Economía
Domingo 16 de Abril de 2017

El Banco Central toma el mando de la política monetaria nacional

El rebrote inflacionario del primer trimestre y el endurecimiento de la política monetaria reabrió la discusión entre los economistas.

Aunque se veía venir, el rebrote inflacionario del primer trimestre del año conmocionó al gobierno y a los economistas de la city. La decisión del presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, de subir 150 puntos básicos la tasa de interés, a riesgo de profundizar la recesión y alimentar una bicicleta financiera potencialmente explosiva, impactó sobre el relato del verano sobre la desinflación y los brotes verdes, y abrió nuevamente el juego de las previsiones para la economía de 2017.

Una de las opiniones más interesantes de seguir es la del economista Miguel Bein, ex asesor de Daniel Scioli cuando fue candidato a la presidencia y luego entusiasta defensor de la gestión de Mauricio Macri desde que ganó esas elecciones. Un día después de que el Indec difundiera la inflación superior al 6% en el primer trimestre del año, y el Banco Central decidiera elevar la tasa de interés al 26,25%, reelaboró su informe mensual sobre la marcha de la economía y modificó las previsiones para 2017. Si antes esperaba un rebote de 3,4%, ahora espera uno de 2,9%.

El de Bein fue el estudio económico más entusiasta en pronosticar, ya el año pasado, que la economía rebotaría luego de un año para el olvido. Siempre aclaró que no lo computaba como crecimiento genuino sino como un salto esperable luego de la gran depresión de 2016. Subrayó, en ese sentido, el papel del retorno de la obra pública, que el año pasado estuvo paralizada. Con el correr de los meses, ese optimismo comenzó a sumar condicionales, entre otras cosas por las dificultades evidenciadas por el gobierno para reanimar el consumo privado, que representa más del 70% del PBI.

La gaffe de Precios Transparentes y el empecinamiento en bajar los salarios al anclar la paritaria en un 20%, complicó esos planes. "Para alcanzar el crecimiento previsto se requiere que el segundo y tercer trimestre crezcan al 2% desestacionalizado, la obra pública arrancó y aportaría de 1,2 a 1,5 puntos porcentuales en el año, pero el dato fundamental va a estar directamente asociado a lo que suceda con el consumo privado", dijo el equipo de economistas del estudio Bein en su último informe.

Y advirtió: "Si el salario no le gana a la inflación en los próximos meses, difícilmente el consumo privado traccione, en un contexto en el que el empleo crece poco y el canal de crédito es débil". En este punto, continuó, "la agenda no está tan clara".

El gobierno no escatimó voluntad política (ni palos en el caso de los docentes) para poner techo a la negociación de salarios. Pero al mismo tiempo aceleró el aumento de tarifas, que se trasladó a los costos. Esto tiene sus efectos: "Si con aumentos de tarifas de primera ronda aportando cuatro puntos porcentuales a la suba de precios, se pretende poner la inflación dentro de la meta del 12% al 17%, aun con mucho atraso cambiario se corre el riesgo de que la economía no traccione, ya sea presionando la nominalidad de los salarios hacia abajo o bien intentando frenar vía tasas de interés el consumo y la acumulación de inventarios".

Los números del primer trimestre y el endurecimiento de la política monetaria chocan contra una línea argumental que el gobierno y su coro venían intentando legitimar en los últimos meses: la idea de que la economía atravesaba un proceso de desinflación y de que había una cantidad de brotes verdes que anticipaban una reactivación en marcha.

Respecto de la evolución de los precios, el propio Banco Central alertó en su comunicado del martes que no sólo los "precios regulados ", básicamente tarifas, se habían movido más de lo esperado, sino que también lo habían hecho otros bienes, como los alimentos. Los índices regionales, como los de Buenos Aires, Córdoba y, en el primer bimestre Santa Fe, arrojaron cifras incluso más preocupantes.

