Policiales
Viernes 20 de Mayo de 2016

Dos ladrones armados robaron 180 mil pesos de una guardería náutica

Fue la mañana de ayer en el complejo que Rosario Central tiene frente al Gigante de Arroyito. En la oficina había una sola empleada.

Dos hombres armados irrumpieron ayer a la mañana en la guardería náutica del Club Rosario Central, ubicada en la zona ribereña norte de la ciudad, y luego de inmovilizar a una empleada que trabajaba en la oficina del lugar se alzaron con 180 mil pesos en efectivo. Hasta anoche, los autores del atraco no habían sido localizados por la policía, que esperaba que la joven víctima saliera del estado de shock en el que había caído para poder tomarle declaración y además habían solicitado las imágenes de cámaras de seguridad y domos municipales de la zona para tratar de obtener información sobre los maleantes, quienes indudablemente conocían de la existencia de esa importante suma de dinero en el lugar asaltado.

El puerto deportivo y guardería náutica del club de Arroyito está situado en bulevar Avellaneda y Génova, frente al estadio Gigante, y al predio se ingresa a través de un sendero que va en dirección al río Paraná, contiguo al balneario conocido como "El caribe canalla".

Falsos clientes. Una fuente policial señaló que cerca de las 9 de ayer dos sujetos armados llegaron a la oficina de la guardería simulando estar interesados en los servicios que el club canalla brinda a sus socios, pero una vez adentro demostraron sus verdaderas intenciones.

Los recién llegados desenfundaron armas de fuego y encañonaron a la trabajadora. Tras ello, con la situación controlada, recogieron el dinero en efectivo de un cajón y se marcharon. Con el botín en su poder, los malhechores recorrieron los cincuenta metros que los separaban del callejón por donde se entra al predio y desemboca en bulevar Avellaneda. Al parecer, por esta calle se esfumaron, aunque no se precisó si escaparon en algún vehículo que los esperaba guiado por un cómplice. Para los pesquisas, es posible que hayan escapado en un rodado por el monto sustraído.

Pasado el mediodía de ayer, dos hombres pintaban un par de barandas frente a un puente que conecta un amarradero y el río. A pocos metros de allí asoma la guardería de lanchas asaltada. La vista del Paraná es imponente, pero nadie navegaba en sus aguas quietas. En una pequeña oficina varios empleados y efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI) conversaban acerca del atraco mientras la empleada víctima del robo le explicaba a través de un celular a una allegaba cómo se había desencadenado el asalto. "Estoy muy mal por lo que pasó", se lamentaba sollozando y visiblemente alterada.

El atraco ocurrió en jurisdicción de la comisaría 9ª y la pesquisa está a cargo del fiscal de Flagrancia de turno y la PDI.

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