Balance
Sábado 24 de Diciembre de 2016

Economía: un partido difícil de remontar

El gobierno de Macri cierra el 2016 sin llegar a los prometidos "brotes verdes". Un grupo de economistas de distintas vertientes políticas y académicas coinciden en que "no se cumplieron" los objetivos.

Mauricio Macri habrá autoevaluado su primer año de gobierno con un 8, pero en los balances de economistas de distintas corrientes resaltan expresiones como "claroscuros", "no cumplió sus objetivos" y "fracaso". Al trazar su diagnóstico cada analista reparte en su balanza a la herencia del período anterior, los errores no forzados de la nueva administración y los efectos buscados por la política económica. Para el 2017 los especialistas coinciden en que habrá un rebote _aunque no crecimiento_ traccionado fundamentalmente por el agro y la obra pública. Sin embargo, desde la heterodoxia y la izquierda alertan sobre la destrucción del tejido productivo y la viabilidad del modelo en el mediano plazo.

Durante todo el año el gobierno esperó los brotes verdes, pero termina con números rojos. De acuerdo al Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central durante el año 2016 el Producto Bruto Interno (PBI) caerá 2,3% con respecto a 2015. También según ese informe, que recoge pronósticos de analistas locales y extranjeros, la inflación este año trepará al 40%, la más alta desde la salida de la convertibilidad.

Por su lado, la consultora Standard & Poor's estima que este año el déficit primario alcanzará el 5% y la Fundación Pueblos del Sur proyecta que en diciembre la deuda externa del sector público no financiero y BCRA asciende a 121.479 millones de dólares, un 44,8% más que un año atrás.

En tanto, el Indice deProducción Industrial de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (Fiel) muestra que esa actividad se contrajo en los primeros diez meses del año 5,2%, mientras que la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) alertó que entre enero y noviembre las ventas minoristas acumulan una baja promedio de 7,1%, por la pérdida de poder adquisitivo de sectores asalariados y de clase media.

Hernán Letcher, economista del Centro de Economía Política Argentina (Cepa) declaró que el deterioro de los salarios es de 8% si se toma el Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa), pero si se incluyen los trabajadores no registrados puede llegar al 15%. Además, ese centro de estudios calcula que al 30 de noviembre se produjeron 232.286 despidos y suspensiones, entre el sector público y el privado.

Santa Fe también fue arrastrada por la corriente nacional: industria, comercio y construcción cayeron, pero las actividades agropecuarias que capearon el temporal de abril, las finanzas y las concesionarias (por la venta de pick ups) tuvieron rendimientos positivos.

Para tratar de entender la película económica del 2016 La Capital dialogó con economistas de todo el espectro académico y político: Dante Sica, director de la consultora Abeceb; Aldo Pignanelli, presidente del Banco Central en 2002 y asesor del Frente Renovador; Paula Español, Subsecretaria de Comercio Exterior durante la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner y directora de la consultora Radar; José Luis Espert, titular de la consultora Espert & Asociados; y Julio Gambina, presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas (Fisyp).

Para Sica, el 2016 fue "un año de transición, con claroscuros". Evaluó que el gobierno se concentró en tres objetivos: "Tratar de equilibrar la macro, poner en marcha reformas estructurales que permitan potenciar la inversión y garantizar la gobernabilidad y los consensos políticos, a fin de llevar adelante la política económica".

Esa necesidad política, observó Sica, quizás obligó al gobierno a desmontar el dique fiscal y levantar el pie del acelerador con algunas reformas que el macrismo había encarado, como la apertura de la economía.

De todas maneras, para el ex secretario de Industria durante la presidencia de Eduardo Duhalde el balance no es tan negativo como para otros economistas. Sica opinó que existe un "corrimiento" de los tiempos de la recuperación: "Esperábamos que el tercer trimestre desacelerara (la caída) y que el cuarto fuera positivo, pero el tercero fue peor que el segundo y el cuarto empezó a desacelerar, llegando el primer semestre a tener una actividad positiva".

Por su lado, Espert identificó "luces y sombras". Elogió "haber eliminado el cepo sin crisis, haber salido del default, haber dejado de hacerle la guerra al campo y el nuevo posicionamiento de Argentina en el mundo". Sin embargo, y a contramano de la opinión de economistas de distintas corrientes, Espert consideró que Macri lleva adelante "el programa que Argentina aplica hace setenta años, de sustitución de importaciones y megaestado".

