La ciudad
Martes 30 de Agosto de 2016

Droga y pobreza

El cura franciscano Joaquín Núñez no sólo está preocupado por los altos niveles de consumo de estupefacientes que "cada vez empieza antes entre los chicos del barrio", donde él mismo vive hace más de 26 años, sino por un "crecimiento de la pobreza que hoy se está notando al máximo".

El cura franciscano Joaquín Núñez no sólo está preocupado por los altos niveles de consumo de estupefacientes que "cada vez empieza antes entre los chicos del barrio", donde él mismo vive hace más de 26 años, sino por un "crecimiento de la pobreza que hoy se está notando al máximo".

El religioso, que trabaja en dos comedores comunitarios a los que concurren unas 800 personas —uno ubicado en Pascual Rosas 1885 y el otro en la esquina de Cerrito y Servando Bayo—, asegura que desde comienzos de año creció ostensiblemente la demanda de alimentos.

"Tengo cada vez más gente que quiere comer, pero no hay más raciones", se quejó el religioso.

La misma demanda ya la habían notado en otros comedores de la ciudad, donde el pedido de raciones aumentó ostensiblemente.

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