Economía
Domingo 27 de Agosto de 2017

Economía verde, una simbiosis entre dinero y ambiente

Pablo Cortinez, de Fundación Vida Silvestre, detalló los nuevos instrumentos financieros orientados a proyectos conservacionistas.

El flujo de dinero, a través de inversiones o préstamos ,destinados a conservar el ambiente dejó de ser una práctica snob sólo pensada por grupos conservacionistas para convertirse en un segmento de negocios que empieza a pisar fuerte entre los grandes fondos cuyos portfolios incluso tiene claras políticas de inversiones responsables.

"El rol de unir al sistema financiero con la producción conservando el ambiente es el que cumplen las finanzas sustentables, un concepto nuevo en el que Argentina tiene que comenzar a trabajar con mayor intensidad", resumió Pablo Cortinez, coordinador del área de negocios y ambiente de Fundación Vida Silvestre, una ONG que está realizando varias experiencias en el país, una de ellas en la región Chaqueña con la cadena de valor de dos commodities clave para el país como la soja y el ganado vacuno.

El ejecutivo explicó que a la Argentina se le abre una gran oportunidad de poner el tema en agenda cuando asuma la presidencia del G20 que tiene una línea específica sobre finanzas verdes.

_¿Qué incluye el concepto de finanzas sustentables?

_El tema de las finanzas en general tiene siglos, pero las sustentables es un concepto nuevo, hace 20 o 30 años que se empezó a manejar. Muchas a veces estos temas parten a partir de los organismos multilaterales de crédito como el BID, el Banco Mundial, Organización de las Naciones Unidas, que empiezan a introducir aspectos sobre el rol de las finanzas relacionadas con el ambiente y cómo pueden contribuir tanto a los préstamos que se otorgan a las empresas como a las inversiones para que el ambiente sea un poco más viable. Hay algunos países o sectores que tienen bastante desarrollo como Brasil o Noruega. En esto los que intervienen pueden ser los bancos que dan líneas verdes, especiales que tengan que ver con el cuidado del ambiente o pueden ser proyecto de inversión, como energía renovable _que ahora está tan de moda en el país_ también con métodos de producción sustentable.

_Los productores agropecuarios en espacios como Aapresid empiezan a discutir con énfasis la producción asociada al cuidado del medio ambiente. ¿En Argentina es casi una necesidad empezar a pensar de esta manera?

_Diría que sí. Porque la Argentina trata de ser el proveedor de alimentos del mundo. Entonces, tienen que empezar a ver las tendencias que hay en otros países. Por eso se empieza a poner el foco en esto. Muchas veces ya se ve verificado a través de una cantidad de clientes del exterior que piden trazabilidad del producto. Aquí interviene un concepto muy interesante que en ingles es ESG (Environmental, Social and Governance), es decir, que cuando uno habla de lo ambiental muchas veces viene de la mano también de cuestiones de gobernaza transparencia y cuestiones sociales. Y cuando se dice que hay que conservar el ambiente, incluye que no exista trabajo infantil en esa producción, que se respeten los contratos de trabajo y que esto sea transparente. Si bien en algunos casos son nichos todavía, se observa que a nivel de ciertos commodities como la soja o los productos forestales, y en otros lugares el aceite de palma o el pescado, hay certificaciones de sustentabilidad. Nosotros lo que planteamos es cómo unir el sistema financiero. En proyectos de inversión queda más claro. Pero a veces hay casos de empresas que quieren realizar certificaciones y no pueden solas porque necesitan una adaptación, cambiar alguna tecnología, capacitar a su gente. Ahí está el rol que tienen que cumplir las finanzas sustentables a través de líneas verdes que son usuales en otros países y que nosotros tenemos que empezar a mirar más atentamente.

_¿El financiamiento es con líneas tradicionales u otros instrumentos?

