Economía
Viernes 07 de Abril de 2017

Con distintas modalidades, la protesta se expresó en la calle

Hubo cortes al tránsito en Circunvalación, piquetes frente a supermercados y marchas de distintos gremios por el centro de la ciudad

Piquetes. Los movimientos sociales realizaron varios cortes sobre la Circunvalación. Uno fue en el acceso de la autopista a Buenos Aires.

Aunque la consigna cegetista fue parar sin movilizarse, un nutrido programa de marchas, piquetes y concentraciones animó la protesta en la mañana rosarina.

Muy temprano arrancaró un piquete organizado por los obreros suspendidos de la General Motors en la planta automotriz. La fábrica, de todos modos, no trabajó porque el gremio de los mecánicos (Smata) adhirió a la medida lanzada por la CGT a nivel nacional.

Los sindicatos que decidieron no ocupar la calle cumplieron con su decisión de paralizar la actividad en sus ramas de acción. Las industrias, los servicios y el transporte no funcionaron. Fue también total el acatamiento en las estaciones de servicio.

En medio de este clima de feriado, la actividad comercial fue escenario de una batalla especial. La Asociación de Empleados de Comercio denunció ya el martes que las cadenas de supermercados, las mismas que combaten el descanso dominical, apretaban a sus trabajadores para romper la huelga. El sindicato se concentró en la primera mañana frente a los hipermercados Carrefour y Makro, sobre la Circunvalación para defender a los empleados que querían participar de la protesta. También hubo una concentración frente a Falabella, que finalmente bajó las persianas.

Una nutrida columna de empleados de comercio partió poco después de las 9.30 de la sede del gremio mercantil para confluir con la movilización del Movimiento Sindical Rosario (MSR) y, de paso, asegurarse que sus afiliados no fueran obligados a trabajar en los comercios del centro.

"Venimos de bloquear diferentes locales y el 95 por ciento de los empleados mercantiles no fue a trabajar", dijo el secretario general del gremio Luis Batisttelli, quien consideró que sobre la tarde ese acatamiento llegaría al 98 por ciento.

El líder de los empleados de comercio de la ciudad ratificó la legitimidad y la necesidad del paro convocado ayer porque enfrenta "un plan económico que destruye empleo, industria y comercio". Por eso consideró que "hay que decirle al gobierno que con este modelo hasta acá llegó".

El instrumento, dijo, debe ser un plan de lucha nacional basado en un programa heredero de la declaración de la CGT de los Argentinos y de los 26 puntos de Saúl Ubaldini. Con ese objetivo, el dirigente abogó "desesperadamente" por la unidad del movimiento obrero. "A veces estamos divididos por infantilismo", dijo.

Aunque el centro fue un mar de persianas bajas, el paso de los manifestantes apuró el cierre de algunos locales y bares que habían coqueteado con esquivar el efecto de la huelga. Por la tarde, pasado el agite, más negocios se animaron a abrir. Al revés de lo que ocurrió en los barrios, donde fueron cerrando a medida que el día se consolidaba como feriado.

La marcha de los empleados de comercio serpenteó por el microcentro hasta converger con las columnas del MSR y la CTA de los Trabajadores, con las cuales realizaron el acto de San Martín y Córdoba. Pero en el medio se desviaron por un breve lapso para saludar otro acto obrero, esta vez frente a la Bolsa de Comercio.

Allí plantó bandera, junto a organizaciones de izquierda, la Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma (CTA-A), que conduce en Rosario Gustavo Terés. El dirigente lamentó que sus colegas no hubieran convidado a esa central a participar del acto organizado en el cruce de las peatonales. Pero, como siempre, dijeron presente en la calle. "Este es un paro en defensa propia, hoy claramente el modelo económico afecta el empleo y plancha las paritarias, es una medida de apoyo a la lucha de los docentes y se expresa en contra de los planes de reconversión productiva que impulsan más precariedad y flexibilidad laboral", dijo.

Los piquetes

La avenida de Circunvalación también fue escenario del agite. El Sindicato de Recolectores que conduce Marcelo Andrada se apostó en su tradicional parada sobre el cruce con la avenida Presidente Perón. A pocos metros, la Corriente Clasista y Combativa, el Movimiento Libertador San Martín y el FOB instalaron también uno de los tres piquetes sobre esa vía: en el acceso a la autopista a Buenos Aires y en el cruce con Juan José Pasó. Allí, un motociclista eludió el retén policial y atropelló a una manifestante (ver página 15).

Con las noticias de la represión en Buenos Aires, la ocupación de la autopista por parte de los piqueteros tuvo su momento de tensión.

"La Gendarmería no quería que avanzáramos pero nuestros compañeros se pusieron firmes, finalmente todo se pudo hacer en paz", dijo Eduardo Delmonte, referente de la CCC.

El dirigente consideró que se movilizaron unas 3.500 personas en las distintas concentraciones del sector, pese a que "el gobierno nos estigmatiza y reprime".

Delmonte resaltó la contundencia del paro y opinó que "debe ser el inicio de un plan de lucha, que además debe ser multisectorial porque junto a los trabajadores, los agredidos de este modelo son la industria y el comercio".

Batalla mercantil. Manifestación de mercantiles frente al Carrefour.

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