Economía
Domingo 10 de Septiembre de 2017

Di Stéfano: "La mejor inversión es la que te deja dormir tranquilo"

El autor de la publicación, consultor económico y columnista de La Capital, aseguró que la obra es "un manual" para orientar a los emprendedores

"La mejor inversión es la que te deja dormir tranquilo", resumió el analista económico y columnista de La Capital, Salvador Di Stéfano, quien mañana presenta su libro "Cómo hacer negocios en tiempos de crisis, de la economía M a la economía K", un trabajo publicado por editorial B, que según anticipó no tiene las pretensiones de convertirse en texto de doctrina económica sino "un manual para los emprendedores" que entienda los problemas cotidianos de aquellos que estén dispuestos a encarar un negocio.

"Los negocios no son una foto, son una película", dijo Di Stéfano y recordó que el tránsito del modelo kirchnerista —con más inflación, créditos a tasa subsidiada y tarifas congeladas— es muy diferente al macrista donde estas variables dieron un giro absoluto, lo cual obligó a los emprendedores a repensar su plan de negocios. Pero la publicación también es un menú de consejos que incluyen aspectos sociológicos ya que lleva al inversor a observar el contexto social, demográfico y de consumo a la hora de pensar dónde poner el dinero.

"En nuestro equipo de trabajo armamos un mix inversor al que llamamos «la Trifecta», como en el Hipódromo: hicimos un mix entre comprar bonos en dólares, invertir esa renta en Lebac y con eso pagar un anticipo de un departamento en pozo", relató Di Stéfano, quien a pesar de cualquier pronóstico consideró que "este es un momento fácil para hacer negocios al revés de lo que piensa la gente, porque en crisis se busca la necesidad, es decir lo bonito y barato, de manera que cualquier marca nueva genera atractivo".

—¿De qué se trata el libro?

—El libro es es un manual para los emprendedores. No pretende ser megalibro de economía ni de doctrina sino que tratamos de mostrar el marco de la economía M (Macri) y cómo fue toda la transición desde la economía K (kirchnerista). Ese es el mayor problema que tienen hoy los emprendedores que nacieron durante la economía K y se tienen que enfrentar a un contexto que tiene menos inflación, tasas de interés al 2%, sin créditos a tasa subsidiada y donde el precio de la luz y el gas no es el mismo. Dentro de todo eso incluye una serie de recetas básicas para el emprendedor. Por ejemplo, si conviene una sociedad de hecho, una SRL, o una SA. A veces con una SRL podés tener una camioneta y amortizarla, bajar el gasto de combustible, de seguro, de patente. Y agregarle algo de valor a tu negocio. También el libro explica cómo hacer un plan de negocios. En este momento cuando alguien nos pregunta si saca un crédito en pesos o en dólares le respondemos: ¿Cuál es tu plan de negocios? ¿Qué vas a hacer? y dentro de ese plan tratar de proyectar si va a ganar dinero o no o si conviene sacar un crédito o no. También está la parte demográfica. En Argentina el 50% de la población tiene menos de 30 años. Es decir, que tenemos más negocios para los millennials que para la gente mayor y hay un mercado muy interesante y es que la esperanza de vida se ha alargado. Hay un mercado muy interesante de los 65 años en adelante. En Argentina ya hay más de 7.000 personas que cumplen más de 100 años y las mujeres son las que más viven, son la revolución de este tiempo. También el libro habla del rol de las redes sociales y cómo transformar tu negocio. Tuvimos un momento durante el kirchnerismo donde muchas veces con un solo local bastaba para llevar adelante un comercio y mucho stock. Hoy con tasas del 2% mensual no tiene sentido tener stock. Entonces explicamos cómo hacer para reconvertir eso. Otra cosa que tratamos de enseñar es cómo medirse. Si no te medís hoy no podés gestionar. Muchas veces el emprendedor no se sabe medir.

—¿Los emprendedores son reticentes a reconocer sus limitaciones?

—Veníamos de una época entre 2011 y 2015 donde la inflación era de 25% anual y no tenía sentido medirse. Comprabas mercadería y si la vendías ganabas plata y si la dejabas en la estantería también. El dólar pasó de 4 a casi 16. Entonces nadie se medía porque era difícil errarle. La luz y gas estaban subsidiados, si sacabas un crédito estaba a una tasa por debajo de la inflación. Hoy si tenés stock estás perdiendo un 2% mensual. Lo que se quiere expresar en el libro son los problemas cotidianos de la gente.

—¿En qué hay que enfocarse en momentos de crisis para que el negocio no te falle?

