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Sábado 24 de Diciembre de 2016

Economistas jugaron su partido

Palo por palo, el debate entre las distintas corrientes de pensamiento económico fue intenso durante 2016.

De la pesada herencia a la economía que no arranca, de la reinserción en el mundo a la borrachera del endeudamiento. El debate económico dominó gran parte de la agenda en 2016. Y su resultado cambió con el correr de los meses. Un "equipo" de celebrities de la city que arrancó con sonrisa ganadora terminó interpelado por una colección de indicadores negativos.

La confianza que debía despertar ese firmamento de estrellas no se tradujo en nuevas inversiones. Las consignas más simpáticas, como la de pobreza cero, se destiñeron como consecuencia lógica de la recesión. Y los mandamientos ortodoxos, como el equilibrio fiscal, defaultearon cuando el laboratorio económico chocó con la realidad. En este derrotero, la revancha del neoliberalismo, quince años después de que el modelo de la convertibilidad estallara en pedazos, encontró rival en un conjunto de economistas y tanques de pensamiento heterodoxos que salieron a dar la batalla de los números y el análisis.

La ausencia de una crisis fundacional privó a las nuevas autoridades del margen de maniobra que le brindó a Carlos Menem la hiperinflacion. Lo lamentaron a veces a viva voz, a veces bajo el disfraz de un conjetural orgullo de haber evitado el estallido de una "crisis asintomática". En términos de debate económico, esta falta moderó la fuerza de aquel pensamiento único que formateó la discusión de la década del 90, cuando un puñado de economistas reconocidos por la city atesoraba el dispositivo de la verdad cientifica.

La posconvertibilidad potenció viejos tanques de pensamiento y alumbró a nuevos centros de estudios que se prendieron en la batalla por la economía. Con las complejidades que ocupa cada campo, ortodoxos y heterodoxos protagonizaron un debate intenso durante todo el año.

Paula Español, ex funcionaria del equipo de Axel Kicillof, y actual titular de la consultora Radar, recordó que en los años 90 "había una sola voz" pero en los 2000, "el devenir de la economía demostró que la lectura heterodoxa tenía un campo de ejecución".

Así, el pensamiento centrado sobre la intervención del mercado, que se había instalado desde 1976, "fue mostrando sus limitaciones a lo largo de los 90 y en la crisis de 2008". De modo que permitió "tener otra aproximación de la economía y también poder tener otros debates, con discusiones que se volvieron a ganar sobre el terreno del análisis y la gestión".

El economista Alejandro Barrios, autor de "Buenas herencias, el legado económico del kirchnerismo", explicó que "los 12 años últimos dejaron a muchos economistas y centros de estudios que hoy dan la pelea en la agenda pública".

"Néstor y Cristina dieron más protagonismo a la heterodoxia económica, porque si bien los gobiernos desde el 83 tuvieron cierto velo de progresismo, terminaban recurriendo a economistas ortodoxos", dijo.

Y enfatizó que al cabo de 12 años de gestión, los heterodoxos "quedaron posicionados en el debate público y la sociedad ya no sólo quiere escuchar lo que dicen los economistas liberales".

Aldo Pignanelli, ex presidente del Banco Central durante la salida de crisis de principios de siglo y referente del massismo, opinó que el debate entre ortodoxos y heterodoxos es histórico. "Estamos quienes que defendemos el mercado interno, el rol del Estado, la protección social, y los ortodoxos, liberales, que quieren la apertura total, una política tributaria a favor de los ricos y le dan más preponderancia a la renta financiera que a la renta productiva".

Confesó que creía saldada esta discusión luego de la crisis de 2001, "cuando varios de los economistas que hoy están en el gobierno dejaron un país destruido, con default, corralitos, 23 muertos en la calle y un nivel de pobreza del 50%". Culpó a los errores del último gobierno por abrir la puerta para que "los mismos que nos llevaron a la debacle" volvieron "de la mano de Macri".

El sociólogo especializado en temas industriales Martín Schorr advirtió que "mucha de la heterodoxia que hoy discute desde un lugar muy interesante, fue la misma que durante el kirchnerismo cerró el debate y allanó el camino para que el planteo más ortodoxo de la derecha pase a conducir la economía".

"Creo que la heterodoxia hoy se fortalece en un escenario de debilidad muy grande por el avance ortodoxo, pero creo que ese avance tiene que ver con ciertas cosas que la heterodoxia manejó de manera muy particular", dijo.

Sergio Arelovich, docente de la UNR e integrante de la Red de Economía Política, reconoció que "algunas discusiones son de mayor calidad que las que se dieron en los 90" pero advirtió también que hay posiciones desde la heterodoxia que se asemejan a argumentos para "ponerle precio a la venta de voluntades, como se vio con el Frente Renovador".

En ese sentido, llamó a atender el contexto en el que se dan las críticas a la política económica nacional. Por otro lado, consideró que "de alguna manera el macrismo armó la agenda en función de la cual se discute la economía".

"Se discute entonces que el macrismo generó mayor déficit o que está tomando mucha deuda, que no son problemas menores pero requieren de un análisis profundo para discutir por qué razones Argentina cae cíclicamente en lo mismo", dijo. Y estimó que el debate debe interrogarse sobre "el comportamiento de la elite" en el país. "Si analizamos el comportamiento 2000 - 2014 de las sociedades comerciales en Argentina, a partir de sus declaraciones juradas, encontramos que el 60% de sus ganancias provienen de la actividad principal y el 40% tiene otros orígenes, como subsidios, renta financiera, ganancia cambiaria por devaluaciones, compra y venta de acciones". Estimó que esa característica "parasitaria" obliga a "explicar también ahí parte de la crisis".

Para Julio Gambina, ortodoxos y heterodoxos discuten "quién gestiona mejor el orden capitalista". Y señaló que "ambas corrientes se asumen desde el oficialismo, con el BCRA como la cara ortodoxa y Hacienda más flexible vía gasto público".

"El problema no es la ortodoxia o la heterodoxia, sino la posibilidad de ir contra la mercantilización de la vida cotidiana e instalar una cultura de derechos, a la educación, a la salud, a la energía, al trabajo, a la vivienda, a la recreación, al financiamiento, y eso requiere de otra política económica, con otros beneficiarios, la mayoría de la sociedad, es imposible avanzar en ese sentido si no se genera una cultura anticapitalista. Es el debate que falta, la asignatura pendiente de ayer y de hoy", dijo.

Para Dante Sica, "cada uno toma posición en función de la política y los intereses que representa. Creo que es sano que haya un debate, pero no tiene que hacerse sobre bases dogmáticas sino sobre bases de conocimiento científico".

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