Economía
Domingo 09 de Julio de 2017

A 40 años de la "Noche de las corbatas", el derecho laboral vuelve a estar bajo amenaza

La ofensiva del gobierno contra el fuero del Trabajo recrudece en momentos en que se cumple un doloroso aniversario.

"Hicimos el golpe para defender la empresa y el capital privado", dijo Ramón Genaro Díaz Bessone, en septiembre de 1977, ante el auditorio de la Bolsa de Comercio de Rosario que, colmado de empresarios, lo ovacionó. El hombre había diagramado el circuito de los centros clandestinos de detención en las provincias de Santa Fe, Chaco, Misiones, Corrientes, Formosa y Entre Ríos, desde que asumió el Segundo Cuerpo de Ejército, con asiento en Rosario, el 8 de septiembre de 1975 hasta el 12 de octubre de 1976, cuando fue reemplazado por Leopoldo Galtieri.

La defensa de la empresa y el capital privado tuvo como eje la desaparición de 670 personas en Santa Fe, el 60 por ciento de los cuales eran trabajadores menores de treinta años. Así defendían la empresa y el capital privado, desapareciendo empleados, obreros, delegados y abogados laboralistas.

Dos meses antes de aquella recepción de los empresarios a Díaz Bessone, en Mar del Plata sucedía la llamada "Noche de las Corbatas".

Entre la tarde del 6 y la madrugada del 13 de julio de 1977 fueron secuestradas once personas, entre ellas varios abogados. La lista incluye a los letrados Norberto Centeno, Salvador Manuel Arestín, Raúl Hugo Alaiz, Camilo Ricci, Carlos A. Bozzi y Tomás J. Fresneda. Las otras cinco personas fueron José Verde y su esposa, María de las Mercedes Argañaraz de Fresneda —embarazada de 4 meses- Maria Esther Vázquez de García y su esposo Néstor Enrique García Mantica. De todos ellos, solo José Verde y su esposa, Camilo Ricci y Carlos A. Bozzi sobrevivieron a aquellos trágicos días. La simultaneidad del secuestro de seis abogados en solo dos días, y el alojamiento de los mismos en las instalaciones del viejo radar situado en la Base Aérea cercana a la ciudad de Mar del Plata.

Cuarenta años después, la política económica del gobierno del ingeniero Mauricio Macri beneficia al sector financiero como el principal ganador del modelo. El mismo privilegiado que los años del terrorismo de estado. En forma paralela, el aumento de la desocupación, las importaciones, la precarización laboral y el desconocimiento de la paritaria docente, son marcas que repiten el objetivo de las grandes patronales de hace cuatro décadas: eliminar la mayor cantidad de leyes obreras, destruir la mayor cantidad de derechos laborales.

Así como el Paraguay fue arrasado en el siglo XIX por haber impulsado un modelo de desarrollo autónomo, la Argentina fue condenada por tener una de las principales legislaciones laborales del mundo.

Rodolfo Walsh decía que la clase obrera tiene la necesidad de recrear siempre su historia porque el sistema promueve el olvido de las luchas de los trabajadores. Habría que agregar que, por otro lado, los sectores dominantes son los que mejor memoria tienen. No perdonan, no olvidan y por eso necesitan domesticar todo el tiempo.

Quizás por eso, en medio del recuerdo de la Noche de las Corbatas, los propietarios de casi todo decidieron festejar, a su manera, semejante golpe contra los abogados laboralistas. Con la precisión de los perversos, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con Ricardo Lorenzetti a la cabeza _abogado laboralista en sus primeros años en Rafaela_ informó cuarenta años después, que existe un fallo que culpa a los trabajadores en caso de perder juicios laborales. Algo conocido pero que en este contexto adquiere otro significado. Se convierte en un fenomenal gesto de disciplinamiento a la clase trabajadora, solamente comprensible en el contexto de un gobierno que vuelve a sintetizar la defensa del capital y las empresas, como decía Díaz Bessone.

A cuarenta años de la Noche de las Corbatas, el derecho laboral argentino sigue siendo un elemento difícil de tragar por los representantes de la economía concentrada y extranjerizada.╠Por eso el necesario recuerdo por aquellos abogados laboralistas desaparecidos es una llamada de atención para los millones de personas que todos los días, a pesar de los pesares, le dan cuerda al mundo, las trabajadoras y los trabajadores de estos lugares del cosmos.

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