—Para que el negocio no te falle tenés que tener buen plan de negocios, bien medido y producto a la altura de las circunstancias. Vamos a un ejemplo local. En Buenos Aires hay tres o cuatro cadenas de pizzerías. A Rosario ese fenómeno no llegó porque el margen todavía da. Cuando se empiece a achicar habrá nuevas oportunidades, como la de una famosa pizzería en zona sur que no tiene sucursales. Ese es un negocio concreto a explorar, pensando en los cambios de consumo donde la pizza sustituye al restaurante por un tema de precios. Hoy no hay medias tintas. Los negocios se hicieron más capital intensivos.

—¿Cómo incentivar a alguien a invertir en algo productivo cuando da tanta plata la bicicleta financiera?

—Se parte de una mirada equivocada de los negocios. No son fotos. Muchas veces nos enfocamos en algo puntual, por ejemplo las Lebac me dan el 2%, pero ¿cuánto tiempo darán ese rendimiento? De golpe si hay un problema internacional, viene una devaluación, se termina esa rentabilidad. Entonces los negocios son una película. No reniego de las Lebac, pero hay que tener un poco de eso y también invertir en algo productivo. Nosotros tenemos para el inversor un consejo que se llama la Trifecta, como en el Hipódromo. Hicimos un mix entre comprar un 60% en bonos en dólares y la renta de eso un 25%, la invertíamos en Lebac y el otro 15% lo poníamos como anticipo del pago de un departamento en pozo. Cuando había que pagar las 36 cuotas restantes del departamento usábamos el dinero de la Lebac y cada vez que el bono pagaba un cupón lo transformábamos en pesos, lo poníamos en Lebac y eso servía para pagar la cuota del departamento. La historia termina que en 36 meses vos te quedás con el bono en dólares, un poquito de Lebac y una escritura nueva. Otra cosa importante para los negocios es que son productivos, financieros e impositivos. Porque la gente dice que tiene miedo de sacar un crédito. Pero si tenés una SRL y sacás un crédito a tasa del 22% el 35% de lo que pagás de intereses lo deducís de impuesto a las Ganancias. Quiere decir que el crédito queda en el 14%, eso es debajo de la inflación y te potencia el negocio. Es un momento fácil para hacer negocios.

—¿Por qué fácil?

—Porque cuando te va bien buscás la marca y cuando te va mal la necesidad: bonito y barato. Es momento donde una marca nueva tiene más atractivo.

—Como ves la economÍa de Mauricio Macri a casi dos años de gobierno?

—Macri es muy ordenado administrativamente, financieramente (ha levantado el cepo, consiguió crédito externo, etc.) pero es muy malo productivamente. Con este tipo de cambio las economías regionales difícilmente arranquen. Eso también está en crisis. Y nos obliga a que si estoy haciendo aceitunas y no las puedo exportar a Brasil, voy a tener que hacer un frasco, una marca y venderlas en el mercado local. Si tengo vacas tendré que pensar en ser abastecedor. Vamos a tener que ir a buscar cadenas de valor.

—Pero con la caída del poder adquisitivo ¿cómo haces para vender en el mercado interno?

—Lo que pasa es que tenés una demanda base que va mutando. No perdiste cantidad de trabajadores formales en el sector privado. Eran 6,5 millones y son los mismos y ganan en promedio 22 mil pesos por mes. Entonces, el tema es que la demanda está en términos parecidos, lo que tenemos que poner es más oferta en el mostrador a precios más bajos. Y empezar a trabajar precio por cantidad. Hay muchos empresarios que tienen márgenes muy grandes y por un lado tienen que empezar a bajar márgenes y por otro, aparece esta fuerza nueva que, como no le da el número, sale al mercado a ofertar productos a precios más bajos y eso produce el choque de cultura. Sería feliz si un día voy al supermercado y encuentro en cada góndola 20 marcas. Necesitamos más oferta. Ahí el gobierno no está apoyando a los emprendedores. Tiene que salir con líneas de crédito para que haya más oferta en la calle y eso genere caída de precios. Pero el plan económico de Macri tiene algunos parecidos con la convertibilidad, que no me gustan mucho. Con este tipo de cambio en algún momento algún ajuste vamos a tener. Se depende mucho del exterior. Hoy con la demanda de crédito que hay en el exterior, ¿qué pasaría si hay un conflicto bélico en el mundo? ¿qué pasaría con Brasil y Argentina si se cae el acuerdo de México con Estados Unidos y aquel devalúa? Ante eso, un plan de las características del que hace Macri nos deja muy sometidos a la volatilidad externa e internamente ese tipo de cambio bajo no favorece a Rosario, que creció mucho cuando tuvo tipo de cambio alto, y todos lo vemos con la inversión y la propuesta edilicia.

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