Cambiemos
Domingo 26 de Febrero de 2017

Inflación vs. gobierno y Banco Central a partir del "sinceramiento" económico

A partir de noviembre de 2015 se puede identificar un nuevo proceso inflacionario, con rangos propios de un nuevo rumbo económico iniciado a partir del triunfo de Mauricio Macri las elecciones presidenciales argentinas.

A partir de noviembre de 2015 se puede identificar un nuevo proceso inflacionario, con rangos propios de un nuevo rumbo económico iniciado a partir del triunfo de Mauricio Macri las elecciones presidenciales argentinas.

Esta nueva etapa se instauró como un "sinceramiento" de precios de la economía, y como principal medida de la denominada "normalización", se suspendieron las publicaciones de las estadísticas oficiales del Indec, hasta junio de 2016.

Desde el gobierno se habló del "sinceramiento", argumentando que los controles y regulaciones establecidos por el gobierno saliente, generaban una distorsión en los precios de la economía. Sin embargo, la tendencia decreciente que habían registrado todos los indicadores de inflación, oficiales o no, hasta noviembre de 2015, pone en duda esta posición. No caben dudas de que la dinámica de precios cambió drásticamente a partir de las medidas tomadas por el nuevo gobierno, que incluso antes, comenzaron a evidenciarse dadas las expectativas que generaron los anuncios respecto a la liberación de los controles en el mercado cambiario.

Para controlar la inflación, el gobierno optó por el "disciplinamiento social", validando la caída del salario real, iniciando un proceso de apertura externa y subiendo fuertemente la tasa de interés, lo que significó una transferencia de recursos fuertemente regresiva y el inicio de una etapa recesiva con aumento del desempleo.

La realidad muestra que la política antiinflacionaria del gobierno de Cambiemos ha fracasado hasta el momento, ya que no se cumplieron las metas de la autoridad monetaria ni las propias promesas de campaña del presidente Macri y todo su gabinete. En efecto, la inflación del año 2016 según el IPC Caba fue del 41,05%, más del doble de lo que pronosticó el propio gobierno.

Además de no alcanzar las metas establecidas, la política antiinflacionaria tuvo un impacto socio económico de graves consecuencias: retracción económica y caída del PBI;

caída del consumo y aumento de la tasa de desempleo y subempleo; ajuste fiscal y subejecución del presupuesto; desprotección efectiva respecto a la importación de bienes y cierre de establecimientos productivos; caída del salario real, entro otras.

Los datos permiten refutar los argumentos monetaristas sobre el proceso inflacionario actual. A pesar de que entre enero y mayo la base monetaria disminuyó un 7%, la inflación acumulada en ese periodo fue del 25,2% (valor semejante al registrado en todo el 2015, cuando la política monetaria siguió claramente otros criterios políticos).

Paradójicamente, aunque desde junio el Banco Central impulsó un incremento del 42,6% de la base monetaria, la inflación entre ese mes y diciembre registró una evolución del 12,7%.

Vale decir que el fenómeno inflacionario actual no se puede explicar solamente desde el punto de vista monetario.

La inflación abarca una multiplicidad de factores y eventos que, para el desarrollo de una política exitosa, debe contemplar correctamente el efecto de la política cambiaria, las expectativas y el comportamiento especulativo de los agentes, el grado de concentración de la economía y su capacidad de producción, el estado de la actividad económica, y obviamente, la política del país en su totalidad.

A pesar de que el gobierno proyecta una inflación del 17% para el año 2017, existe amplio consenso respecto a que el guarismo final se encontrará muy por encima de eso. Por ejemplo, el FMI estima un 20,5% para 2017, Elypsis entre 20% y 22%, Cepa y Ecolatina del 23%. Mientras que Estudio Bein y Ceso son menos optimistas y esperan que la inflación ronde 24-29,3% y 32%, respectivamente.

Por otra parte, los tarifazos, el costo financiero, la dinámica de los no transables y las perspectivas de gasto en un año electoral, echan por tierra la idea de que "el problema de la inflación esté controlado".

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