_ De todo. Un poco líneas tradicionales, pero también están los denominados «green bonos» (bonos verdes) que son instrumentos del mercado de capitales que no difieren de un bono tradicional salvo que el destino tiene que ver con el ambiente. Pueden ser obras de infraestructura que mejoren el ambiente, que eviten inundaciones, pueden ser energías renovables. Lo que está pasando con esos bonos verdes no es que hay un diferencial en la tasa sino lo hay sobre suscripción, es decir que hay mas demandantes que oferentes, eso no se ve reflejado en menor costo de fondeo por el momento, pero sí es una manera de satisfacer a ciertos inversores institucionales del exterior que ya dentro de sus políticas internas de inversión están viendo que no van a poner dinero en aquello que perjudique al ambiente. Muchos tienen listas de exclusión y no invierten en energías fósiles, por ejemplo. La política de varios de estos fondos, entre ellos el soberano Noruego _uno de los más grandes del mundo y que hace vanguardia en esto_ es empezar a desinvertir en aquellos instrumentos que perjudican al ambiente. Eso sería lo más sofisticado. Hay todo un movimiento que en Argentina no lo estamos viendo pero está pasando en el mundo.

_En Argentina ¿cómo estamos?

_En el caso de Argentina diría que en la región somos uno de los países que recién está empezando a ver el tema de los bonos verdes y en general lo que se llama finanzas sustentables por diversas razones. Creo que la situación macroeconómica del país hizo que se miren otras cosas y no estas, pero está llegando un «momentum»en el cual se están alineando algunos planetas. Nosotros venimos trabajando con este tema hace unos tres años, hablando con bancos, comentándoles sobre las líneas verdes, cuáles serían los beneficios. En Brasil hay cinco bancos que adoptaron los principios de Ecuador (categorizan proyectos de acuerdo al aporte al ambiente) en Argentina sólo uno, el banco Galicia. No hay ningún banco público. Ahora va a tener la presidencia del G-20 _donde hay una línea que se llama Green Financial Estady Group, creo que se va a poner sobre el sistema financiero argentino esta cuestión bastante desconocida.

_¿Qué trabajos puntuales están realizando desde Vida Silvestre?

_Estamos trabajando en un programa con dos cadenas de valor. No solo en el inicio o el final sino en toda la cadena en dos commodities como la soja o la carne vacuna. Es en la región Chaqueña y lo novedoso del programa junto a WWF es que tiene una pata financiara y está relacionada con que primero hicimos un análisis de cómo se financian las dos cadenas de valor y hablamos con distintos actores para ver de que manera se puede financiar y ayudar para que esos productores trabajen de manera más sustentable. Es un caso novedoso porque está unida la conservación con el sistema financiero.

_¿Se llega a tiempo para recuperar ese ecosistema en función del avance de la frontera agrícola?

_Creo que ya la frontera avanzó bastante, pero también hay que poner inteligencia y los instrumentos para tratar de recuperar el sistema. Y para eso lo que tiene que haber es un control estricto pero también un esquema de incentivos y castigos. No podés ir y exigir de un día para otro que se vaya a reforestar o cualquiera de esas actividades. Pero sí lo que se puede hacer es brindar las condiciones para que aquel que produzca no deforestando tenga algún tipo de incentivo que puede ser financiero o pagar menos impuestos. Hay un caso interesante de buenas prácticas agrícolas en Córdoba con un sistema de incentivos para los que cumplan con prácticas relacionadas con el cuidado del ambiente. Hay lugares donde hay impuestos a la contaminación. Ahora Argentina va a tener una reforma tributaria supuestamente en 2018 y sería una manera empezar a indagar qué se está haciendo en otros lugares, que por otra parte no son cuestiones difíciles. En Entre Ríos, a aquellos que cumplen con ciertas prácticas les hacen un descuento en el inmobiliario rural. Ese tipo de incentivos funciona.

_Hay mucho por crecer en el país.

_Creo que sí. En el país hicimos una encuesta junto al BID hace tres años y la repetimos ahora. De allí surgía que los bancos hacían la huella hacia adentro a través de acciones como reciclado de papel, conservando el agua, haciendo eficiencia energética, pero tenían muy poco de líneas verdes y prácticamente nada de inversiones responsables. Pero sí manifestaban gran interés sobre capacitarse. Cuando se les preguntaba cuáles creían serían los beneficios que tendrían si implementaban un sistema de gestión ambiental y social, el 83% respondió que el principal beneficio que esperaban era acotar el riesgo reputacional, es decir no salir en los diarios por financiar actividades que perjudiquen al ambiente. Es un dato, no es el que más nos gusta, pero sirve Además, un porcentaje dijo que trataría de buscar nuevos negocios y clientes. Más del 60% le interesaban estas acciones para conseguir nuevas fuentes de fondeo, porque hay bancos multilaterales que te dan estas líneas si aplicás estos criterios.

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