Economía
Miércoles 26 de Marzo de 2008

El conflicto agropecuario disparó una ola de movilizaciones en las ciudades

El paro de los productores agropecuarios que piden retrotraer la alícuota de las retenciones al 35% tomó ayer derivaciones insospechadas. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner los acusó de extorsionar...

El paro de los productores agropecuarios que piden retrotraer la alícuota de las retenciones al 35% tomó ayer derivaciones insospechadas. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner los acusó de extorsionar al gobierno y generar violencia con sus "piquetes de la abundancia", y disparó una ola de manifestaciones en las rutas y pequeñas ciudades del interior, a las que se sumaron en una ecléctica alianza caceroleros de las grandes urbes que canalizaron en forma masiva su oposición, por orígenes políticos o económicos, al gobierno nacional. En Rosario, se concentraron unas 5 mil personas en el Monumento.

  La protesta llegó incluso a la ciudad de Buenos Aires, donde la vieja alianza de piquetes y cacerolas del 2001 mutó en corridas en Plaza de Mayo entre piqueteros K y caceroleros anti K. Por la noche, una tensión similar se vivió en el Monumento, cuando militantes del Movimiento Libres del Sur arribaron al lugar en momentos en que la muchedumbre se desconcentraba. Desde la Plaza de Mayo, el líder de la Federación de Tierra y Vivienda, Luis D’Elía, convocó a reeditar la medida "en todas las ciudades del interior".

  Mientras todo esto sucedía, la presidenta se reunió en la Casa de Gobierno con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el ministro de Economía, Martín Lousteau, para ensayar una estrategia frente a esta escalada del conflicto que se inició el 11 de marzo, cuando se anunciaron las retenciones móviles.

  Según trascendió, el minigabinete analizó un paquete de medidas complementarias al aumento impositivo, para moderar su impacto en los pequeños productores, aunque sin retroceder en su posición de negar el diálogo mientras se mantenga el lock out.

  Pero el conflicto estrictamente agropecuario pasó a ser ahora sólo una variable más. Ayer por la tarde la presidenta salió a enfrentar la protesta que desde hace 13 días mantienen los productores en las distintas rutas del país, y que ya comenzó a provocar desabastecimiento en las ciudades, virando el eje de un reclamo sectorial con fuerte incidencia en el interior hacia una confrontación de clase y política.

  Dijo que los organizadores de la protesta representan al sector de mayor rentabilidad de la sociedad y que con su medida no amenazan al gobierno sino a la sociedad. También advirtió que echará mano de todos los instrumentos que le da la Constitución y el voto popular para enfrentarlos.

  El tono de Cristina enardeció a los productores que, a esa hora, cortaron totalmente el tránsito en las rutas en las que piqueteaban para seguir con atención el discurso. La respuesta fue profundizar las medidas, cortando el tránsito a todo tipo de camiones y convocando a la movilización de otros sectores, incluidos los representantes políticos, de las comunidades del interior. En las agrociudades y pueblos de Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Chaco, Entre Ríos, Buenos Aires y Santiago del Estero, las protestas incluyeron caravanas, caceroleos, bocinazos y asambleas que decidieron nuevos actos para hoy, lo que promete agregar tensión al clima de los piquetes.

  Poco después, opositores al gobierno de las grandes ciudades respondieron al convite de Cristina y se subieron a la protesta agropecuaria para protagonizar la primera expresión masiva de oposición al gobierno, sorprendiendo incluso a las agrupaciones enfrentadas al oficialismo.

  Horas antes del discurso, los presidentes de las cuatro entidades agropecuarias decidieron extender el paro por tiempo indeterminado. Los gobernadores de Córdoba, Chaco y Santa Fe mantuvieron conversaciones. Por la noche, Hermes Binner insistió en que no quiere mediar en el conflicto sino ser parte de un diálogo que involucre la problemática de la producción y de la distribución de recursos entre Nación y provincias. Pero todos estos movimientos hoy están sometidos a un conflicto que entró en otra dimensión. l

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