Policiales
Martes 15 de Noviembre de 2016

Drama familiar en Roldán: "Me insultaron, disparé unos tiros al aire y una bala le dio de rebote"

El abuelo de 93 años que mató a su nieta de 33 declaró al ser imputado del crimen. Quedó preso sin plazo en un penal para adultos mayores.

El abuelo de 93 años que el sábado desató un drama familiar y tras discutir con su hija y herirla a bastonazos mató de un disparo a su nieta, de 33, quedó ayer acusado formalmente del homicidio agravado por el vínculo y en prisión preventiva por el plazo de ley. Será alojado en un calabozo para los adultos mayores de la cárcel de Piñero. El juez que definió su situación procesal descartó declararlo inimputable, ya que el hombre hizo una sólida y lúcida declaración a pesar de su edad. Argumentó que disparó al aire sin intención de matar, aunque nunca expresó su arrepentimiento sobre el fatal y desgraciado episodio. No obstante se le realizarán exámenes psicológicos y psiquiátricos.

Encorvado, cabello blanco, casi arrastrando los pies calzados con pantuflas y sostenido de un brazo por un policía. Con ese aspecto del hombre mayor que transita el irremediable tramo de la ancianidad llegó ayer a los Tribunales provinciales Enrique A.V., de 93 años, tal vez el imputado de mayor edad que haya transitado ese lugar en los últimos tiempos.

Estaba solo, no lo acompañaron familiares. Asistido por el defensor oficial Martín Riccardi, se sentó en el banquillo de los acusados en una sala desierta, apenas ocupada por un par de amigos y compañeros de trabajo de la víctima que siguieron el trámite entre el público.

El anciano se llevó la mano izquierda a la boca y la derecha a la oreja izquierda, como haciendo una pantalla en el oído para poder escuchar mejor. El juez Juan Carlos Curto abrió el acto y le cedió la palabra al fiscal de la Unidad de Homicidios, Luis Schiappa Pietra.

El funcionario relató que sobre las 16.40 del sábado en la vivienda de Ráfaga 267 del barrio El Molino de Roldán se desencadenó una discusión entre Enrique y su hija, Alicia, de 65 años, que recién llegaba con su hija Analía Villanueva —una abogada de 33 años que trabajaba en el juzgado de Familia Nº 3— de dar un paseo en La Florida.

Al parecer el hombre reprochó algo referido a la comida que le dio una empleada contratada para cuidarlo a él y a su mujer, de 90 años y con principio de Alzheimer. Alicia, una maestra jubilada viuda desde hace varios años, había decidido llevarlos a vivir con ella para tenerlos más cerca y para recomponer una relación que tuvo sus altibajos.

Rencores. Lo cierto es que en medio de la discusión salieron a la luz algunos rencores y Enrique decidió agredir a Alicia con un bastón de madera. La mujer sufrió heridas superficiales en la cabeza, pero le brotó mucha sangre.

Analía se asustó al ver manchada de rojo a su madre e insultó a su abuelo. Según la hipótesis fiscal, en ese momento Enrique tomó un revólver marca Colt negro calibre 32 largo —que nadie estaba al tanto que guardaba pero que tenía a mano—, y efectuó al menos cuatro disparos. Uno de los proyectiles le ingresó por la nuca a su nieta y quedó alojado en la frente. La joven falleció el domingo.

Para el fiscal esa conducta se encuadra en el delito de homicidio calificado por el vínculo, en concurso real con la portación ilegitima de arma de fuego de uso civil, lo cual contempla prisión perpetua.

"Usted me acusa de algo que fue un error", interrumpió cuando le preguntaron si comprendía la imputación. El fiscal enumeró la evidencias: acta policial, de detención, autopsia, informe médicos y e testigos. Uno de ellos escuchó a la madre de la víctima gritar: "La mataste hijo de puta, la mataste". Y una entrevista donde Alicia brinda detalles del cruel ataque.

