Megacausa lavado
Miércoles 19 de Octubre de 2016

Duelo entre la fiscalía y las defensas por la acusación de asociación ilícita

El acusador señala a los once imputados como una red ilegal financiera. Los defensores dicen que muchos no se conocen ni tienen acuerdos previos.

¿Cómo funciona hoy una asociación ilícita? ¿Cómo se ejerce el lavado de bienes? Sobre esos puntos giró buena parte de la discusión entre los fiscales de Delitos Económicos y los defensores de los imputados en la causa por lavado de activos y fraudes inmobiliarios. Los abogados cuestionaron que se considere a los acusados parte de un mismo grupo dedicado a cometer delitos cuando muchos no se conocían entre sí. También criticaron el delito de lavado, que consideran no cometido ni constatado. La fiscalía planteó, con un concepto novedoso, que los imputados conformaban una "organización ilícita financiera".

Una vez terminado el trámite de imputación, el debate se trasladó a las calificaciones legales escogidas por la fiscalía. Los defensores cuestionaron al unísono y con argumentos similares las dos figuras más emblemáticas que les achacan a los implicados.

Apariencia. Una es la de lavado de activos, prevista en el artículo 303 del Código Penal, con prisión de 3 a 10 años y multa de dos a diez veces el monto de la operación. Se aplica a quien "vendiere, gravare, disimulare o de otro modo pusiere en circulación en el mercado bienes provenientes de un ilícito penal" para que "adquieran la apariencia de un origen lícito", siempre que "su valor supere a suma de 300 mil pesos y ya sea en un solo acto o por la reiteración de hechos vinculados entre sí".

Jorge Bedouret, defensor de Maximiliano De Gaetano, planteó que "esa figura ha traído problemas" y que "es un artículo nuevo incorporado por presiones internacionales". En el caso del campo de Villa Amelia vendido con un poder apócrifo consideró que no llegó a cumplirse el requisito de "poner en circulación en el mercado bienes provenientes de un ilícito penal".

"Este campo nunca estuvo en el mercado. Según la teoría de la fiscalía fueron ventas sucesivas entre gente de una misma asociación ilícita, pero tienen que ponerlo en circulación para que el tipo penal se dé. Si no, es un acto preparatorio. Tampoco existe un delito precedente. ¿Cuál es? ¿Los Monos? ¿El narcotráfico? No lo terminan de decir. Todo se desmenuza, se cae, pierde sentido", dijo Bedouret. En apoyo a esa teoría, Carlos Varela —defensor de Leandro Pérez y Marcelo Jaef— señaló que "pueden haber transferido el campo 500 veces pero nunca apareció un tercero de buena fe".

El fiscal Sebastián Narvaja contestó que el delito se configura ante la "transferencia sucesiva" del campo mediante varias operaciones de compraventa. "Todos los actores están generando transacciones para generar una apariencia de licitud. Es muy probable que no haya habido 3 millones de pesos (como figura en las escrituras), pero el bien objeto del lavado se transfiere para generar un provecho". El fiscal también remarcó que las ventas sucesivas fueron por 3 millones, 3.200.000 y 3.500.000 pesos en menos de dos años. "La utilidad de cada traspaso no cubría los gastos de escrituración lo que volvía la operación antieconómica", añadió.

No asociados. Los defensores también atacaron el encuadre de asociación ilícita. Dijeron que los imputados no se conocían entre sí, que no existe acuerdo previo ni permanencia en el tiempo, ni planes constatados para cometer delitos indeterminados, ni verticalidad. Esos son los requisitos que la doctrina marca como necesarios para aplicar la figura penal de asociación ilícita.

Lo que dice el Código Penal sobre este delito, previsto en el artículo 210, es que "será reprimido con prisión de 3 a 10 años quien tomare parte en una banda de tres o más personas destinada a cometer delitos". Para los jefes u organizadores el mínimo de la pena es de 5 años.

Varela recordó que la figura tiene como origen perseguir "a gremialistas y protestas obreras" y advirtió sobre el riesgo de imputar ese delito para generar impacto público porque genera una "expectativa de punición". Consideró "un disparate" creer que los empresarios trabajan de día y "de seis de la tarde a nueve de la noche se hacen una asociación ilícita para vender un campo".

"No hay fin común, no hay ánimo de lucro, ninguno se conoce con nadie. La figura no se da", apuntaló Ignacio Carbone, defensor de Jonathan Zárate. Para Marcelo Piercecchi, representante de Eduardo Torres, "no se puede demostrar el dolo, la plena conciencia de estar desempeñándose en una banda".

Descentralizada. Sin embargo, para la Fiscalía, la asociación ilícita es una figura sobre la cual "no hay demasiada jurisprudencia", lo cual genera la "tendencia a instalar la idea" de que deben sí o sí cumplirse requisitos como la verticalidad o el acuerdo entre todos sus miembros.

"Con esas categorías, Isis no sería una asociación ilícita", replicó Narvaja, y propuso aplicar un nuevo punto de vista "jurídico, doctrinario e interpretativo. Hoy ninguna organización social reconoce estas reglas de verticalidad y centralidad".

"Las organizaciones, como las redes sociales, hoy son descentralizadas", planteó, e incorporó el concepto de "organizaciones ilícitas financieras" desarrollado en la revista de ciencias penales de la UBA. "Funcionan en el ámbito de las redes financieras, no tienen un momento constitutivo. Subvierten los fines y las decisiones. Permiten que todo el tiempo se mezcle lo legal con lo ilegal. De un lado un protocolo prolijo, del lado de atrás los que se guardan para fin de año. De un lado funciona la sociedad de bolsa, del lado de atrás la mesa de dinero. Esta es la característica que define a este tipo de asociaciones ilícitas", definió.

Células. Según describió Narvaja, en lugar de roles bien marcados estas asociaciones "están conformadas por células que tienen capacidad de decisión local, esto es, están cerca del fenómeno".

"No funcionan de manera verticalizada. Tienen capacidad de simbiosis y de hacer circular bienes, flujos financieros y servicios. Tienen la doble característica de producir beneficios individuales y colectivos a integrantes de la red sin que sea necesario que se conozcan personalmente. Porque la red les permite a los que están en algunos sectores valerse de la capacidad operativa que tienen personas en otro sector de la red, sin necesidad de generar acuerdos particulares sobre el punto, sino simplemente valiéndose de esa red existente. Esta es la teoría del caso".

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