En tanto, Español y Pignanelli coincidieron en su análisis, al menos en el trazo grueso. La directora de la consultora Radar consideró que "el programa económico fracasó hasta en sus propios términos" mientras que el integrante del equipo económico de Sergio Massa afirmó que el macrismo "no ha podido cumplir con ninguno de los objetivos macroeconómicos que se propuso el 10 de diciembre". Ambos resaltaron que el macrismo cierra el primer cuarto de su mandato con guarismos negativos en todos los indicadores económicos importantes.

Finalmente, Gambina caracterizó que el gobierno de Macri "generó una profunda distribución regresiva de ingresos con la devaluación, quita y eliminación de retenciones a las exportaciones, pago a los acreedores en conflicto (fondos buitres) y aumento de tarifas".

"Sobre esa base, sostuvo la política social y relativo estímulo al consumo, sustentado en ampliar el déficit fiscal y financiarlo con alarmante crecimiento de la deuda pública", agregó.


Buscando las causas

Durante el año, la llamada "pesada herencia" se convirtió en un clásico del debate político y económico. ¿En qué medida la situación actual se explica por "las bombas que dejó el kirchnerismo" y cuán responsable es la administración asumida el 10 de diciembre de 2015?

Sica evaluó que "la herencia fue mayor a la esperada por el gobierno" y que el macrismo se perjudicó por no haberla explicado "con toda su crudeza". Sin embargo, también le achacó "errores no forzados", como la implementación de la suba de tarifas y la demora en la obra pública.

Aun cuando se calzó la camiseta opositora durante el kirchnerismo, Pignanelli señaló que "a casi un año del gobierno es imposible hablar de la herencia". "Empezaron con un modelo económico y están yendo por otro: amplían el déficit fiscal y hay un fuerte incremento en el gasto público", fustigó.

Para Español los fallos del gobierno reflejan errores de lectura pero también una matriz de pensamiento. Consideró que al dar por sentado un piso de dólar a 14 pesos y descartado el impacto inflacionario del levantamiento del cepo el gobierno incurrió en "cierta subestimación en materia cambiaria".

Además, se refirió a la esperada "lluvia" de inversiones. "Creían que alcanzaba con que hubiera un gobierno con política 'market friendly', cuestionó, y explicó: "La inversión está traccionada por el consumo y la capacidad de venta, pero las exportaciones no levantan en un mundo sobreofertado y en el mercado interno se está destruyendo la capacidad de compra del salario".

Precisamente, la sequía de inversiones prendió luces de la alarma sobre la relación entre Macri y la cúpula empresaria, ¿Esperaba el nuevo Presidente un apoyo más explícito, material, de los suyos?

Sica reconoció que "los procesos de inversión son más lentos", aunque distinguió diferentes respuestas según rubro de actividad. "Los sectores en los que el gobierno avanzó rápido en transparencia y cambios en los marcos regulatorios las inversiones comenzaron, como energía y telecomunicaciones", aseguró. Al mismo tiempo, advirtió que "hay sectores que por contextos internacionales y cuestiones federales no han reaccionado tan rápido, como la minería", y que "en los sectores industriales es muy difícil que las inversiones avancen rápidamente en un marco de caída del nivel de actividad y la percepción de un tipo de cambio que se ve un poco atrasado".

Gambina apuntó a la política de tasas. "Los empresarios siguen la lógica de la ganancia", disparó, y añadió: "La especulación financiera continuó siendo principal destino de la inversión con tasas de interés ofrecidas por el BCRA que llegaron a 38% a 35 días y aun ahora con 24,75% mantienen atractivo. Los inversores presionan a "su gobierno" para inducir una mayor baja del costo laboral y así invertir. La situación mundial no es favorable para la inversión en Argentina u otros países dependientes. Existe un vuelo hacia la calidad, lo que define inversiones en el norte, en los países capitalistas desarrollados".


Rebote, no crecimiento

En este marco, los economistas también trazaron sus perspectivas para 2017. Desde Abeceb observan un rebote de actividad de alrededor del 3,5%, que sería mucho más fuerte en el segundo semestre. Sin embargo, el repunte no tendrá igual intensidad en todos los sectores. En la visión de de esta consultora traccionará el agropecuario, se recuperará la construcción y mejorará el sector industrial de la mano de un Brasil que deja de caer. El consumo irá más lento.

Para Sica el gobierno se enfrenta a dos desafíos: "que el crecimiento no sea volátil, sino sostenido" y apuntalar "el proceso inversor, para tratar de convalidar las reformas con las que el gobierno está avanzando".╠ Y esto deberá hacerlo en un escenario internacional más hostil que el Macri imaginaba. Con todo, Sica descartó que las turbulencias en el Hemisferio norte fuercen cambios en la hoja de ruta del gobierno, aunque sí sugirió "acelerar en algunos puntos, como el déficit fiscal, para ser menos dependiente del financiamiento".

