Economía
Domingo 09 de Julio de 2017

"El sector crece, pero no llega al nivel de 2015"

El titular de la compañía siderúrgica dijo que en el primer semestre crecieron en producción y ventas. Apuestan al crecimiento de la obra pública.

"En el primer semestre acumulado estamos teniendo un 10 ó 12 por ciento arriba en producción y ventas respecto al año pasado, y en el segundo trimestre el incremento es del 12 al 15 por ciento", asegura el CEO de Acindar, José Ignacio Giraudo, aunque admite que este repunte no alcanza para llegar al nivel que tenía la actividad en 2015. Para el directivo, el incremento se basa en la reactivación de la construcción, principalmente en el terreno de la obra pública, y avizora un horizonte positivo en razón de "proyectos nuevos y en cartera que están apareciendo y que no sólo sustentan la demanda de este año sino que también lo hará con la de los próximos años". En ese sentido, la compañía, que integra el grupo multinacional Arcelor-Mittal, está "mirando con mucha atencion las inversiones en energias renovables", adelantó el ejecutivo en diálogo con ♫asLa□Capital♫xs.

_¿Cuál es la situación actual del sector siderúrgico y de Acindar en particular?

_En lo particular, estamos cumpliendo 75 años de vida, lo cual es extremadamente importante para una trayectoria tan larga basada en nuestros tres pilares que son liderazgo, calidad y sostenibilidad. La situación hoy diría que es la de una mejora continua mes a mes. El nivel de actividad está recuperándose después de un año 2016 que tuvo una caída importante. Hemos visto una recuperación muy importante en el nivel de actividad a partir del mes de marzo, que empezó a mostrar variaciones interanuales significativas, y de allí en adelante se ha mantenido en esos niveles de recuperación.

_¿Tienen mensurado los porcentajes de recuperación que están viendo?

_En el primer semestre acumulado, respecto al año pasado, estamos un 10 ó 12 por ciento arriba. Y si lo dividimos por trimestres, vemos que en el segundo, el incremento es del 12 al 15 por ciento, dependiendo de las líneas de producto y los sectores a los cuales destinamos nuestra actividad.

_¿Y comparado con 2015?

_Contra 2015 aún estamos abajo porque la caída del 2016 fue muy grande, del orden del 20 por ciento. Estamos abajo respecto al 2015, es cierto. Ahora, claramente se nota que el sector más dinamizador es definitivamente la construcción y la obra pública en particular. Las obras de infraestructura realmente están adquiriendo un volumen y un ritmo significativo desde el mes de marzo y eso está sosteniendo en buena medida el repunte.

_La obra pública había quedado un poco frenada el año pasado.

_Así es, y además diría que a lo que estamos asistiendo ahora no es sólo retomar aquellos planes que se detuvieron o ralentizaron el año pasado, sino que estamos viendo una cantidad de obras y proyectos nuevos que hace tiempo que no veíamos. Hay proyectos en cartera que están apareciendo y que no sólo sustentan la demanda de este año sino que también lo hacen con la demanda de los próximos. Nuestra preocupación en el pasado era que no veíamos en el sector público una cartera de proyectos, estaba muy disminuida. Ahora lo que vemos es, más allá de lo que se está poniendo en marcha, que hay una cartera de proyectos que genera mucha expectativa a futuro.

_¿La caída de 2016 la atribuye sólo a la merma de la obra pública o hubo otros factores?

_Un factor que también hay que tener en cuenta para el nivel de demanda que hubo el año pasado y que estamos teniendo este año es la situación de Brasil. El nivel de actividad económica de Brasil tiene un impacto importante en nuestra industria, aunque los nuevos numeros son alentadores en ese sentido (N. de la R.: se refiere al dato del Indec sobre un crecimiento interanual del 2,7 por ciento en la producción industrial durante el mes de mayo).

_¿Qué proporción ocupan los mercados interno y externo para Acindar?

_La mayoría es consumo interno. Aproximadamente entre un 65 y 70 por ciento a la construcción, un 15 a la industria y el resto al agro. La exportación era una alternativa hasta que Brasil empezó a disminuir su nivel de actividad. Hasta el 2014 exportábamos un 10 ó 15 por ciento de nuestra producción y nuestro principal destino era Brasil. Ahora seguimos exportando pero aproximadamente el 5 ó 6 por ciento y a países vecinos como Paraguay o Uruguay.

_¿Cómo afecta la competencia externa, principalmente china, con un tipo de cambio atrasado y la apertua de importaciones actual?

