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Viernes 04 de Marzo de 2016

Dos padres que se reencuentran

El conductor de “Todos en la Ocho” se dio ayer un gran gusto.

El conductor de “Todos en la Ocho” se dio ayer un gran gusto. Fue al aire, pero lo vivió como una revancha personal. Es que el Indio Luque viene insistiendo desde hace mucho con el talento de Giovani Lo Celso, pero como el fútbol no es su fuerte, nadie le prestaba demasiada atención. Desde que la flamante figura canalla llegó a primera, no para de recordar aquellos tristes días en los que lo miraban raro. Pero ayer logró comunicarse por teléfono con el padre del jugador quien salió al aire desde San Pablo. Y recordaron viejos tiempos cuando sus hijos iban juntos al mismo colegio. Aunque don Lo Celso estaba más preocupado porque no tenía entradas para ver a Central.

Con los dos pies afuera

Llegó con amplia experiencia en la materia y buenos antecedentes profesionales. Sin embargo, los días de Miguel Galuccio al frente de YPF parecen estar contados. Si bien es cierto que en su momento recibió elogios de Macri y la propuesta para que permaneciese en el cargo, ahora quedó en medio de un tembladeral. El ministro Aranguren lo pulverizó en una reunión con senadores de Cambiemos, al describir como “muy complicada” la situación financiera de YPF. La ofensiva prosiguió después con Federico Pinedo, quien lo criticó en las redes sociales por la deuda de la petrolera. “A Bolivia no se le pagaba el gas desde mediados del año pasado: deuda inesperada por casi 400 millones de dólares”.

Otra vez se quedó afuera

Casi que se podría decir que se extendió más su paso por ShowMatch que en su cargo como vicepresidente del Mercado Central. El mediático empresario de la carne Alberto Samid había sido designado en el cargo en 2014 por el ex gobernador Scioli, pero se terminó su tiempo: la gobernadora Vidal decidió desplazarlo de su cargo. “Me duele que me digan ñoqui cuando trabajo 12 horas por día”, dijo el hombre que el año pasado fue una de las figuras del “Bailando” de Tinelli. Por las dudas, reiteró algo que ya había dicho en algún momento: “Nunca fui kirchnerista, siempre fui peronista. Una sola vez fui a un acto de Cristina y jamás aplaudidor de La Cámpora”, recitó con resignación. Igual ya era tarde. Como en el “Bailando”, también en el Mercado Central fue a la sentencia. Y perdió.

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