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Sábado 27 de Junio de 2015

Docentes y estudiantes discuten sobre la enseñanza de historia

Institutos provinciales debatieron propuestas para un nuevo plan de estudios y la defensa de la formación docente.

 “Buscamos producir un cambio curricular en los profesorados de historia de Santa Fe y la modalidad elegida es discutir en encuentros o jornadas, donde todos los institutos provinciales puedan debatir”, indica Marina Capputo, del Instituto de Educación Superior Nº 28 Olga Cossettini y del Nº 22 de Fray Luis Beltrán.
  “En estas jornadas, lo central es el campo de la historia y la defensa de la formación del docente para que sepan de la disciplina y cómo enseñarla. Se requiere de un conocimiento sólido, más allá de conocer hechos y procesos, debemos trabajar herramienta para poder pensar, reflexionar”, explica una de las organizadoras de las Segundas Jornadas Interinstituto por el Diseño Curricular de Historia..
  Remarca que la formación rigurosa es esencial: “Se debe conocer la disciplina para dar precisamente aquello que produce un interés, una motivación y transferencia”. Luego, se puede pensar en cómo los alumnos acceden a instrumentos de análisis de la realidad.
  En tanto, advierte que existe un “avance de las ciencias de la educación, desde una perspectiva que cuaja con las políticas neoliberales y el borramiento de esa presencia disciplinar en la escuela, en lo que importa es cómo enseñar y no qué enseñar. Pero necesitamos un profesor sólido en su campo que sepa sobre lo que está hablando. Luego se puede pensar en cómo enseñar, pero para ello se requieren recursos y profesores que entiendan a la historia como una construcción y que esté al tanto de los debates en su propio campo”.
  Por su parte, Eliana Bertello,  profesora del Instituto Superior de Profesorado Nº 8 Almirante Brown de Santa Fe, resalta que “los docentes de los profesorados de historia exigimos tener un representante en una comisión amplia y plural donde se pueden discutir entre todos los cambios curriculares que pensamos necesarios”.
  Remarca también que la lucha busca evitar que se corte el dictado de las materias relacionadas al campo: “En 2001 sufrimos fue un recorte horario que afecta a la formación del profesor, no es sólo una cuestión laboral”.
  Para María Victoria Lambatucci, del Instituto Superior del Profesorado Nº 62 de San José de la Esquina: “La escuela es la instancia por donde pasa la mayoría de los ciudadanos y deben tener un bagaje de formación actualizado y riguroso. En ese marco defendemos a la disciplina de los recortes de horas y logramos retener espacios. Es complicado conocer un proceso histórico si es fragmentada la enseñanza”.
  Mariana Della Bianca, del Instituto Superior del Profesorado Nº 22 de Fray Luis Beltrán y del Instituto de Educación Superior Nº 29 Galileo Galilei, advierte que “al no garantizar que la escuela sea el espacio de transmisión de conocimientos, ese lugar queda librado a la televisión”. Y agrega que las nuevas tecnologías “no se aprovechan como disparadores cuando la formación docente no se basa en el conocimiento de su campo”.

Regional. Además, Bertello señala sobre todo en los profesorados del interior, donde no hay una universidad, es indispensable el trabajo de los institutos. Se debe mirar desde una perspectiva regional, pero “el recorte de horas también afecta al tratamiento de la historia reciente y la regional”.
  Por su parte, Della Bianca remarca que “hay que trabajar también con lo que fueron las luchas regionales. Es importante pensar la historia argentina más allá de la perspectiva única que es manejada desde Buenos Aires”.

movilización. “Cuando la provincia indicó que presentaría de la currícula sin consultarnos, a mediados de 2014, nació la protesta en los profesorados, las movilizaciones, asambleas y clases públicas”, indica Eugenia Villareal, estudiante a quien le restan 10 materias para graduarse.
  “De un programa de 4 años con 3.200 horas de cátedra, se le quitarían 500 horas”, advierte. La movilización logró el cambio de autoridades en el área curricular y la participación de docentes y estudiantes en la reformulación curricular, mediante encuentros y jornadas de debate e intercambio.
   En tanto, alumnos del Instituto Superior N 8 Almirante Guillermo Brown, remarcaron que “entendemos que es muy importante profundizar la formación y la continuidad de materias como antropología, ciencia política, economía, Asia y Africa, asignaturas que querían ser borradas por el Ministerio de Educación”, agregan.
  Explican que “se buscaba implementar más horas de materias pedagógicas. Pero lo que más necesitamos es el trabajo con las materias del tronco”.
  Sobre cómo influye ese recorte en la enseñanza, remarca que “se pelea para ampliar las materias relacionadas a la historia americana y argentina. Los chicos tienen interés en la historia reciente, se dan en algunos secundarios, pero no con un espacio propio, sino en el marco de la historia Argentina”.
  “Además, estos recortes nos llevan a que debamos cursar luego posgrados para completar nuestra formación, pero eso significa tener que pagar. Queremos defender a la educación pública y la formación de todos”, sostienen. 

“No se estudia de una vez y para siempre”

“El encuentro en Rosario fue muy interesante porque son los mismos profesores y estudiantes los que discutan qué enseñar y cómo hacerlo. En general, los cambios se realizan en escritorios ministeriales, pueden ser acordes, pero la participación es muy importante”, indica Raúl Fradkin, profesor titular de historia de América y Argentina, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.
  Sobre las reformas, remarca que “la reducción de horas dedicadas a la disciplina atenta contra una buena formación. Además, se requiere una profunda y permanente actualización, No se estudia de una vez y para siempre”.
  “En la charla expuse sobre algunos cambio que se produjeron en la histografía argentina, algunos debates que hay que incorporar. Una enorme producción sobre la disciplina se despliega desde el regreso del sistema constitucional, parte de la cual surge desde las provincia”, señaló tras su participación en el encuentro, el autor de libros como “Desafíos al orden. La política y la sociedad rural durante la revolución de la independencia” (2008).
  “Cada tanto, en Argentina aparece un público lector de historia, y hay grandes debates en los que se combinan la política y la historia. Hay una nueva generación de investigadores, aparecen películas, documentales y cientos de materiales que están más al alcance de todos”, señala.
  Sobre los cambios en la enseñanza, indica que “No conocíamos los hechos en su contexto, América comienza a tomarse en 1492, como si antes no existiera, y el tema de los indios era visto como hecho relacionado únicamente a la conquista, parecía que luego ya no existían.

El relato político. En lo referente a la visión de la historia argentina que Bartolomé Mitre escribió, Fradkin indica que fue un buen escritor, muy inteligente y produjo un relato para justificar a la nueva sociedad. El Estado incorporaba a la historia, no como una ciencia, sino como un relato patriótico destinado a formar ciudadanos, con lo cual se solía sacar el contexto de dónde surgen los hechos históricos”. Y agrega, “los patriotas, como también hacía Belgrano, fundaban escuelas para hacer una revolución”.
 

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