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Sábado 24 de Diciembre de 2016

CEO's en el ring: la batalla de Aerolíneas

Acuerdo por Ganancias y roces en el gabinete.

CEO's en el ring. La renuncia de Isela Costantini a la presidencia de Aerolíneas Argentinas fue denunciada por los gremios del sector como el desplazamiento ordenado por el "ala dura" del gobierno, que pretende achicar la compañía y profundizar la apertura del mercado aéreo.

En ese rincón, señalaron, está la cúpula de la Jefatura de Gabinete, incluido el vicejefe Gustavo Lopetegui, quien se desempeñó durante muchos años como CEO de la principal competidora de la línea de bandera en el mercado aerocomercial.

La gestión de Costantini, una ejecutiva de GM que fue incorporada al gobierno de Mauricio Macri con las fanfarrias de una estrella deportiva, fue curiosamente evaluada como muy positiva por los funcionarios que la desplazaron. En el elogio de los sindicatos parece radicar la lógica del conflicto con sus pares.

Su salida concurre al esclarecimiento de algunos mitos construidos durante la gestión de Cambiemos. Por un lado, parece indicar que la posibilidad de ajustar la compañía sin afectar su operatoria tiene límites. Pone eso en perspectiva las denuncias de derroches y pesadas herencias sobre la aerolínea estatal, rescatada por el anterior gobierno del abandono privado.

También desmiente la neutralidad de un gabinete de CEO's que gestionan áreas que involucran a sus empresas o patrones de origen. A la presidenta de Aerolíneas la renunciaron por querer mejorar la empresa. Chocó, en un nivel más alto, con ejecutivos vinculados con la competencia que tienen una decisión política y no técnica: achicar la empresa, desregular el mercado y generar otro ciclo de negocios, con otros actores en el sector. En Energía y Hacienda y Finanzas se pueden encontrar moldes similares.

Puede ser que el episodio anticipe un ciclo de reprivatizaciones poselectoral. Posibilidad empujada por los negocios pero también por la necesidad fiscal y el regreso de la tutoría del FMI. El organismo ya expuso su reclamo de reforma jubilatoria.

Estos episodios revelan que, pese a los tímidos límites que cada tanto le pone la oposición partidaria a su política económica, el gobierno trabaja en los márgenes para cumplir su objetivo de desarmar el modelo de la posconvertibilidad. El cambio en Ganancias expresa el primer escenario. La oposición se unió para obligarlo a cumplir una de sus principales promesas de campaña. Pero asustados en su éxito, los menos convencidos decidieron finalmente pedir la ayuda de la CGT para lograr un objetivo paradójico: acordar un proyecto menos beneficioso para los trabajadores que el votado por los diputados. Macri brindó con los triunviros. Evitó gravar a los negocios extractivos y financieros y avanza con su plan de esmerilar empresas públicas, imponer la reconversión productiva (ya cerró en la última semana una electrónica fueguina) y horadar el sistema de ciencia. Lejos del disfraz de gradualismo, en esas batallas aparentemente laterales se juega la fe salvaje del oficialismo.

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