el primer golpe de realidad que tenga el gobierno: la gente no llega a fin de mes. Un gobierno neoliberal no puede aspirar a mayorías populares, lo que les queda es dividir a la oposición o perseguir. En estas elecciones se verá que el globo amarillo está pinchado.

CONTRAPLANO. "La jefa del FMI me pidió que hiciera lo mismo que hoy hace Macri".

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