Policiales
Miércoles 02 de Noviembre de 2016

Dos mujeres baleadas en otro ataque demencial en el Fonavi Municipal

Charlaban frente a un quiosco cuando un joven bajó de un auto y empezó a los tiros a mansalva. Una de ellas está muy grave.

El lunes a la tarde una tremenda ráfaga de balazos retumbó en un sector del convulsionado barrio Municipal de zona sur ante la mirada atónita de las personas que caminaban por el vecindario. El lugar, escenario de una permanente refriega entre bandas que en lo va del año se ha cobrado al menos 13 vidas, parece estar ajeno a los esfuerzos que oficialmente dicen hacer desde los organismos estatales para pacificar el lugar. No alcanza la presencia de Gendarmería Nacional, el patrullaje de la policía provincial o las reformas edilicias y la iluminación municipal. El problema se hunde más allá de esos intentos.

Dicen que quien abrió fuego la tarde del lunes fue un muchacho que bajó de un auto y disparó a mansalva. Dos vecinas que conversaban en la vereda de un quiosco, ubicado debajo de las torres del Fonavi, fueron alcanzadas por los proyectiles. Una de ellas llevó la peor parte y anoche permanecía internada en la sala de terapia intensiva del Hospital de Emergencias mientras que a la otra, con heridas leves, recibió el alta médica.

Poco después del demencial atentado fue detenido un adolescente de 16 años identificado como Alan Uriel S. Su conducta penal será investigada por la jueza de Menores Nº2, Gabriela Sansó. Hasta ayer los investigadores no tenían un móvil claro, pero una fuente judicial señaló que podría vincularse con la pelea entre "La banda de los Funes", de la que es parte "Teletubi" y Alexis Caminos, hijo del asesinado líder de la barra brava leprosa. Caminos se encuentra imputado por el crimen de Mariela Miranda, ocurrido en marzo pasado, quien era la madre de los hermanos Funes, con quienes Alexis mantiene una confrontación violenta.

Perforada. Rosa Arrotea tiene 63 años y vive en uno de los departamentos de Sánchez de Thompson 262 bis. En el ataque que la sorprendió indefensa la tarde del lunes recibió dos balazos: uno le causó mayor daño ya que el proyectil le perforó el estómago, los intestinos, el útero y la pelvis. El otro le atravesó una rodilla. Fue operada y pasado el mediodía de ayer estaba internada en coma farmacólogico.

Mónica Bustos, de 44 años, vive en el mismo complejo y la recibió más barata: un proyectil le rozó una rodilla y tras recibir atención médica en un sanatorio fue dada de alta.

Ayer, varios familiares de Rosa esperaban la evolución de su estado de salud en la sala de espera del Hospital de Emergencias. Los parientes no podían disimular la angustia que los invadía. "Ahora está mal, empeoró", fue lo primero que comentó una hermana de la mujer baleada ante la consulta de LaCapital.

Luego relató el violento episodio. "Rosa estaba en la vereda de un quiosco que está debajo de la torre 8 (en Sánchez de Thompson al 200 bis) charlando con la vecina. Adentro del negocio estaba la hija de la dueña, que es cuñada de Rosa. En ese momento pasaron corriendo y tirando dos pibitos. Mi hermano vive cerca y, como tenía la puerta abierta de su casa, una mujer que caminaba con dos nenes, uno de ellos en brazos, se metió adentro para protegerse de los tiros. Mi hermano escuchó los tiros, pero nunca se imaginó que la hermana era la que estaba herida".

Un familiar y algunos vecinos contaron a este diario que cerca de las 18.30 del lunes un auto color azul se detuvo en el cruce de Nale Roxlo y Sánchez Thompson, a unos 30 metros del quiosco. Con rapidez, uno de los jóvenes bajó del vehículo, corrió por Sánchez de Thompson en dirección al oeste y a la carrera pulsó el gatillo del arma que portaba. Entonces salieron disparados en forma frenética una sucesión de proyectiles. Y el blanco fueron las personas que estaban en la calle, frente al Centro de Educación Física Nº8 ubicado en la cuadra.

Tras el ataque, el autor o los autores de la balacera salieron disparados mientras que las dos mujeres eran alcanzadas por los tiros. Un rato después, un patrullero del Comando Radioeléctrico las trasladó a los centros asistenciales. Uno de los vecinos se quejó por los tiroteos que ocurren con frecuencia en la barriada. "Esto pasa casi todos los días y no podéss estar sentado en la vereda tomando mates o jugando a la pelota", se lamentó.

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