Economía
Viernes 24 de Marzo de 2017

El empleo en negro afecta al 34 por ciento de los asalariados rosarinos, informó el Indec

El Indec informó que el trabajo informal creció en la región durante el año pasado. Hay 143 mil trabajadores en situación irregular

El 34 por ciento de los asalariados rosarinos estaba en negro a fines de 2016, de acuerdo al informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). La tasa subió 0,7 punto porcentual respecto del mismo período de 2014 y 0,3 punto respecto de noviembre del año pasado. También es mayor al indicador nacional, que alcanzó al 33,6 por ciento.

En la región hay 421.475 asalariados, de los cuales 143.301 no tenían descuentos jubilatorios durante el cuarto trimestre del año pasado. Esta medición confirma la dificultad histórica del mercado laboral para perforar el piso de informalidad que afecta a un tercio de la fuerza de trabajo. El informe también refleja el deterioro de las condiciones laborales que se registra desde la asunción del nuevo gobierno nacional. El 34 por ciento de informalidad es una de las tasas más altas de los últimos doce años.

A nivel nacional, la tasa de empleo informal se mantuvo en el 33,6 por ciento al término del cuarto trimestre del año pasado, apenas dos décimas por debajo de la medición del tercer trimestre.

Esta tasa también estuvo dos décimas por sobre la medición del segundo trimestre 2016, cuando el organismo retomó la medición de las cifras de empleo.

El mayor porcentaje de trabajo precario se registró en la región noroeste, con el 40,8 por ciento, mientras que el menor se verificó en la región patagónica, con 16,9 por ciento, según el relevamiento realizado en 31 conglomerados urbanos de toda la Argentina.

En Cuyo, el 36,9 por ciento de la fuerza laboral lo hace en negro. En la región pampeana la tasa de trabajo no registrado es de 34,3 por ciento, mientras que en el Gran Buenos Aires se ubicó en 33,1 por ciento. En la región noreste el empleo informal impacta en el 32,4 por ciento de los trabajadores.

El mayor deterioro se observa en las ciudades más grandes. El trabajo del Indec indicó que en las urbes con más de 500 mil habitantes el trabajo en negro afecta al 34,5 por ciento de los empleados, porcentaje que se reduce al 29,6 por ciento en los de menos de 500 mil habitantes.

En el Gran Rosario la tasa de sobreocupación horaria llegó al 27 por ciento. En su informe sobre indicadores socioeconómicos, el Indec señaló que el 29,1 por ciento de la población económicamente activa en la región completó la secundaria, que la tasa de desocupación más alta se registra en el segmento de mujeres de hasta 29 años (23,1 por ciento),y la de empleo es mayor entre los varones de 30 a 64 años, con un 87,1 por ciento.

Canasta básica

En tanto, el instituto estadístico nacional informó ayer que una familia necesitó en febrero un ingreso de 13.673,50 pesos para no ser pobre, lo que significó un aumento del 2,63 por ciento respecto de enero.

La canasta básica alimentaria, que determina la línea de indigencia, se ubicó para una familia tipo en $5.626,95, lo que representó un alza del 1,78 por ciento. Para un adulto, la canasta básica total, que también cuenta, además de los alimentos, bienes y servicios, a lo largo de febrero tuvo un valor $4.425,08.

Río Negro: cierre y despidos en la industria frutícola

La productora y empaquetadora de manzanas Moño Azul anunció ayer el cierre de su planta de frío en la localidad rionegrina de General Roca, por lo que despedirá a unos treinta empleados. El sindicato que representa a los trabajadores discute las condiciones de los despidos, dado que la compañía estaría dispuesta a pagar entre el "30 por ciento y 60 por ciento de la indemnización que por ley les corresponde". La oferta consistiría en una suma fija a ser dividida entre todos los operarios, lo cual será rechazado por el gremio.

Este caso se suma al de la compañía belga Expofrut, que a fines del año pasado cerró dos plantas de empaque en las ciudades de General Roca y Allen, hechos por los que despedió a unos 260 trabajadores. Con el cierre de esas dos plantas, las cesantías alcanzaron a diciembre de 2016 a unas 1.080 personas en el sector frutícola del Alto Valle rionegrino.

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