Ganancias
Martes 20 de Diciembre de 2016

"Hoy trataremos de acordar con los gobernadores y el Congreso", afirmó Marcos Peña

Definiciones. El jefe de Gabinete reveló que el deseo del gobierno es que se vote lo antes posible el proyecto sobre ganancias. Reivindicó la acción oficial en 2016 y celebró la nueva relación con Santa Fe.

Al jefe de Gabinete, Marcos Peña, el teléfono celular no le para de sonar. Tras el acuerdo entre el gobierno y la CGT por ganancias, el funcionario sabe y declara que hoy será un día clave para expandir el humo blanco hacia el Congreso y los gobernadores.

En una entrevista exclusiva con LaCapital , antes de la cena de fin de año organizada por la Fundación Libertad, el funcionario clave del gobierno nacional se mostró optimista en cerrar el tema ganancias en las próximas horas y relativizó las críticas por la supuesta "falta de política" del macrismo. Según el jefe de los ministros de Mauricio Macri, "hay una parte de la sociedad que siente una referencia en Cristina Kirchner. Lo que creo es que Cristina expresa el pasado de la Argentina, el kirchnerismo es una etapa que la sociedad argentina dio por superada".

—¿El acuerdo entre el gobierno y la CGT implica que está superada la discusión por ganancias o falta un paso más con los senadores?

—Mañana (por hoy) hay reunión con los gobernadores y con el Congreso para terminar de cerrar el acuerdo con todas las partes y, a partir de ahí, que se pueda votar lo antes posible. Pero es un paso muy importante el acuerdo con la CGT.

—¿El gobierno pretende que se vote antes del 28 de diciembre, o lo mejor es que se trate antes?

—Eso lo definirá el Parlamento, de acuerdo a la agenda, pero lo interesante sería que si todos estamos de acuerdo podamos resolverlo lo antes posible.

—¿Por qué el gobierno se enredó tanto con el tema ganancias, al punto que parece ser el gran intríngulis de fin de año?

—La agenda del año fue muy intensa en muchísimos temas, ganancias era un tema importante que había que resolver y queríamos resolverlo. Por eso lo planteamos en extraordinarias. Es parte de un análisis más amplio, de un país que no está acostumbrado a esta situación de que un gobierno tenga minoría en ambas Cámaras, nunca se dio esta situación. Ni somos unos fenómenos cuando sacamos leyes con amplísima mayoría, pese a ser minoría, ni es una gran crisis cuando tenemos un revés. Lo importante, en todos los casos, es apostar al diálogo.

—Llama la atención que no hayan consensuado previamente con la oposición y los gobernadores. Lo hicieron casi siempre, previo al tratamiento de ganancias, y les fue bien. Es difícil entender por qué no lo hicieron esta vez.

—Hay un conjunto de factores, cada tema, en cada momento es muy particular. Son coyunturas. Pero insisto: ganancias es otro tema que estamos resolviendo en el primer año de gobierno, y que hace diez años que no se resuelve. Lo mismo pasó con la coparticipación de las provincias, la reparación histórica a los jubilados, las obras sociales sindicales, y muchísimos otros puntos. Por lo cual, se puede mirar el vaso medio lleno o medio vacío. Seguramente que se pudo haber logrado sin la conflictividad de la semana pasada, seguramente hay cosas que se pudieron haber hecho mejor. Pero, como balance, y si termina todo bien, lo de ganancias será positivo.

—Hay una especie de déjà vu: se decía en la campaña que tenían que acordar con Massa porque de lo contrario ganaba Scioli. Y ahora Monzó habla de traer peronistas al gobierno, porque "falta política". Y le endilgan la falta de política a usted, al tiempo que dicen que Monzó y Frigerio sí hacen política.

—Yo soy político y hace quince años que estoy en política. Arrancamos con un grupo de personas, creamos un partido político nuevo y construimos una alternativa en base al laburo de mucha gente, donde cumplen un rol central Monzó y Frigerio. Trabajamos en equipo y no sentimos en el día a día esas diferencias. Se demostró que era correcto el camino de no acordar con Massa porque representamos una demanda de cambio en la Argentina. Lo mejor era poder tener clara esa identidad. Además, para los que dicen que no hacemos política, logramos este año acuerdos políticos muy positivos.