"Le cuento una historia". Sin contestar preguntas, pero con un relato fluido y claro, Enrique dejó ver su costado más saludable, la lucidez mental. Instruido, de profesión electromecánico y jubilado del Ferrocarriles Argentinos, buscó justificar su arrebato.

"Le cuento una historia. Mi hija hizo un autorrobo en mi casa (Callao al 3300, donde vivía con su mujer). Me llevó a Roldán, me dejó un mes allá y después vino y me dijo «vos sabés que te robaron, limpiaron la casa». Se llevaron 60.000 pesos que había en un bolso en un galpón, 13 billetes de 100 dólares. La única que sabía donde estaba guardado eso era ella. Ella me robó. No avisó ni a la policía", relató.

Sin muecas de dolor, justificó que "los disparos los tiré al aire. Se vinieron a Rosario a las 7.30 u 8. Estuvimos solos con mi mujer, que está imposibilitada, todo el día".

Dijo que Alicia y Analía llegaron "enojadas" porque tuvieron un incidente vial. "Me empezaron a insultar y a pelearme. Estoy medicado por una afección cardíaca y de la próstata, viene con esa soberbia y me grita". En ese momento evitó hablar del desenlace, dejó un vacío y retomó con el supuesto robo a su casa.

"Yo no soy un tonto, no veo bien pero pienso y razono. Esa Analía que trabajaba acá y era abogada, ella preparó todo. Y yo no salí a dispararle a nadie, la bala le pegó de rebote, está comprobado porque está toda deformada. No son un ángel, mi hija no es un ángel, lamento decirlo porque es mi hija".

El fiscal pidió la prisión preventiva por entender que están cubiertos los requisitos. "Cuando este hombre empieza a golpear a su hija, ella logra salir hacia una galería. El tenía el revólver encima o muy a mano. No fue un arrebato emocional, tuvo a disposición el arma y no gatilló una vez para amedrentar, hay por lo menos cinco vainas", sostuvo Schiappa Pietra sobre la intencionalidad. Y tildó de "ficción" la trama del robo ensayada para justificar un caso de "suma gravedad".

Comprensión. Riccardi, a su turno, sostuvo que puede haber "serias dudas de la comprensión del proceso por parte de su cliente" y solicitó la aplicación de los artículos 106 y 109 del Código de Procedimiento Penal. Esa normativa establece que la "afección mental del imputado que excluya su capacidad de entender los actos del procedimiento provocará la suspensión de la persecución penal".

Por su alto grado de "vulnerabilidad" y porque el Servicio Penitenciario (SP) no podría garantizar su atención, el defensor solicitó que cumpla prisión preventiva en un geriátrico provincial o municipal durante 20 días. El fiscal se opuso a esa petición.

Dictamen. El juez Curto decidió la suerte de Enrique. Hizo lugar al encuadre que impulsó el fiscal. Pero además esbozó su postura sobre la alegada inimputabilidad.

"La imputabilidad es una cuestión de derecho que la deciden los abogados. Más allá del informe que produzca la Fiscalía, el imputado ha dado claras muestras de poseer capacidad, ha respondido sin dudar sobre sus datos, hizo narraciones de tiempo y lugar, evocó recuerdos. Se notó una ilación compatible con la capacidad de comprender", reflexionó Curto.

Respeto a la materialidad del hecho, el magistrado dijo que "ni si quiera se discute, el imputado lo admite más allá de ensayar una cuestión respecto a la tipicidad. En definitiva es el autor de los disparos. Es un hecho muy gravoso que ha terminado con la vida de una persona joven, mujer".

Por último, Curto estimó como procedente la prisión preventiva. "La cuestión de la edad por sí sola no autoriza la aplicación del encierro atenuado, menos en un caso donde el imputado nunca esbozó arrepentimiento". Resolvió que quede en prisión sin plazo y le ordenó a la Fiscalía que pondere el lugar de detención y ordene "los exámenes correspondientes del acusado".

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