ajuste
Viernes 15 de Julio de 2016

El ruidazo contra el aumento de tarifas se desparramó por los barrios rosarinos

Vecinos se convocaron en esquinas importantes de la ciudad. Activas concentraciones en la zona Sur, Echesortu y Arroyito

El ruidazo contra los tarifazos de servicios públicos se armó también en los barrios rosarinos. Activados por vecinalistas e integrantes de los centros comerciales barriales, pero también por el boca a boca y el contacto a través de las redes sociales, centenares de personas se reunieron en torno a los distintos puntos de encuentro ubicados en esquinas estratégicas. Por caso, San Martín y Regimiento 11, en zona sur; bulevar Avellaneda y Mendoza, en Echesortu, y avenida Alberdi y Génova, en Arroyito.

Bocinas, pitos, matracas, baldes de plástico y algunas cacerolas fueron el arsenal que los manifestantes dispararon contra los tarifazos del gas y "de la luz", como enfatizaban los presentes para advertir que el reclamo no sólo se direccionaba al gobierno nacional.

De hecho, la multisectorial que convocó en Rosario a la protesta es la misma que presentó el amparo contra el aumento de la energía eléctrica dispuesto por la EPE.

Oeste. "No estoy en contra de una actualización razonable de la tarifa pero estos aumentos demenciales no se le hubieran ocurrido ni a Cavallo", gritaba en el corazón de Echesortu un joven autoconvocado para protestar contra los aumentos.

Mientras atontaba a su balde con un palo relató que se sumó al retén de ese barrio a partir del contacto con vecinos que consideraron insuficiente que la protesta se limitara al microcentro. Con pancartas y banderas, unas 350 personas aprovechaban el semáforo sobre calle Mendoza para desplegar sus trapos con la consigna contra el tarifazo.

Sur. Una cantidad similar de vecinos se apostó desde las 19 en San Martín y Regimiento 11, donde la protesta se extendió durante unas dos horas. "Hubo que empezar antes porque se empezó a concentrar gente desde temprano con ganas de protestar", explicó Leandro Uset, integrante de la multisectorial, quien destacó la participación de los comerciantes de los centros de compra a cielo abierto en la movida.

Es que el incremento del precio de los servicios potenció la recesión que golpea al sector. "Acá la actividad está al 50 por ciento desde hace unos meses", arriesgó un vecino parado en la esquina de ese activo corredor de zona Sur, en intercambio con otros parroquianos.

Protestaba porque la tarifa de gas le había saltado a 1.500 pesos y dejó su análisis político: "El kirchnerismo habrá dejado la bomba, pero Macri la hizo explotar", se sonrió.

Norte. Del otro lado de la ciudad, en Arroyito, otros centenares de personas desplegaban, en un ambiente familiar, sus batucadas y cartelerías, sobre la avenida Alberdi.

"Con esta fui una de las primeras en salir en 2001", blandía orgullosa su cacerola una mujer muy compenetrada con la protesta.

A metros suyo, un hombre protestaba porque "los sindicalistas, que ahora se dedican al fútbol, no se suman a la protesta mientras están echando a todo el mundo como perros".

En todos los puntos de encuentros recorridos, un recital de bocinas partía de los autos que se acercaban a los manifestantes. Era el punto de ebullición. Unas cuadras más allá, la ciudad recobraba su ritmo diario. La protesta contra el tarifazo fue focalizada, activa y bastante numerosa. Se extendió por dos horas y se convirtió en una suerte de aviso sobre el clima que, en pleno invierno, está un poco caliente.

Comentarios