El Mundo
Miércoles 27 de Julio de 2016

Dos yihadistas degüellan a un cura en Francia antes de ser abatidos

Ocurrió durante una toma de rehenes en una pequeña iglesia normanda. El Papa lamentó la muerte del religioso de 85 años.

El grupo Estado Islámico (EI) cruzó ayer un nuevo umbral en su lucha contra Occidente, luego de que dos de sus seguidores atacaron una iglesia en Normandía, donde degollaron a un sacerdote de edad avanzada que celebraba misa y utilizaron rehenes como escudos humanos, antes de ser abatidos por la policía francesa. Fue el primer atentado del grupo extremista en contra de una iglesia en Occidente, y cumple con las añejas amenazas en contra de los "cruzados" en lo que los radicales describen como una batalla de varios siglos por el poder. Uno de los atacantes había intentado viajar a Siria en dos ocasiones; el segundo no fue identificado.

El reverendo Jacques Hamel oficiaba misa para tres monjas y dos parroquianos en una tranquila mañana en Saint-Etienne-du-Rouvray, cuando los atacantes irrumpieron y obligaron al religioso de 85 años a arrodillarse, antes de cortarle la garganta, de acuerdo a las autoridades y a una de las monjas que logró escapar. La religiosa describió que vio a los atacantes grabar sus actos y dar un sermón en árabe alrededor del altar, antes de que pudiera escapar. El fiscal de París, Francois Molins, dijo que los otros rehenes fueron utilizados como escudos humanos para impedir el ingreso de la policía. Uno de los parroquianos, de 86 años de edad, resultó herido de gravedad. Los dos atacantes murieron a manos de la policía mientras huían del edificio bajo gritos de "Allahu Akbar" (Alá es grande), dijo Molins. Uno de ellos llevaba tres cuchillos y un cinturón con explosivos falso; el otro llevaba un reloj de cocina envuelto en papel aluminio y tenía explosivos falsos en su mochila, y al menos una pistola.

Arresto domiciliario. Se identificó a uno de los agresores como Adel Kermiche, un joven de 19 años que creció en la localidad normanda e intentó viajar dos veces a Siria el año pasado utilizando documentos de identidad de familiares, pero que fue arrestado fuera de Francia y acusado con cargos de terrorismo. Kermiche fue puesto bajo arresto domiciliario y con tobillera electrónica luego de que un juez invalidó la decisión de los fiscales y acordó liberarlo, indicó Molins. Sin embargo, el dispositivo de rastreo era desactivado algunas horas cada mañana como parte del acuerdo de vigilancia, detalló Molins, horas que correspondieron con el atentado del martes. Un comunicado publicado en la agencia noticiosa afiliada al Estado Islámico, Amaq, afirmó que el atentado de ayer fue perpetrado por "dos soldados del Estado Islámico" que actuaron en respuesta al llamado para atacar las naciones pertenecientes a la coalición que encabeza Estados Unidos en el combate contra el grupo extremista en Irak y Siria.

El Papa Francisco dijo que compartía el "dolor y horror" por este "asesinato bárbaro", indicó el Vaticano. "Estamos particularmente afectados por esta violencia horrible ocurrida en una iglesia, un lugar sagrado en el que se anuncia el amor de Dios", señala la nota.

El padre Jacques Hamel, nacido en 1930 en Darnetal, en el departamento normando de Sena Marítima, y ordenado cura en 1958, celebró en 2008 su jubileo de oro. Llevaba 10 años siendo el sacerdote auxiliar de la parroquia de Saint-Etienne-du-Rouvray, muy querido en la localidad. Esta toma de rehenes tuvo lugar en un contexto de alerta máxima en Francia, doce días después del atentado en Niza (sureste), también reivindicado por el EI, que dejó 84 muertos y más de 350 heridos. El presidente francés, François Hollande, que se trasladó inmediatamente al lugar de los hechos, condenó este "vil atentado terrorista". "Estamos frente a un grupo, Dáesh, que nos declaró la guerra. Debemos desarrollar esta guerra, por todos los medios, respetando el derecho, porque estamos en una democracia", agregó el mandatario francés.

Un detenido. La fiscalía antiterrorista tomó a cargo inmediatamente la investigación y un hombre fue detenido preventivamente pocas horas después del ataque. Se trata de un adolescente de 16 años, nacido en Argelia, que es el hermano menor de una persona buscada con una orden de arresto internacional, afirmó el fiscal parisino François Molins.

Críticas de la oposición. El primer ministro, Manuel Valls, expresó su horror por este "ataque bárbaro contra una parroquia". "Toda Francia y todos los católicos están heridos. Nos mantendremos juntos", escribió en Twitter. Valls había advertido hace una semana que Francia debía prepararse a ser blanco de "otros atentados".

Como era previsible, la oposición aprovechó la ocasión para criticar al oficialismo. "Debemos cambiar profundamente la dimensión, la medida, la estrategia de nuestra respuestas", dijo el ex presidente y jefe de la oposición Nicolas Sarkozy, denunciando "una acción incompleta contra el terrorismo". Además, insistió con la iniciativa de crear centros de detención para los sospechosos de radicalización. "Debemos ser implacables", aseveró.

La líder del partido de extrema derecha Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, denunció en Twitter la "responsabilidad (...) inmensa" de "todos los que nos gobiernan desde hace 30 años". Francia, que ha sido blanco de tres ataques de gran envergadura en los últimos 18 meses —17 muertos en enero de 2015, 130 muertos el 13 de noviembre de ese año y 84 muertos el pasado 14 de julio en Niza— vive sumida en el miedo de nuevos ataques.

El reino de la cruz. Después del ataque en Niza, Francia extendió seis meses el estado de emergencia, en vigor desde los ataques yihadistas del 13 de noviembre de 2015 en París. Este régimen da a la policía poderes adicionales para llevar a cabo registros y para poner a sospechosos bajo arresto domiciliario.

En su propaganda y sus comunicados de reivindicación, el grupo Estado Islámico insta a atacar a los dirigentes "cruzados" occidentales y al "reino de la Cruz". La amenaza de un ataque contra un lugar de culto cristiano estaba en mente de todos en Francia, sobre todo después de que se abortara un proyecto de atentado contra una Iglesia Católica en las afueras de París en abril de 2015. Tras este proyecto de atentado, el gobierno había anunciado que adaptaría su dispositivo de lucha antiterrorista a los lugares de culto católicos. Cerca de 700 escuelas y sinagogas judías así como entre 1.000 y 2.500 mezquitas están protegidas por militares franceses, pero parece difícil aplicar las mismas medidas de seguridad en las 4.500 iglesias católicas que cuenta el país.

Solidaridad de Argentina

El gobierno argentino condenó ayer el ataque. "La República Argentina hace llegar sus condolencias y solidaridad al gobierno y al pueblo francés, así como a los familiares y la congregación de la víctima", sostuvo un comunicado de la Cancillería. Argentina reafirmó, además, su voluntad de profundizar la lucha contra el extremismo y de asegurar la paz y la seguridad internacionales, "en el marco del derecho internacional y del respeto a los derechos humanos".

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