Economía
Domingo 14 de Mayo de 2017

Inflación, crisis y la nueva promesa sobre la teoría de los brotes verdes

Combatir la inflación con subas persistentes de la tasa de interés no dará como resultado la caída del IPC

De la crisis asintomática a la reactivación que "no se siente en el bolsillo". La política del gobierno nacional se desenvuelve, hasta cierto punto, dentro de una dimensión metafísica. La realidad de la actividad económica, la inflación, el salario y el empleo serían engañosas sensaciones que impiden comprender las virtudes del programa económico que se lleva adelante.

Las apelaciones a una pesada herencia nunca explicada cabalmente, a la culpa por el pasado populista de una porción de la población que no termina de asumirse como un costo y a la fe en un futuro sin plazo fijo son en este esquema condiciones suficientes para evitar la tentación de pensar, contra numeros y experiencia, que en materia económica las cosas están peor, para la mayoría de las personas, que cuando el gobierno asumió.

Los índices de inflación de abril y del primer cuatrimestre del año complicaron la versión oficial sobre el éxito en el combate contra el alza generalizada de precios, que cabe recordar se disparó al 40% luego de que el gobierno nacional tomara la decisión de devaluar con el argumento de que no afectaría a los precios porque ya había sido descontado "por el mercado". Ya habían quedado atrás las promesas de recuperación en el segundo semestre del año anterior, cuando el horizonte oficial se desplazó a una supuesta victoria en el control inflacionario y en la aparición fugaz y selectiva de brotes verdes.

En una cumbre sobre finanzas, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, insistió en señalar que la recuperación de la economía está en marcha. Y desde su cartera exhibieron un reporte que incluye una pequeña suba de la actividad económica en el primer trimestre del año, no contra su par del año pasado sino contra fines de 2016; una reactivación segmentada del consumo de autos (sobre todo importados) y motos, y una levísima suba en la producción industrial de marzo. Crecimiento este último que no alcanzó para frenar la caída trimestral y que se apoyó en los sectores que, trabajando lejos del límite de su capacidad instalada, son traccionados por la inversión en obra pública. Inversión que, en el capítulo nacional, había desaparecido en 2016. Todo comparado con una bajísima base de comparación.

La interpretación estadística y el resultado del activismo estatal en determinados sectores, como el de los contratistas de obra pública, el agronegocio y los tenedores de activos financieros, podrían redundar, y de hecho lo están haciendo, en repuntes pausados del consumo en el segmento poblacional de mayores ingresos. En el resto, los brotes verdes no se ven. Los trabajadores de la planta de Sancor de Centeno vuelven a la protesta por falta de pago, a una semana del acuerdo por el auxilio financiero a la cooperativa, y un lavadero industrial en Rosario cerró dejando a 26 personas en las calles. Son fotos de una crisis que se prolonga y que impacta en niveles cada vez más profundos, como las finanzas de los gobiernos provinciales y locales.

Luego de las multitudinarias protestas de marzo, el gobierno nacional lanzó en abril una ofensiva política y policial que, legitimada en su electorado núcleo con la marcha del 1A, le permitió recuperar aire. Atalonado en los suyos, apaleó a los docentes, arremetió contra las organizaciones de trabajadores y tradujo su programa de ajuste en un plebiscito sobre su propia legitimidad y en una disputa con su antagonista preferido. Las organizaciones que participaron de las protestas sociales, con su complejidad a cuestas, pasaron a la defensiva. Los actos del 1º de Mayo, masivos pero dispersos, expresaron ese breve reflujo. El fallo de la Corte a favor de los genocidas y la posición de Macri al respecto, devolvió a la calle a una multitud crítica. La coartada de la denuncia destituyente agota su efecto. El rebrote inflacionario, la recesión y los despidos inquietan al más templado. Los docentes bonaerenses, tras larga tregua, retoman la protesta

El gobierno recalcula levemente. El ministro Dietrich aseguró el jueves que no habrá un mayor ajuste fiscal tras las elecciones de octubre. Su colega del Ministerio de Finanzas, Luis Caputo, elogió al Banco Central, pero también dijo que ya no es tan importante cumplir a rajatabla con la meta de inflación.

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