Tanto Bein, como el economista Aldo Pignanelli, ex presidente del Banco Central durante la salida de la crisis de la convertibilidad, coincidieron en señalar la confusión de la autoridad monetaria entre "la inflación de costos y la de demanda". Desde su punto de vista, subestimaron el impacto de su propia decisión de acelerar el aumento de tarifas en el nivel de precios. En este contexto, "la suba de la tasa de interés no controla la inflación sino que genera más recesión", dijo el actual economista del Frente Renovador.

"El problema reside en que buena parte del recalentamiento de la inflación obedece a la corrección tarifaria, con lo cual la correa de transmisión del instrumento de la tasa de interés no es plenamente efectiva en acotar los impactos de la suba de tarifas", agregó Bein. Juan Luis Bour, economista jefe de Fiel, concluyó: "Tarde o temprano los ajustes tarifarios se meten en los precios".

Estos movimientos no son inocuos. El Centro de Economía Política Argentina (Cepa) difundió recientemente un estudio en el que comparó el poder de compra del salario mínimo vital y móvil, de 8.060 pesos en 2017, respecto de una canasta de alimentos básicos, como carne y leche. Cayó 29% entre fin de 2015 y febrero de este año.

La reducción del salario real y la pérdida de empleo impactan en el nivel de consumo, que según Came volvió a registrar una caída, del 4,4% esta vez, en el mes de marzo. Mientras el gobierno presenta como síntomas de reactivación el aumento de los despachos de insumos para a obra pública el mes pasado y el incremento de las ventas de autos, fundamentalmente importados; industriales y comerciantes advierten sobre la profundización de la caída del mercado interno y el nivel históricamente bajo de utilización de la capacidad instalada.

Uno de los think tank que ve brotes verdes es el Ieral de la Fundación Mediterránea. Jorge Vasconcelos, economista jefe de ese centro, señaló la semana pasada en su periódico informe de situación que "después de un marzo de alta conflictividad, el arranque del segundo trimestre insinúa un cambio de aire".

"La recuperación de la economía está ocurriendo a un ritmo crucero de 2% anual desestacionalizado y el empleo acompaña esta tendencia", afirmó el economista, que esto sucede a pesar de la dureza de la política monetaria.

El último estudio de coyuntura del instituto relevó un mapa de brotes que presenta mucha disparidad entre provincias y economías regionales. En ese cuadro, las provincias de la región pampeana, como Córdoba y Santa Fe, muestran saltos "firmes" respecto del primer trimestre de 2016. La excepción, dato que no es menor, la provincia de Buenos Aires, "probablemente afectada por la brasildependencia", aclaró.

Esos datos no conforman a las entidades del sector productivo de esas regiones y a nivel nacional, que siguen mostrando números en rojo . Es el caso de las mediciones de la Fisfe (Santa Fe) y la Unión industrial Argentina (UIA). El vocal de la central fabril nacional Juan Manuel Urtubey sentenció: "No veo que haya ninguna reactivación de ninguna naturaleza".

Los dirigentes industriales fueron los primeros en salir contra la decisión de Sturzenegger de subir la tasa de interés. "Esta medida genera dos cuestiones negativas; por un lado, sigue comprimiendo el mercado interno y da lugar a la especulación financiera; y por otro, le están poniendo freno al mercado interno secando la plaza", dijo Urtubey.

El ex presidente de la entidad José Ignacio de Mendiguren, alertó sobre "un triángulo muy complicado para la economía productiva, conformado por el dólar atrasado, las tasas de interés altas y el aumento de la inflación".

El endurecimiento de la política monetaria es más que una medida macroeconómica. Es una decisión política que transfiere recursos de un sector a otro. De nuevo Bein: "La suba de la tasa en un contexto en el que las expectativas de devaluación permanecen aplacadas frente al ingreso de dólares de la deuda, del blanqueo y la cosecha, termina por desviar el aumento de la capacidad prestable de los bancos hacia el torniquete monetario de los pases pasivos y las Lebacs". Argentina, dijo, es por estos días el "campeón mundial del carry trade".