Pignanelli proyectó para 2017 "un rebote basado en la obra pública y el campo", aunque descartó mejoras sustanciales en otros sectores. Al partir de un escenario más sombrío, la foto del año que viene saldrá favorecida por la comparación con 2016. El ex titular del Central previó un incremento del 3% del PBI, pero "sin que se llegue a notar en la mayoría de la gente".

En una sintonía similar, Español llamó la atención sobre la situación del empleo y advirtió el gobierno apunta a la creación de puestos de trabajo en los servicios y la construcción "a costa de una pérdida importante de empleo y capacidad productiva de la industria".

Vinculado a esto, la titular de la consultora Radar resaltó que "todo el sector industrial está en peligro" y no sólo aquellos sectores más mano de obra intensivos como textil o calzados, más vulnerables ante la competencia del sudeste asiático. En este sentido, destacó el crecimiento de las importaciones en rubros como línea blanca y alimentos pero también en maquinaria agrícola, un sector que gozó de números positivos con respecto a 2015 aunque perdió participación frente a la producción extranjera.


Legislativas, ¿y ajuste?

Con el ex candidato presidencial Daniel Scioli a la cabeza, desde el Frente para la Victoria alertan que después de las elecciones de medio término vendría "la segunda etapa del ajuste". En esa línea, Paula Español señaló que ya el gobierno podó el presupuesto en "Ciencia y Tecnología, Educación, Salud, Cultura, áreas en las que definitivamente va a venir el recorte en 2018".

Desde la vereda opuesta, Espert salió al cruce de este planteo. "¿Cuál es el argumento para ajustar después de las elecciones cuando se vienen otras en 2019, que son aún más importantes que las legislativas?", preguntó.

En tanto, Gambina pronosticó que "el ajuste será continuo salvo los límites que establezca el conflicto social, que es fuerte y recurrente en estos tiempos, aún con todos los esfuerzos de control, disuasión y represión ejercidos desde el Poder Ejecutivo". En este sentido, el responsable de la Fisyp sostuvo que el gobierno buscará reformar las relaciones laborales, "modificando convenios colectivos, condicionando las negociaciones colectivas, modificando el régimen de ART y todo mecanismo que promueva una baja del costo salarial y de producción para estimular la tasa de ganancia empresaria".


La viabilidad del modelo

Afectados por las esquirlas de la devaluación, la disparada inflacionaria y la apertura de las importaciones, desde el mundo del trabajo pero también desde los eslabones más débiles del empresariado vienen advirtiendo sobre la destrucción del tejido productivo que conlleva la aplicación del recetario macrista. Incluso alertaron sobre la viabilidad social, económica y política en el mediano plazo del nuevo modelo.

Para Sica se está ante un "reacomodamiento". "Cada vez que se ponen en marcha programas de cambio hay sectores ganadores y perdedores" y éstos "tratan de establecer algún tipo de alianza para poder frenarlos", sostuvo. "El modelo del gobierno en la medida que pueda avanzar con reformas estructurales es claramente sustentable" aseguró.

Anclado en una perspectiva ortodoxa, Espert evaluó que si Macri no cambia el rumbo tarde o temprano ocurrirá un ajuste, como ya sucedió en otras etapas de la historia argentina. Ante eso, propuso "un cambio de 180 grados", que implicaría "economía de libre comercio, con un estado dedicado solo a la prestación de servicios esenciales y sin déficit".

En las antípodas de ese razonamiento, Español afirmó que es "muy difícil vaticinar" si el gobierno podrá construir consenso social extendido acerca de su plan de reformas, pero reconoció que existe "cierto descontento social porque hay indicadores sociales que no se pueden tapar con los medios de comunicación".

En una sintonía similar Gambina descartó cualquier "sostenibilidad técnica". En todo caso, dijo, la viabilidad del esquema se vincula a "la aceptación de la sociedad del patrón de consumo y producción y sus respectivas políticas de ingresos" atravesada por "la disputa de los consensos entre quienes quieren gestionar el orden actual y otros que protagonizan el conflicto social con las miras, incluso, más allá del capitalismo".

Entre todos, el más sintético fue Pignanelli. De acuerdo al ex presidente de la autoridad monetaria si el macrismo no da un golpe de timón "esto termina en un colapso".

Comentarios