—No le dan ganas de decir: "Ya se equivocaron una vez y ahora se van a equivocar de nuevo".

—No, porque no creo que haya que poner la energía en eso. Está claro que somos una expresión política distinta a la que estaba acostumbrada la Argentina, sobre todo tras 28 o 30 años de gobiernos peronistas, con una cultura de poder muy particular. Nosotros venimos con una cultura distinta. La legitimidad política nuestra pasa por el apoyo de los argentinos, no por cuántos dirigentes amontonamos. Creemos en las construcciones colectivas y no en los liderazgos mesiánicos, en darle un rol a la sociedad para que pueda expresarse y ser protagonista, y no el monólogo ensordecedor del gobierno anterior. Y son muchos cambios en muy poco tiempo.

—El presidente se puso un ocho en la entrevista econ este diario en Casa Rosada. ¿Su calificación cuál es?

—Comparto la calificación, porque es en base a los desafíos, a la agenda de temas, a las dificultades. Está claro que el país no está en un 8, que no fue un año económicamente para un ocho. Pero fue un primer paso muy importante haber evitado una gran crisis económica y social, haber construido consensos políticos, fortalecer el federalismo, construir confianza con el mundo y sostener un grado de apoyo mayor a lo que se consiguió en segunda vuelta. No nos conforma, queremos duplicar el rendimiento para el 2017.

—La última vez que hablamos dijo que Lifschitz tenía que generar confianza con el gobierno nacional. ¿La generó? El presidente reveló que ahora tienen un único discurso.

—Se avanzó mucho en la construcción de confianza, en temas complejos como el de la inseguridad. Avanzamos en agenda de desarrollo y obra pública, y eso es positivo.

—¿Notan discursos diferentes entre Lifschitz y Bonfatti a la hora de relacionarse con ustedes?

—Mucho contacto con Bonfatti no tenemos, pero está claro que el socialismo no es parte de la coalición de gobierno. A nosotros, más que la cuestión política, nos importaba fortalecer la dinámica de confianza con Lifschitz. Y sentimos que se avanzó mucho.

—¿Está de acuerdo en que las elecciones en Santa Fe sean conjuntas con las nacionales?

—Es una decisión que le corresponde a la provincia, pero está claro que uno de los principios de la reforma política fue buscar una simplificación del calendario electoral.

—Ante el no tratamiento de la reforma electoral por parte del Senado, ¿impulsarían la boleta única papel?

—Creemos que hay una mayoría en el Senado que quiere apoyar la reforma electoral, y seguiremos pidiendo que despachen la ley y la lleven al recinto. Creemos que la mejor solución es la boleta única electrónica. Se habla del fracaso de la reforma electoral, pero no es así. Estamos ante un sistema que no se cambia desde hace 100 años, como es la boleta papel.

—¿Cristina está vigente y es la rival a vencer, pese a que hay voces que dicen que ya fue?

—Hay una parte de la sociedad que siente una referencia en Cristina Kirchner. Si eso puede construir una alternativa política, no lo sé. Dependerá del debate interno del peronismo. Lo que creo es que Cristina expresa el pasado de la Argentina, el kirchnerismo es una etapa que la sociedad argentina dio por superada.

—La mayoría de la sociedad dice que está peor que el año pasado, pero que en 2017 estará mejor. Sostiene que la economía es mala, pero mantiene a Macri con imagen positiva. Parece inédito.

—Hay comprensión de la mayoría de la sociedad. Estamos en un contexto de sinceramiento, en un país que vivió en base a una gran mentira y una gran estafa. Hay un presidente y un gobierno trabajando para resolver esos problemas. Y eso tiene que ver con la esperanza. Estamos convencidos de que nuestros problemas tienen solución. Los problemas económicos de este año se debieron al sinceramiento de una realidad que veníamos arrastrando.

BALANCE. "Los problemas económicos se debieron al sinceramiento de la realidad".

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