_Definitivamente la industria global del acero está sufriendo el exceso de capacidad que existe en el mundo, fundamentalmente de China. Los chinos exportan una enorme cantidad de productos a precios subsidiados, por debajo de los costos, y eso ha deprimido todos los precios en el mercado internacional. Con esto, sumado a la caída en Brasil, se nos ha hecho difícil exportar porque se cae la actividad en Brasil, se mira a otros mercados y allí los precios son los de los chinos y no podemos competir. En el mercado interno, empezamos a ver algunos productos provenientes de China, no masivamente aún, pero claramente los niveles de los precios relativos, el tipo de cambio y demás pone una amenaza sobre esta situación. Es una amenaza permanente y lo que ha entrado hasta ahora es para ir mirándolo con cuidado.

_Cuáles son los proyectos para esta región de Villa Constitución, donde está asentada la fábrica? ¿Qué evaluación hacen de la idea de crear un parque industrial en lo que era Paraná Metal?

_El del parque industrial es un proyecto muy interesante que ha encarado el gobierno municipal fundamentalmente con la ayuda de la provincia. Nosotros también hemos estado colaborando en aportarles know-how, diseño y creo que está avanzando bien. Será una herramienta potenciadora del nivel de actividad en Villa Constitución. No es algo estrictamente nuestro, pero también se está avanzando bien con la Zona Franca. Vemos que en la región hay una serie de proyectos que pueden consolidar la actividad industrial y al mismo tiempo proyectos de infraestructura que pueden llegar a impactar.

_¿Estas variaciones en la actividad, cómo repercutió en el nivel de empleo?

_El año pasado tuvimos que hacer algunos ajustes no significativos, pero para este año, con el pronóstico que hay de producción, vamos a estar manteniendo el empleo, siempre buscando también el incremento de la productividad. Además, cuando nosotros aumentamos la producción, el crecimiento del empleo no es sólo directo sino también indirecto porque empezamos a demandar más servicios, materias primas, repuestos, y eso va generando actividad en la zona. Lo relevante en términos de empleo es el impacto indirecto que nosotros generamos.

¿Tienen proyectos en carpeta?

_Esta es una industria en la cual los procesos de inversión son largos, desde que se identifica la necesidad, se diseña, se contratan los equipos y demás pasan varios años. Nosotros siempre confiamos mucho en las necesidades de infraestructura de la Argentina. Por eso terminamos la ampliación de nuestra capacidad en el año 2015 previendo que de una manera u otra Argentina iba a invertir en infraestructura. Desde el punto de vista de nuestra capacidad instalada, tenemos la suficiente como para absorber los aumentos de producción previsibles por los próximos tres o cuatro años. Nuestras inversiones en ese sentido están orientadas a mejorar nuestro vínculo con el medio ambiente, mejorar parcialmente la productividad o la eficiencia de nuestras instalaciones, y lo que sí estamos mirando con mucha atención, sin que aún hayamos tomado ninguna decisión, son las inversiones en energías renovables. Creemos que eso va a tener un gran impacto en la Argentina en el futuro.

_¿La idea sería diversificarse?

_No es la idea diversificarnos como negocio, sino como abastecimiento propio. También todo el plan que hay en inversión en energías renovables creemos que es un mercado de enorme potencialidad, tanto para la construcción de las bases de las torres de energía eólica, como las torres en sí, no así los generadores. Estamos planeando inversiones no en la fabricación de aceros pero sí en la transformación posterior que permita ofrecer productos para la construcción de torres eólicas. Hemos incorporado un desarrollo de Arcelor-Mittal de Europa de unos aceros más resistentes a la corrosión y los estamos ofreciendo para las estructuras donde van a estar los paneles solares. Es un sector que tendrá un gran desarrollo.

_¿Cómo evalúa la situación macroeconómica en general, con diversas variables en tensión?

_Evidentemente, la transición que estamos atravesando es no sencilla, no está exenta de tensiones. El endeudamiento es un tema que hay que mirarlo con atención pero no es motivo de alarma ni en el corto ni en el mediano plazo. El déficit fiscal claramente no es sustentable en estas magnitudes y eso impacta en la inflación, que termina impactando en el tipo de cambio y la apreciación. Creo que la aproximación de una cierta gradualidad en el tratamiento del déficit es correcta. Si bien puede demorar algunos otros efectos beneficiosos, hay que considerar el impacto que una reducción muy brusca del déficit puede tener. Y lo más acuciante para nosotros es la inflación que, aunque en las últimas semanas vemos que está disminuyendo hacia niveles más razonables o no tan altos como los del año pasado, creo que todavía falta un tiempo de estabilización en todas las variables macroeconómicas. El gasto público tiene que lograr mayor eficiencia de manera tal que produzca más riqueza y permita al sector privado desarrollarse con más productividad y más esfuerzo. En el tema del atraso cambiario, Argentina tiene que buscar fuentes de competitividad que no estén solamente fundadas en el valor del tipo de cambio. Lo que hay que ir monitoreando es la velocidad con que se producen los ajustes estructurales versus la velocidad de la inflación y la depreciación, pero en términos generales, sobre todo a partir de este año, veo que la situación macroeconómica tiene a estabilizarse y a converger a valores que todos aspiramos.

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