Bicicleta

Para los economistas del Cepa, este juego de ingresar divisas, jugar con las Lebac en pesos y fugarlos nuevamente, aprovechando el atraso del dólar tiene otro nombre: bicicleta financiera. "Las altas tasas de interés, el exceso de liquidez y la apreciación cambiaria garantizan rendimientos atractivos en dólares, lo que en el corto plazo se traduce en más ganancias para los capitales golondrinas", señalaron los economistas de ese instituto.

Estas ganancias se aseguran a través del endeudamiento externo, que se constituye, "por sobre la enorme formación de activos externos y demanda por turismo", una especie de "seguro de cambio implícito por los próximos dos meses", como señala el estudio Bein.

El atraso cambiario, según el Centro de Estudios de la Nueva Economía (Cene) de la Universidad de Belgrano, supera el 26% en relación al tipo de cambio real vigente a diciembre 2015. "Ello implica que los costos de los bienes producidos en la Argentina aumentan en mayor proporción que lo hace el tipo de cambio".

La contrapartida es un aumento de las importaciones que, en un contexto de recesión, amenazan con barrer sectores eternos de la industria y del empleo. El consumo que se apalanca en este combo no es el del mercado interno sino el del turismo (2.300 millones de dólares en el primer bimestre) y los bienes en el exterior. Según la Universidad de Avellaneda, la fuga de capitales de los primeros meses de 2017 fue de 4 mil millones de dólares, la suma más grande desde 2003.

El reendeudamiento externo es uno de los ejes de la política económica nacional, luego del pago a los fondos buitres. Las tensiones que crea esta estrategia en la macroeconomía y las dudas sobre su sustentabilidad alimentan otros fantasmas, relacionados con las tradicionales crisis externas. "Tenemos más reservas pero también tenemos el triple de deuda", advirtió Pignanelli.

Recalculando

El Cepa realizó la semana pasada un análisis de la evolución del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realiza el Banco Central entre economistas de la city. Y detectó un gradual pero persistente deterioro del optimismo de las consultoras. "En términos generales, lo que a mediados de 2016 era para ellas un futuro prometedor, con crecimiento, estabilidad cambiaria y déficit e inflación en baja, mutó en mucha prudencia, poca euforia y dudas por doquier".

En marzo, por ejemplo, el piso de expectativas de inflación se ubicó por encima del 21%, cuatro puntos arriba del techo de la meta del organismo monetario, la proyección del déficit fiscal se amplió y la estimación de crecimiento rompió el piso de 3% anual.

El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, defendió la suba de las tasas de interés, con el argumento de que "hay costos de corto plazo que son necesarios tomar para normalizar la economía". Pero lo cierto es que no pocos economistas de la propia tropa dudan sobre la "normalidad" de la estrategia económica oficial.

Los más ortodoxos, como Juan José Cruces, del centro de investigaciones de la Universidad Di Tella, insisten en señalar que el gobierno va en la dirección correcta, y prefieren entender que "el problema primario de la Argentina es una sociedad que se cree mucho más rica de lo que realmente es".

Esta teoría, que como la de los celulares y los trabajadores de González Fraga, alimenta ideológicamente la "batalla cultural" que el gobierno encaró contra el mercado interno y que ganó terreno con la movida del BCRA.

Con Federico Sturzenegger convertido en el guardián de la ortodoxia, la ecuación parece subsumirse en una cuestión de "autoridad". Así lo ve Bein, para quien la suba de tasas del organismo monetario es una opción por "construir reputación" y empecinarse en una meta inflacionaria que no tuvo en cuenta el impacto del aumento de tarifas. Vasconcelos, de la Mediterránea, admitió que la brecha entre las expectativas del mercado y la meta del Banco Central decidieron a su conducción a redoblar la apuesta en materia de política monetaria.

Para el economista Guillermo Nielsen, la inflación de marzo debe se tomada con "preocupación y cuidado", y dijo sentir "temor por las consecuencias políticas que puede tener todo esto".

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